jueves, 8 de noviembre de 2007

LITERATURA Y HUMOR Por Estela Quiroga

Si partimos de la etimología de la palabra Parodia: podemos decir que se trata de una voz griega, παρώδïα, compuesta por παρα = "para" (similar) y ώδή = "ode" (canto,oda).Esto significa que la parodia es un texto imitativo.
Por lo tanto deberemos hablar de dos textos: El texto parodiado, que llamaremos en adelante TEXTO A y el texto paródico al que llamaremos TEXTO B. Entre ambos se produce una relación intertextual.[1]
Noé Jitrik insiste en el concepto de intertextualidad: “Si la parodia requiere en su punto de partida algo parecido a la imitación, se define como un fenómeno de intertextualidad, lo cual no quiere decir que toda intertextualidad genere un efecto paródico” [2]
El TEXTO A y el TEXTO B se encuentran en una situación de paralelismo pero son diferentes. Es importante mencionar que la aparición del TEXTO B actúa sobre el TEXTO A y justamente en esto radica el valor de la parodia, ya que genera una situación esencialmente literaria, la parodia nos obliga a mirar de otro modo, es una suerte de llamado de atención. Es importante destacar que el paso del TEXTO A al TEXTO B se hace a través de un complejo conjunto de procedimientos: la deformación, la exageración, la degradación, la repetición, la conmutación. Algunos de estos procedimientos son más visibles que otros. De hecho suele parodiarse un aspecto, o bien el estilo, o los personajes, o un tema.
Cuando uno pronuncia la palabra parodia, automáticamente piensa en el efecto risueño, sin embargo no necesariamente debe ser así. De hecho trabajaremos con un texto de Fontanarrosa que si bien no resulta hilarante, está impregnado de humor. Con esto queremos decir que puede existir parodia sin risa. Jitrik plantea que no necesariamente todo texto paródico es risueño.
Ya hemos mencionado algunos procedimientos de parodización. Veamos ahora tres conceptos que se relacionan con las obras en función del sistema literario. (Jitrik 1990)Distinguiremos contexto, de cotexto y de situación. El contexto se refiere a los elementos extratextuales que influyen en la escritura de ese nuevo texto, por ejemplo el momento sociopolítico. El cotexto, en cambio tiene que ver con los otros textos con los que se relaciona, es un concepto sistémico. Finalmente la situación del texto tiene que ver con el modo en que un texto se sitúa para ser parodiado. Todo texto tiene identidad propia, generada por aquellos rasgos más sobresalientes. Cuantos más rasgos distintivos tenga más parodiable será. Los textos que se parodian son aquellos que ya están consagrados y es necesario el reconocimiento cultural del texto para crear una complicidad especial con el lector y que el efecto paródico se dispare.

PROCEDIMIENTOS HUMORÍSTICOS EN CUENTO CON OGRO Y PRINCESA de Ricardo Mariño


La vida en su totalidad es una gran broma cósmica.Podemos comprenderla únicamente a través de la risa.
Tómala seriamente y la perderás.
Bhagwan Shree Rajneesb
“ Todo hecho humorístico se relaciona con la presencia de un saber (una ley) y una rápida operación de momentáneo derrumbe de esa ley “ enuncia el propio Mariño en su artículo La venganza del peor del grado (Piedra Libre/ Córdoba – Mayo 1992) intentaremos ver cómo este enunciado se hace carne en su “Cuento con ogro y princesa”, cuáles son los procedimientos que emplea para desmoronar la lógica y hacernos descostillar de risa a grandes y chicos.
Nos parece pertinente relatar una experiencia didáctica que se produjo en el tercer año del Profesorado de EGB 1 y 2 con un grupo de residentes.
Al promediar el primer cuatrimestre habíamos leído “Historias a Fernández” de Ema Wolf. Es el primer año que trabajo con este grupo[4] y me sorprendí frente al escaso, casi nulo conocimiento que tenían de literatura infantil. Les propuse entonces, hacer un parcial domiciliario que consistía en armar una antología de autores argentinos dedicados a la L.I. Huelga decir que el objetivo era que se pusiesen en contacto con diferentes textos, y a partir de allí seleccionarlos, escribir notas al pie, preparar un prólogo que justificara la elección y finalmente armar una serie de actividades respetando una secuencia didáctica. Al principio protestaron y aseguraron que era imposible tamaña hazaña, luego terminaron entusiasmadísimos frente a sus propios trabajos y los descubrimientos que ellos mismos habían hecho de autores como Laura Devetach, Mariño, Pescetti, Wolf, Cabal, Montes, Roldán, a quienes ni siquiera habían oído mencionar, porque créase o no en los profesorados de EGB 1 y 2 tanto de Provincia de Buenos Aires, como de la Ciudad no hay previsto un espacio específico para la LI, lo sé a ciencia cierta porque trabajo en ambas jurisdicciones. Pero ¿qué tiene que ver todo esto con Cuento con ogro y princesa? Vamos por partes. A una pareja de residentes les tocó dar Novela y cuento y con el optimismo que los caracteriza me dijeron que era imposible. De modo que nos pusimos a pensar juntos en qué textos elegir y por qué. Se trataba de un grupo de veintitrés alumnos de tercer grado.
Los residentes frente a la propuesta gritaron a dúo¡¡Historias a Fernández!! Con gran satisfacción exclamé -¡Perfecto, magnífica elección! Ahora piensen con cuál de todos los cuentos leídos combinaría a la perfección y por qué?
Me miraron desconcertados y con cierta desconfianza. – Usted siempre planteándonos problemas profesora – protestó Mariana.
-Eso me suena conocido, a qué teoría pedagógica responde – pregunté
-¡Piaget! ¡Puro Piaget! – terció Carlos acostumbrado a mi juego.
Mariana abrió los ojos y se tapó la boca con la mano izquierda mientras agitaba con ansias la derecha, luego batió palmas y con voz triunfal contestó - ¡Lo tengo! Con “Cuento con ogro y princesa” de Mariño.
Iba a preguntar por qué pero Carlos se adelantó. Mariana empezó a decir cosas a borbotones – Tienen algo en común, no sé el narrador.
No pude menos que sonreírme. Mucho estuvimos trabajando en ambas historias y me pareció importante mencionar esto como parte de la “cocina” de mi escritura que seguramente va a llevar algunos ingredientes de mis jóvenes estudiantes y sería poco honesto no mencionarlo. Hecha esta salvedad, vamos a lo nuestro.
En efecto, tal como lo intuyó Mariana el narrador metaficcional[5] de este cuento juega un papel primordial dentro de los procedimientos humorísticos. Este recurso se pone de manifiesto desde la primera línea:

“Fue así: yo estaba escribiendo un cuento sobre una Princesa. Las princesas, ya se sabe[6], son lindas, tienen hermosos vestidos y en general son bastante tontas”
Mariño, Ricardo: Cuento con Ogro y Princesa, Página 12/colihue, Buenos Aires

Por otra parte aparecen ciertas marcas “ya se sabe” que nos ubican en los aspectos más convencionalizados del cuento maravilloso, las princesas son lindas y los ogros espantosos. Se apuesta a los lugares comunes del género, a aquello que todo lector de este tipo de cuentos conoce, tanto que se transforman en “naturales”, ahora bien, justamente la transgresión está en esta posibilidad de “observar “ el proceso de escritura, claro que los lectores no dudan de que van a leer ficción pero como dijo uno de los niños de tercer grado de la Escuela Nro 3 de Caseros: “Hace que te metás más en la historia y te causa más gracia” ..
Sin duda en este texto se está parodiando el género cuentos maravillosos.
La parodia requiere del yo que narra un tono que presupone que comparte con el tú que recepta, un saber previo. (Andruetto 2007) He aquí otro recurso humorístico.
Pero el golpe de gracia de este texto de Mariño radica en el elemento absurdo: el autor busca un personaje en los avisos clasificados. Claro que antes de hacerlo descarta otras posibilidades
Descarté llamar a la policía (en las películas y en los cuentos siempre llega tarde) tampoco quise llamar a un detective (no soporto que fumen pipa en mis cuentos)
Op. Cit. p. 3
Otra vez juega con los saberes de sus lectores al hacer referencia a los estereotipos de otros géneros, en este caso el policial.
Muchos de los chicos de tercer grado que trabajaron con este cuento insistieron en que la parte más divertida es el diálogo del supuesto autor con el personaje, y yo agregaría en especial la negociación
- ¡Príncipe o nada!
- Está bien, haga de Príncipe…me va a arruinar el cuento pero por lo menos salva a la Princesa.
Op. Cit. p.6 / 7
Acto seguido Atilio Rubinatto llega a la cueva del Ogro justo, justo antes que este meta al horno a la Princesa y como dice el narrador “Acá viene la parte de las piñas” y más allá de la autorreferencialidad nos interesa poner el acento en la exageración. Un método común para luchar contra lo solemne, contra el aburrimiento (Bombin/López)

“ le dio una trompada que lo hizo volar exactamente 87 metros y 34 centímetros. Pero el Ogro se levantó, arrancó un sauce de más de 3.600 kilos y se lo dio por la cabeza al Príncipe. Antes que el Ogro saltarasobre él a rematarlo, el Príncipe agarró una piedra de más o menos cuatro mil kilos y se la tiró sobre el dedito gordo del pie derecho”
Op. Cit. p.11
Otro detalle divertido es que resulta ser el caballo quién realmente salva a la Princesa y además es ella quien termina salvando al Príncipe, detalle para nada menor porque aquí se pone de manifiesto no sólo una cuestión de género sino que además se invierten las reglas del cuento clásico.
Muchos chicos estaban entusiasmados porque el caballo apuraba a los enamorados y algunos vieron en el equino al verdadero héroe. Una pequeña explicaba divertida: -Yo creía que la Princesa se iba a casar con el caballo porque al final el Príncipe era medio tonto.
Un poco de teoría…
Ahora bien, desde el punto de vista de los procedimientos es importante hablar de los niveles narrativos. Éstos son construcciones de palabras, basta con poner en comunicación un nivel con otro sin respetar la verosimilitud, para producir lo que Genette llama metalepsis (métalepse)
Para desentrañar las claves del éxito de la técnica no podemos olvidar el esquema de marcos narratológicos que trazó Seymour Chatman, veamos: Texto narrativo___________________
Autor real > Autor implícito > (Narrador) <> (Narratario) > Lector implícito > Lector real
Sin duda este esquema nos servirá como caja de herramientas para desmontar con precisión el proceso de subversión del orden lógico del esqueleto narrativo.
¿Qué es la metalepsis? Se trata de un recurso narrativo en que se mezcla realidad y ficción, el autor se convierte en personaje o un personaje se escapa de la pantalla y se pone a dialogar con otro personaje que aparenta pertenecer a la realidad, muchos textos utilizaron este recurso que resulta simpático y disparatado. En el caso que nos ocupa justamente se produce ese encuentro de mundos ficcionales: El narrador (recordemos el carácter ficcional del mismo) juega a ser el escritor. A su vez el cuento (lo narrado) tiene vida propia, no se detiene, mientras el “escritor” negocia con Rubinatto, la historia sigue y la Princesa peligra, de este modo se produce un interesante juego de niveles.
Cuento con Ogro y Princesa es rico en procedimientos humorísticos, otro muy interesante para mencionar son esas frases hechas que descontextualiza generando sonrisas. Por ejemplo eso de “Princesa al horno con papas” y aparecen frases clisé tales como “Mire un poco las cosas que pasan”
También juega con la intertextualidad , le hace un guiño al lector de poemas de Rubén Darío.
Digamos que es un cuento para chicos hecho a lo grande que todos podemos disfrutar. Muchos estudiantes del profesorado me comentaban que ellos tenían una idea muy diferente de la literatura infantil.
No queremos dejar de mencionar que trabajar este tipo de textos les permitió a los residentes llevar adelante sus prácticas con los niños desde otro lugar, introducir nociones como las de narrador y también reflexionar acerca de los procedimientos literarios, en ningún momento se habló del tema o de los valores morales de los personajes, los niños se divirtieron, la docente del grado felicitó a los estudiantes del profesorado y desde luego, ellos disfrutaron de sus propias clases que es el primer paso para hacer un buen trabajo. Me pareció interesante y valioso el aporte de esta experiencia por eso decidí mencionarla


El nuevo espacio- libro creado por algunos editores, al que llamamos libro álbum se nos revela como el trampolín de un posible desarrollo de la sensibilidad artística y estética de las nuevas generaciones
Janine Despinette



3. EL LIBRO ALBUM
Las elecciones nunca son casuales y desde luego la decisión de trabajar con el texto original de Perrault: “ LA CAPERUCITA ROJA” ilustrado por Leicia Gotlibowski obedeció, entre otras cuestiones, a una fuerte comunicación estética con las imágenes y con el juego de collage que construye al lobo a través de la noche, los bosques, la luna y una capa roja a modo de lengua, esa combinación mágica que parece una invitación al interior del libro, combinada con el cuento tradicional más escuchado de todos los tiempos resulta, sin duda prometedora.
“…¿alguien había imaginado a Caperucita como María Antonieta en el París de la Belle Êpoque? “ reza la contratapa. Todavía no hemos abierto el libro y a través del paratexto se convierte en un objeto artístico, deseable.
Imposible resistir a la tentación…recorremos su interior y nos tropezamos con pinturas de Toulouse Lautrec, con la estación del Metro Art Nouveau del arquitecto Guimard, con composiciones digitales, entonces uno no puede dejar de pensar que la fuerza experimental de ciertos procedimientos multiplican la propia polisemia…los sentidos estallan, los ojos no alcanzan, los significados se empujan y a simple vista las connotaciones son tan fuertes que es casi un desafío, es inevitable atravesar la alameda de las acacias. El objeto libro cobra otras dimensiones, nos seduce y uno necesita poseerlo. El diseño, la construcción de múltiples significados, el cruce entre la plástica y la literatura generan un nuevo texto.

Desde luego la lectura de este clásico no va a resultar la misma. Lo puramente temático y argumental se diluye y nos obliga a una nueva manera de leer que a la vez se amalgama con todas las otras lecturas, con todas las infinitas caperucitas que atravesaron bosques y recuerda esta versión como un cuento admonitorio que como muchos cuentos tradicionales tiene un final negativo, de hecho, Le petit Chaperon Rouge, muere devorada. Este final también resulta interesante porque no es lo habitual en la literatura infantil…Aquí hay mucho más que eso, veamos de qué se trata.

La imagen habla por sí sola, vivimos en la cultura de la simultaneidad, del impacto, este álbum de Ediciones El Eclipse, publicado en la Ciudad de Buenos Aires, durante el 2006, se orienta frente a las condiciones de producción que rigen el siglo XXI
El formato apaisado nos sugiere una historia de desplazamientos en dos sentidos:
a) argumental, sabemos que va a establecerse una suerte de persecución niña/lobo –lobo/niña pero a medida que recorremos las imágenes advertimos otro tipo de desplazamientos:
b) histórico: En efecto, recorremos la Francia de Maria Antonieta, con el Trianon y el Palacio de Versalles, pero también observamos escenas en el Moulin Rouge, de Tolouse Lautrec, pasajes de Los jugadores de Cartas de Cézanne, mezclados con dibujos del estilo Belle Epoque, fotos de la ciudad de París y de una guillotina para papel, sin dejar de mencionar los auriculares y el equipo de música actuales.
Frente a tales combinaciones sentimos, que este libro álbum se abre al placer de la desviación lúdica, de la experimentación, de la innovación, y nos resulta posible detectar en esta obra de Gotlibowsky,[7] procedimientos estilísticos que se reiteran dentro del postmodernismo[8] Ahora bien, intentaremos justificar lo dicho, en qué sentido vemos las imágenes del libro album que nos ocupa como postmodernas
Consideraremos al postmodernismo como una suerte de reconciliación entre el sentido artístico mismo y su pasado, por lo que comúnmente recoge influencias de todos los periodos y escuelas artísticas, utilizando varios medios en la misma pieza, generando así un aspecto dramático. Frente al compromiso riguroso con la innovación, el progreso y la crítica de las vanguardias artísticas, intelectuales y sociales, a las que considera una forma refinada de teología autoritaria, el posmodernismo defiende la hibridación, la cultura popular, el descentramiento de la autoridad intelectual y científica.
Un continuo contraste de colores nos guía, predominan colores primarios azul/rojo, casualmente los colores de la bandera francesa, también se advierten contrastes entre colores cálidos y fríos, efecto típico del impresionismo. En cuanto a la composición es muy dinámica, por momentos simétrica y por momentos asimétrica, una fiesta estética que proporciona al lector el contacto con distintos tipos de estéticas y estilos, típico del arte postmoderno.
Este texto exige una lectura recurrente, uno va y viene atravesando bosques y encuentra siempre nuevos caminos. Hay mucho de lúdico en esta experimentación artística y ese juego permanente es lo que lo convierte en un objeto tan atractivo. Hacer un libro álbum con Caperucita es un deafío.
Regresemos al principio, detengámonos en la hoja llamada reiteración de la tapa, al dorso, allí encontramos una reveladora nota de la ilustradora:
“Le petit chaperon rouge se publicó por primera vez en 1697 en la antología Historias o cuentos del Tiempo Pasado que Perrault dedicó a Mademoiselle. Quiero compartir con los lectores un descubrimiento que me emocionó: cuando decidí hacer este álbum, quise darle a Caperucita la cara de la reina Maria Antonieta de Francia, ello me llevo a investigar y a encontrarme con una sorprendente coincidencia, esa Mademoiselle no era nada menos que la abuela de María Antonieta” ¡Vaya coincidencia! Tal vez sea el momento de recordar nuestras palabras iniciales Las elecciones nunca son casuales y en este caso es casi una curiosidad, Perrault le dedicó este libro a la “abuelita” real de la caperucita que imaginó la ilustradora, porque Leicia Gotlibowsky imaginó a su personaje como María Antonieta a los catorce años, justamente una de las primeras ilustraciones, véase la página 5, observamos un particular atril con una reproducción de ese retrato, la observa una caricatura de caperucita que lleva en su brazo izquierdo una bolsa celeste estampada con flores de Lis, en el cuadro podemos ver una corona y un libro de cuentos. Al voltear la página descubrimos sobre un fondo negro una página de la historia con una letra capital que nos recuerda los libros medievales y en la página siguiente una escena familiar de la infancia de María Antonieta, podemos observar el retrato de su madre Elizabeth Charlote de Orleáns y a su padre sosteniendo el libro “Cuentos de mi madre la Oca” también llamado “Cuentos de tiempo pasado, con moralejas” obra en la que se incluye el cuento que nos ocupa. Se ve a la niña con una muñeca vestida de Caperucita. En la página siguiente se mezcla una vez más el personaje histórico con el personaje del cuento y en este juego de metaficción vemos a caperucita llorando arriba de un banquito, a su lado Maria Antonieta con la bolsa de la flor de lis que antes tenía Le petit chaperon rouge, la textura de la imagen nos recuerda las pinturas impresionistas, ¿por qué llora caperucita? ¿Acaso sabe el trágico final que le espera a ella y a Maria Antonieta? En la página siguiente se ve el Trianon sobre los bosques y una carroza que lleva a una joven con capa roja.
Al dar vuelta la página nos encontramos a Caperucita hablando con el lobo. El lobo de pie, con un pelaje que semeja la noche, un ojo como una media luna y los dientes que emulan el bosque. Más allá se ve una alameda de acacias y la estación Porte Dauphine. Se repte el dibujo de la flor de lis[9] al lado de la entrada al metro. Esta página es luminosa, predomina el blanco, se ve levemente un cielo violeta. La página siguiente en cambio es profundamente oscura, tenebrosa, el marco del metro se levanta amenazante, sobre un fondo oscuro apenas se diferencia, más oscuro aún el lobo con su ojo de media luna,
En el borde derecho se puede observar un detalle de la famosa pintura de Tolouse LautrecLautrec[10], En el Moulin Rouge, en efecto aparece el molino y el rostro iluminado desde abajo (para conseguir un aspecto fantasmal)de la bailarina May Milton.

Sin duda toda esta amalgama de imágenes es una de las características innovadoras del libro álbum. Uno como adulto siente un desafío frente a este objeto artístico y los niños descubren a grandes pintores casi sin darse cuenta. ¿Cómo indicar la edad de los lectores en este tipo de textos? El abanico es muy amplio y lo disfruta tanto alguien de tres como alguien que ya ha transcurrido más de medio siglo leyendo y recorriendo museos, quedan por lo tanto “destruidos “ los convencionales criterios de clasificación por edades.
En efecto, se plantea la lectura como un juego en el que el lector está llamado a ser un verdadero actor, el lector se vuelve activo, partícipe debido a
La lectura se convierte en un verdadero proceso, el placer intelectual converge con el placer estético. Uno siente una sorpresa que se renueva todo el tiempo, no se trata de partes que se suman es una totalidad, aparece una relación distinta entre palabra e imagen, pasa más por la vivencia.
En la página trece todo parece mezclarse, se aprecian escenas como si fuesen hojas de otro libro dentro de este libro, escenas que representan costumbres consumistas, la vendedora de dulces con caperucita y un joven apuesto que la acompaña, otra de las láminas muestra un salón de belleza, otra un escaparate de una boutique, más allá un bazar que para verlo es necesario girar el libro, en una de las paredes de ese bazar hay un afiche del Moulin de la Galette (Roedel). Ubicamos a este artista en la Belle Epoque.
En las páginas siguientes otra vez hay detalles de otro grande de la pintura amalgamadas con composiciones digitales. En este caso tenemos a los jugadores de carta de Cézanne, otro detalle del Moulin Rouge de Tolouse Lautrec y a una joven de rojo, vestida al mejor estilo Belle Epoque, sentada a la izquierda junto a una copa y a la derecha haciendo espejo con ella misma,en la otra página la vemos con un rostro que manifiesta aburrimiento y con cartas en la mano.
Interesantísima son las dos páginas siguientes en donde todo se mezcla como en una gran mesa de pocker, cartas alusivas a la Revolución Francesa, jugadores de cartas callejeros, monedas austriacas. Cartas de pocker que representan al lobo junto a la puerta de la casa de la abuelita de caperucita. Al voltear la página dice: “Se lanzó sobre la dama y la devoró…” y el lector se enfrenta con una superficie oscura como si realmente el lobo lo estuviese devorando. No podemos dejar de mencionar un detalle de la próxima página, ya que se la ve a la joven vestida de rojo tratando de entrar a la casa de su abuelita y se observa una placa similar a las que indican el número de la casa y justamente ese número es 1789, que coincide con la fecha de la Revolución, fecha de la toma de la Bastilla y encierro de Maria Antonieta, de alguna manera es el punto justo en el que el lobo está a punto de encerrar a caperucita, ambas historias se entrecruzan cada vez más.
En las páginas 20 y 21 ingresamos a la casa de la abuelita. Todo está oscuro, el lobo en la cama, la joven de rojo se refleja en el espejo de la cómoda, se ve un libro y la carroza como de juguete.
En 22 y 23 un detalle de una pintura de Matisse y fotos de la ciudad de Paris. Al voltear la página se ve un brazo que sale de la cama y sostiene unos auriculares enchufados a un equipo de audio y un libro en el piso, en cuya portada dice “El gabinete de las Hadas” y en la página siguiente el lobo sostiene una página del cuento. De la página 26 a la 29 estamos adentro de la boca del lobo. Predominan los colores de la bandera francesa. Finamente se ve una guillotina de las que se utilizan para cortar papel que está rebanando una foto de Maria Antonieta, alcanzamos ya la contratapa con la sensación que podemos volver a iniciar el recorrido y en ese caso una nueva historia nos aguarda, porque un libro álbum nos invita a nuevas formas de leer. Lo más interesante es que uno siente que historia e imágenes interactúan y se transforman, se produce, una “·metapolisemia” nace la contemplación y todo se carga de sentido.













BIBLIOGRAFÍA
AA.VV. Colomer, T (direc,) “Apreciar el valor de las imágenes” En “Siete llaves para valorar historias infantiles. Salamanca 2002
Alessandría, Jorge: Imagen y metaimagen. UBA Buenos Aires, 1996
Bal, Mieke, Teoría de la narrativa, Cátedra, Madrid, 1985
Baroja, Pío: La caverna del humorismo .Caro Raggio Madrid 1995
Bietti, Noemí: Humoristas de la década del 80 Plus Ultra. Buenos Aires,1976
Bradbury, Ray Fahrenheit 451 . Plaza & Janes. Madrid 1970
-Booth, Wayne C., La retórica de la ficción, Bosch, Barcelona, 1974.
Chatman, Seymour , Historia y discurso. La estructura narrativa en la novela y en el cine, Alfaguara Madrid: 1990
-Eco, Umberto, Los límites de la interpretación, Lumen, Barcelona, 2000.
De Santis, Pablo: Risas argentinas, la narración del humor – Historia crítica de la Literatura Argentina Dir. Noé Jitrik Emecé. Buenos Aires, 2000
Durán, Teresa ¿Qué es un libro álbum?. Fundación Germán Sánchez. Salamanca 2000
Faisal, Alicia: Un diálogo con el texto. El Ateneo. Buenos Aires, 1997
Jitrik, Noé: Apuntes de la Cátedra de Literatura Hispanoamericana II – UBA 1990
Joly, Martine La imagen y los signos –signos plásticos y significación icónica/plástica La Marca – Buenos Aires, 2003
Fernández, Macedonio Papeles de Recienvenido. Obras Completas. Corregidor – Buenos Aires, 1980
Guzmán, Mali: Especiales a la orilla del viento Entrevista a Daniel Goldín en Relalij, Nro 12 julio- diciembre 2000
Rest, Jaime: Sátira – En Conceptos de la Literatura Moderna CEAL – Buenos Aires, 1991


[1] Entendemos por intertextualidad las alusiones de un texto dentro de otro.
[2] El subrayado es nuestro.
[3] La sátira se vale del humor, de la anécdota y del ingenio para ridiculizar defectos sociales o individuales, efectuando así una crítica social.
[4] CAPACYT Instituto de Formación docente- - Caseros – Pdo de Tres de Febrero /Pcia de Buenos Aires. Institución a la que ingresé en abril del corriente año y obtuve las Cátedras de Enseñanza de la Lengua I, Enseñanza de la Lengua II y Enseñanza de la Lengua III
[5] Hablamos de metaficción cuando se introduce la problemática de la literatura dentro de la misma obra, haciendo que los personajes sean a su vez autores, escribiendo obras que frecuentemente mantienen relaciones de analogía con la obra que las contiene
[6] La negrita es nuestra
[7] Nació en Buenos Aires. Cursó estudios de Bellas Artes. Obtuvo varios premios en concursos relacionados con el diseño e imagen digital. “Caperucita Roja” es el primer libro ilustrado que publica.
[8] . El postmodernismo , por su naturaleza, es imposible de definir claramente. Algunas consideran que los mejores argumentos se encuentran en los escritos teóricos de Jean Baudrillard,
[9] el psicoanálisis ha interpretado a la flor de lis como un símbolo fálico o, más aún, una forma sublimada (y probablemente inconsciente) de representar los genitales masculinos o la virilidad.

[10] Lautrec supone el punto de partida para el Expresionismo posterior. En un primer momento, contactó con el Impresionismo, pero luego lo abandonó, porque tenía intereses diferentes. El paisaje apenas si lo practica, él se decanta por los seres vivos, sobre todo por la figura humana en movimiento.

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

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