martes, 28 de mayo de 2013

MUY FELIZ DÍA A TODAS LAS JARDINERAS!!!!!



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domingo, 26 de mayo de 2013

TALLER DE ESCRITURA COMISIÓN DE 1ra a 3ra hora del miércoles




Ya que este miércoles no van a tener clases les propongo la siguiente actividad...que sugiere en su libro LA GRAMÁTICA DE LA FANTASÍA el maestro G. Rodaris, basado en las investigaciones de V. Propp pero...¿Quién era y qué hizo Propp? En principio sería importante recordar que su abuela le contaba muchos cuentos populares rusos ... les aseguro que ese es un detalle muy importante.


Cuando dejó de escuchar cuentos y se transformó en todo un investigador,   Vladimir Propp se dedicó a estudiar las coincidencias de los cuentos maravillosos. En 1928 publicó su “Morfología del cuento”. En su investigación, Propp formula 31 funciones que equivalen a una relación de acciones que podemos encontrar en las narraciones de transmisión oral.
     Las 31 funciones de Propp se pueden agrupar dentro del esquema básico de la estructura narrativa:
1.   Principio (I-VI)
2.   Nudo (VIII-XVIII)
3.   Desenlace (XIX-XXXI)
     Estas son las 31 funciones de Propp:
I. ALEJAMIENTO. Uno de los miembros de la familia se aleja de casa.
II. PROHIBICIÓN.  Sobre el protagonista recae una prohibición.
III. TRANSGRESIÓN. Se transgrede o rompe la prohibición.
IV. INTERROGATORIO. El agresor o antagonista intenta obtener noticias.
V. INFORMACIÓN. El agresor o antagonista recibe información sobre la víctima.
VI. ENGAÑO. El agresor o antagonista intenta engañar a su víctima para apoderarse de ella o de sus bienes.
VII. COMPLICIDAD. La víctima se deja engañar y ayuda así a su enemigo, a su pesar.
VIII. FECHORÍA. El agresor o antagonista daña a uno de los miembros de la familia o le causa perjuicios.
IX. MEDIACIÓN. Se divulga la noticia de la fechoría, se dirigen al héroe con una pregunta o una orden, se le llama o se le hace partir.
X. ACEPTACIÓN. El héroe-buscador acepta o decide actuar.
XI. PARTIDA. El héroe se va de su casa.
XII. PRUEBA. El héroe sufre una prueba, un ataque, un interrogatorio…que le prepara para recibir un objeto mágico.
XIII. REACCIÓN. El héroe reacciona ante las acciones del futuro donante.
XIV. RECIBIMIENTO DE UN OBJETO MÁGICO. El objeto mágico pasa a disposición del héroe.
XV.  DESPLAZAMIENTO O VIAJE. EL héroe es transportado, conducido o llevado cerca del lugar donde se halla el objeto de su búsqueda.
XVI. LUCHA O COMBATE. El héroe y su agresor se enfrentan en un combate.
XVII. MARCA. El héroe (herido) recibe una marca o señal (beso, pañuelo…)
XVIII. VICTORIA. El agresor o antagonista es vencido.
XIX. REPARACIÓN. La fechoría inicial es reparada.
XX. REGRESO. El héroe regresa.
XXI. PERSECUCIÓN. El héroe es perseguido. 
XXII. SOCORRO. El héroe es auxiliado.
XXIII. REGRESO O LLEGADA DE INCÓGNITO. El héroe llega de incógnito a su casa o a otra comarca.
XXIV. PRETENSIONES ENGAÑOSAS O FINGIMIENTO. Un falso héroe reivindica para él el objeto con engaños.
XXV. TAREA DIFÍCIL. Se propone al héroe una tarea difícil.
XXVI. TAREA CUMPLIDA. La tarea es realizada.
XXVII. RECONOCIMIENTO. El héroe es reconocido.
XXVIII. DESENMASCARAMIENTO. El falso héroe, agresor o antagonista, el malvado, queda desenmascarado.
XXIX. TRANSFIGURACIÓN. El héroe recibe una nueva apariencia.
XXX. CASTIGO. El falso héroe o agresor es castigado.
XXXI. BODA. El héroe se casa y asciende al trono.

Pues bien, deberán elegir cinco funciones para escribir un cuento maravilloso... ¿Se animan?

UNA EXPERIENCIA DE LECTURA EN LA PRIMERA INFANCIA (FUENTE revista virtual Imaginaria)


ReyesYolandaYolanda Reyes, maestra y escritora colombiana (Bucaramanga, 1959; foto gentileza Filbita 2012), es también Licenciada en Ciencias de la Educación, con especialización en Literatura. Es fundadora y directora de Espantapájaros Taller, un proyecto cultural que forma lectores desde la primera infancia.

—¿Por qué es tan importante promover la lectura en niños pequeños?
—Entre los 0 y los 6 años se inicia ese momento de la vida que llamamos primera infancia y ocurren los momentos clave en nuestra relación con el lenguaje. Aprendemos a comunicarnos, en la medida en que alguien nos lee y le otorga sentido a nuestros gritos, a nuestros llantos. Aprendemos a hablar después de mucho tiempo de robar voces, de sentir cómo suenan y cómo cantan. Nos ubicamos en el mundo de lo simbólico y, finalmente, nos acercamos al código escrito. Yo creo que no hay tres momentos más importantes en nuestra relación con el lenguaje que comunicarnos, entrar al lenguaje oral e ingresar a la lengua escrita. Todo esto crea un piso, un nido pleno de significación, entrecruzado de afecto y desvinculado de una actividad que luego se vuelve académica, alfabetizadora. Allí se construyen las bases de la casa imaginaria.

—Entonces habría que empezar a leer desde que un bebé nace.
—Sí, claro. Creo que lo importante es entender que el lenguaje es parte de la concepción de la psiquis y que tiene estructuras visibles e invisibles. Todo ser humano es desde el comienzo de la vida un sujeto de lenguaje que necesita ser leído, descifrado y envuelto en una red de significaciones. El estímulo emocional y cultural que brinda el lenguaje es muy importante en los primeros años de vida. Se trata de hacer del otro un interlocutor, alguien que se construye a partir del lenguaje.

—¿Cómo se trabaja en tu escuela-taller Espantapájaros?
—El primer taller que proponemos se llama “Cuentos en pañales”. Es un espacio al que van mamás, papás o cuidadores con bebés desde que se puedan sentar, ya que proponemos el primer encuentro entre bebés, adultos y libros. Comienza con una canasta llena de libros para que cada uno tome el que más le guste. Hay niños que se sientan en las rodillas de una mamá que no es la propia, otros están fascinados porque vino un papá y esa presencia masculina los atrae, están los que miran un cuento, mientras una mamá alimenta a su bebé… todo eso ocurre. Damos un tiempo para hojear, morder, tocar los libros, y también para encontrarse, abrazarse. Luego hacemos una pequeña hora del cuento, que pueden ser canciones, cuentos corporales. Algunas veces esa historia se conecta con otras experiencias artísticas, la música siempre está, pero también podemos jugar, amasar, preparar alguna comida que tenga que ver con un libro. Al final volvemos con el préstamo de libros de la misma canasta y los bebés firman una ficha con un rayón. La idea es suscitar otra —o muchas, en realidad— relación entre padres e hijos a partir de la lectura.

Por otro lado, está la escuela inicial desde el año y medio hasta los cuatro años donde, a partir del arte y la literatura, se exploran las conexiones entre los lenguajes. Trabajamos siempre con grupos pequeños. A partir de este trabajo, hemos empezado a construir desde hace unos doce años, una propuesta de acercamiento al arte y a la literatura que ayudó a documentar esos primeros años y a pensar propuestas que sirvan también en otros escenarios más masivos, pero partiendo siempre de la idea de que la práctica pedagógica arranca de los niños, se documenta y resignifica y luego se lleva a otros lugares.
—Este primer encuentro entre bebés, adultos y libros tiene que ver con el “triángulo amoroso”. ¿Podrías explicarnos este concepto?
—Todas las experiencias de lenguaje en la primera infancia, desde las más rudimentarias hasta las más sofisticadas, implican necesariamente la presencia de un adulto. Un adulto que canta, que abraza, que lee y descifra al otro. Yo digo que la lectura en la primera infancia es un ménage à trois, no puede pensarse sin el acompañamiento de este adulto. Muchas veces, en contextos de pobreza y marginalidad son los niños quienes llevan los libros a los adultos y con esa demanda de lectura empiezan a transformar las relaciones.
El triángulo amoroso es esa línea que conecta tres vértices: de un lado, los niños; del otro, los libros; y hay otro vértice que es el mediador. Conectar no sólo significa que ese libro sea tomado por el niño, sino muchas veces tiene que ver con sembrar el deseo que por razones distintas no es evidente o no ha nacido. El papel del mediador es abrir múltiples posibilidades, en las que el libro obra como una especie de pretexto, pero también como una pantalla que refleja, ilumina y resignifica esa relación.
—En Espantapájaros hay una sección llamada “Los más mordidos”, aquellos libros que más les han gustado a los chicos y por eso han sido literalmente saboreados. ¿Cuáles son estos libros?
—El indiscutiblemente más mordido es Donde viven los monstruos (1) de Maurice Sendak, veinte años de mordiscos ininterrumpidos… Maisy (2) suele estar entre los más mordidos, como así también los libros de la colección Clave de sol, de ediciones Ekaré. Helen Oxenbury sigue siendo una campeona. Últimamente, para mi gran placer, han estado Cucú y Ernestina la gallina.

jueves, 23 de mayo de 2013

EL CUENTO DE LA SEMANA

La habichuela mágica
[Cuento folclórico. Texto completo.] Anónimo
Periquín vivía con su madre, que era viuda, en una cabaña del bosque. Como con el tiempo fue empeorando la situación familiar, la madre determinó mandar a Periquín a la ciudad, para que allí intentase vender la única vaca que poseían. El niño se puso en camino, llevando atado con una cuerda al animal, y se encontró con un hombre que llevaba un saquito de habichuelas. -Son maravillosas -explicó aquel hombre-. Si te gustan, te las daré a cambio de la vaca.
Así lo hizo Periquín, y volvió muy contento a su casa. Pero la viuda, disgustada al ver la necedad del muchacho, cogió las habichuelas y las arrojó a la calle. Después se puso a llorar.
Cuando se levantó Periquín al día siguiente, fue grande su sorpresa al ver que las habichuelas habían crecido tanto durante la noche, que las ramas se perdían de vista. Se puso Periquín a trepar por la planta, y sube que sube, llegó a un país desconocido. Entró en un castillo y vio a un malvado gigante que tenía una gallina que ponía un huevo de oro cada vez que él se lo mandaba. Esperó el niño a que el gigante se durmiera, y tomando la gallina, escapó con ella. Llegó a las ramas de las habichuelas, y descolgándose, tocó el suelo y entró en la cabaña.
La madre se puso muy contenta. Y así fueron vendiendo los huevos de oro, y con su producto vivieron tranquilos mucho tiempo, hasta que la gallina se murió y Periquín tuvo que trepar por la planta otra vez, dirigiéndose al castillo del gigante. Se escondió tras una cortina y pudo observar cómo el dueño del castillo iba contando monedas de oro que sacaba de un bolsón de cuero.
En cuanto se durmió el gigante, salió Periquín y, recogiendo el talego de oro, echó a correr hacia la planta gigantesca y bajó a su casa. Así la viuda y su hijo tuvieron dinero para ir viviendo mucho tiempo. Sin embargo, llegó un día en que el bolsón de cuero del dinero quedó completamente vacío.
Se trepó Periquín por tercera vez a las ramas de la planta, y fue escalándolas hasta llegar a la cima. Entonces vio al ogro guardar en un cajón una cajita que, cada vez que se levantaba la tapa, dejaba caer una moneda de oro. Cuando el gigante salió de la estancia, cogió el niño la cajita prodigiosa y se la guardó. Desde su escondite vio Periquín que el gigante se tumbaba en un sofá, y un arpa, ¡oh maravilla!, tocaba sola una delicada música, sin que mano alguna pulsara sus cuerdas. El gigante, mientras escuchaba aquella melodía, fue cayendo en el sueño poco a poco.
Apenas le vio así, Periquín cogió el arpa y echó a correr. Pero el arpa estaba encantada y, al ser tomada por Periquín, empezó a gritar:
-Eh, señor amo, despierte usted, ¡que me roban!
Despertose sobresaltado el gigante y empezaron a llegar de nuevo desde la calle los gritos acusadores:
-Señor amo, ¡que me roban!
Viendo lo que ocurría, el gigante salió en persecución de Periquín. Resonaban a espaldas del niño pasos del gigante, cuando, ya cogido a las ramas, empezaba a bajar. Se daba mucha prisa, pero, al mirar hacia la altura, vio que también el gigante descendía hacia él.
No había tiempo que perder, y así que gritó Periquín a su madre, que estaba en casa preparando la comida:
-¡Madre, tráigame el hacha en seguida, que me persigue el gigante!
Acudió la madre con el hacha, y Periquín, de un certero golpe, cortó el tronco de la trágica habichuela. Al caer, el gigante se estrelló, pagando así sus fechorías, y Periquín y su madre vivieron felices con el producto de la cajita que, al abrirse, dejaba caer una moneda de oro.

martes, 14 de mayo de 2013

EL CUENTO DE LA SEMANA



 “Un amigo para siempre”,  relato inédito de la escritora Marina Colasanti, traducidos por la escritora argentina María Teresa Andruetto. Publicado en la revista virtual Imaginaria

Para que lo disfruten con sus alumnos del segundo ciclo…

 

 

Un amigo para siempre

Esta es una historia real. La historia de Luandino Vieira, escritor de Angola que luchó por la independencia de su país. Pero es una historia tan linda que a mí me gustaría haberla inventado.
Porque pensaba diferente de los que gobernaban su país, aquel hombre estaba preso.
Permanecía solo en una celda. Una vez por día iban a buscarlo y lo llevaban a tomar sol. Era importante que tomara sol, para no morir. Los que lo tenían preso no querían que muriese.
Allá afuera había una especie de gran jardín rodeado de muros altos, y vigilado. En verdad, no era un jardín, porque no tenía canteros. Pero era, sí, un jardín en el pensamiento del hombre, porque tenía flores, los árboles diseñaban manchas de sombra en el suelo, y había pájaros.
Todos los días, entonces, el hombre recogía la felicidad que era capaz de conseguir, y esperaba la hora de la salida. Estaba siempre sonriendo el alma que atravesaba la puerta mayor, y penetraba en la luz. El rostro no, no sonreía, porque no quería que sus carceleros lo supieran.
Al comienzo, cuando salía, llevaba un libro, para quedarse leyendo acostado sobre la hierba, en aquel que era su pasatiempo. Después descubrió que el libro era innecesario porque aunque estaba abierto ante sí, él no lo leía; su mirada prefería posarse sobre las hojas, los tallos de hierba, las nubes, verde y azul que le hacían tanta falta al monótono ceniza del cielo.
A partir de entonces, comenzó a llevar un pedazo de pan. El pan sí era importante para aprovechar mejor aquella hora. Se echaba un pedazo en la boca y se quedaba masticando, masticando. Primero era el gusto mismo del pan. Después, con la saliva, iba volviéndose gusto a trigo y, echado al sol, los ojos cerrados, el hombre podía imaginarse en un trigal, con algún agua cercana, de fuente o de arroyo, que manaba traslúcida y en la cual se mojaría la cara cuando tuviera ganas.
Fue a causa del pan que un pajarito llegó más cerca. No mucho, claro. Pero un poco más que los otros. Lo suficiente como para que el hombre reparara en él y empezara a observarlo con atención.
Quería las migas. Tenía una cabecita delicada y redonda que inclinaba hacia un costado como si pensase cosas importantes. Y tal vez las pensase… Los ojos también eran redondos, tan brillantes como duros. Y duro era ciertamente el pico con el que picoteaba el suelo sin descuidar la peligrosa proximidad del hombre.
“Es”, pensó el hombre, “un pajarito valiente”. Y esparció las migas sobre el césped, retirándose algunos pasos para que él pudiera ir a buscarlas.
Al día siguiente, apenas si recordaba al pajarito. Sin embargo nuevamente, en cuanto partía pedazos de pan para llevárselos a la boca, él se destacó entre los demás y se aproximó saltando, pronto a volar al menor peligro, aunque arriesgándose un poco más. Y nuevamente el hombre premió con migas su coraje.
Así comenzaron a entenderse. Y a partir de entonces el hombre descubrió que la alegría de salir se juntaba con otra, la alegría de un encuentro.
Ahora, cada vez que atravesaba la puerta mayor para zambullirse al sol, se preguntaba si el pajarito estaría allí, esperándolo. Y siempre estaba.
Durante semanas, el hombre tuvo el cuidado de mantenerse quieto, casi inmóvil, cuando el pajarito se aproximaba. Después, moviéndose muy despacio, con gestos idénticos, dejaba caer las migas y retrocedía unos pasos. Siempre del mismo modo, para que el otro comprendiese que él no representaba riesgos.
Y el pajarito llegaba, daba pequeños saltos, se detenía, volvía a saltar. Hasta llegar a picotear las migas, siempre atento a las actitudes del hombre.
Ese era el modo que tenían de conversar. Y para el hombre, que no hablaba con nadie, era una larga conversación.
Un día, retrocedió un paso menos. El pajarito vaciló pero se acercó.
Descubriendo que había hecho una conquista, el hombre le dio tiempo a su pequeño amigo para que se acostumbrase.
Después de muchos días, nuevamente acortó la distancia.
Y el pajarito se acercó.
Una alegría mayor afloró en el pecho del hombre. Sabía que era cuestión de tiempo y paciencia.
Y él tenía mucho de ambas.
Poco a poco, sin hacer nada que pudiera asustarlo, fue llevando al pajarito hacia sí. Retrocedía un poco menos. Dejaba caer las migas en dos tandas, contando con que, comidas las primeras y viendo otras tan a su alcance, el pajarito se aproximara más.
En ese juego se pasaron meses. Y es probable que el corazón del pajarito ya no palpitara más rápido el día en que fue a buscar sus migas en medio de aquellos zapatos oscuros. Pero el del hombre palpitó.
Faltaba mucho todavía. Porque la distancia entre los zapatos y la mano era tal vez más difícil de superar que los metros de hierba que ya habían sido vencidos. Pero el tiempo no parecía tener límites. Y la paciencia se hacía más grande a medida que aumentaba el amor.
Así se fueron los meses. Algunos. Muchos, tal vez.
Y, de murmullo en murmullo, se difundió en la prisión que aquel hombre había domesticado a un pajarito. Y que todos los días, cuando cruzaba la puerta mayor, llegaba el amigo entre cantos y batir de alas, a comer en su mano.
Pronto, los hombres de las otras celdas quisieron ver. Algunos se quedaron mirando por las ventanas, entre las rejas. Otros, que salían con él, empezaron a acompañarlo en su paseo por el jardín. Y todos llegaban y comprobaban: había un pajarito que confiaba en un hombre y le hacía fiestas, y se posaba en sus dedos para comer migas en la palma abierta.
Otros intentaron hacer la misma cosa, deseosos también de tener amigos. Pero a pesar del deseo y de las migas, ninguno lo consiguió. Entonces aquel único pajarito, que sólo reparaba en aquel hombre, se volvió un poco el pajarito de todos.
Y fue tal vez por eso que, pese a que una luz de victoria ascendió a los ojos de todos ellos, ninguno hizo un gesto ni soltó una exclamación el día que el hombre tomó una miga entre los dientes y el pajarito fue a buscar la comida en su sonrisa.
Pasó el verano. Llegó el invierno. Pero el invierno no era riguroso en aquel país, había flores, los pájaros no migraban.
De ahí el espanto del hombre el día en que el amigo no fue a buscarlo a la entrada del jardín. No lo vio buscarlo, ni apareció ante sí. Por primera vez. Y la hora que tenía para ser feliz se extendió dilatada entre los árboles.
Al día siguiente, una punta de angustia hirió al hombre en su celda, mientras esperaba salir. Caminando hacia la puerta mayor, intentó escuchar a lo lejos el canto de aquel pájaro, pero algo le decía que, además del sol, nada lo esperaba tras los pesados portales.
El pajarito no fue aquel día. Ni al otro. Ni otro cualquiera.
Al comienzo, el hombre quiso inventar justificaciones. Pensó que había sido cazado, o que había partido a hacer nido. Pensó que habría encontrado migas más suculentas o familiares.
Pensó en cosas así, que disminuyesen su tristeza por la pérdida del amigo.
Sólo después, cuando ella fue disminuyendo, él pensó en cosas más simples. Que el pajarito había seguido su destino fuera cual fuese. Un destino que lo llevaba lejos de ahí. Como el de él, alguna vez, también lo llevaría, lejos de aquel jardín, para siempre lejos de aquellos muros.
© Marina Colasanti



domingo, 12 de mayo de 2013

NARRATIVA EN EL NIVEL INICIAL...



Y después del cuento, ¿qué?



Una vez que los espacios de lectura se institucionalizan y se convierten en práctica cotidiana, pero a su vez, jerarquizada, son muchas las opciones que existen para realizar propuestas pedagógicas significativas en las salas. Podemos leer para enriquecer el mundo imaginario de los niños y dejar que esas imágenes sean procesadas individualmente, sumándose así al propio recorrido lector de cada uno; o acompañar ese viaje que ha significado el cuento o la poesía haciéndonos preguntas acerca de aquello que no se dijo, pero se sugirió o es necesario interpelar en el texto. En otras oportunidades podemos vincular el cuento con distintas expresiones artísticas, tratando en lo posible de evitar las propuestas que no aportan al desarrollo de la imaginación de los niños y niñas, tales como: “dibujen lo que más les gustó del cuento”, o “nos movemos como tal o cual personaje”.
Suele suceder a veces, que al finalizar un cuento nos encontramos preguntando: ¿les gustó? Y posteriormente aparecen las preguntas obvias: ¿qué decía el cuento?, ¿y después, qué pasó? En esas preguntas, en la mayoría de los casos, hay intenciones –más que evaluativas y de andamiaje– de control. Control para saber hasta dónde escucharon o si estaban distraídos, dejando en evidencia a aquellos que se perdieron la oportunidad de escuchar el cuento y además “molestaron” a sus compañeros.

(Extraído de “Acerca de los libros y la narrativa en el Nivel Inicial” Buenos Aires : Ministerio de Educación de la Nación, 2011.)



martes, 7 de mayo de 2013

¿QUÉ HAY PARA VER?

Una obra de Javier Villafañe dirigida por Eva Halac.




El próximo sábado 2 de marzo, a las 16.30 horas, se estrena “El caballero de la mano de fuego” en el Centro Cultural de la Cooperación, un espectáculo de títeres que rinde homenaje a los héroes medievales a través de una historia de amor: un caballero tendrá que rescatar a la princesa Trenzas de Oro, que se encuentra presa en el Castillo del Brujo.

Dos artistas talentosos se reúnen para poner en escena una obra dirigida a toda la familia. El poeta y titiritero Javier Villafañe es el autor y Eva Halac, titiritera y licenciada en Ciencias Políticas, es la directora de este tierno espectáculo que no se prohíbe indagar, cuestionar y desnaturalizar algunos valores sociales que suelen estar muy arraigados.

Con música en vivo de Juan Sleigh, y la actuación de Ariel Pérez de María y Eva Halac, "El Caballero de la mano de fuego" se presenta los sábados y domingos, a las 16.30 horas. Entrada general: $60 (sesenta). La obra permanecerá en cartel hasta mediados de Mayo




Centro Cultural de la Cooperación
Corrientes 1543
5077-8000
5077-8077

miércoles, 1 de mayo de 2013

TALLER DE ALFABETIZACIÓN



Por qué tenemos que trabajar fuertemente en este taller
En la clase del martes hablamos de la importancia de la alfabetización como proceso de ingreso a la cultura letrada y como un saber que posibilita continuar aprendiendo hace necesaria la creación de un espacio específico en la formación docente. Créase o no este espacio NO EXISTÍA antes del cambio de plan, asi como tampoco existía un seminario de Literatura en el Nivel.
Alfabetizar no sólo es abrir las puertas a un nuevo mundo de sentido, sino también generar las posibilidades para el trabajo intelectual y la reflexión sobre la lengua misma y sobre otros conocimientos.
Por eso, la formación docente inicial orientará en primer lugar la reflexión acerca de la significación social de la alfabetización, y sobre la necesidad de desarrollar un proceso alfabetizador necesario.
Entender la alfabetización como un proceso complejo que involucra aspectos
sociales vinculados con la circulación de la palabra escrita, aspectos culturales implicados en la valoración de lo escrito, que jerarquizan y otorgan validación, aspectos semióticos relacionados con los modos de construcción de sentido y sus modificaciones a partir del uso de diferentes soportes, y aspectos vinculados con la lengua y con la relación entre conciencia gráfica y fonológica, hace necesaria la presencia de una unidad curricular destinado específicamente a la alfabetización, donde se recuperen saberes desarrollados
en espacios anteriores (P. del Lenguaje 1 y 2) para vincularlos con los procesos de lectura y escritura.
En la etapa de alfabetización inicial se construye el conocimiento de la lengua escrita y de los sistemas paratextual, textual y alfabético, y comienza a desarrollarse la reflexión metalingüística y metacognitiva, a la vez que se inicia la formación como lectores y escritores.
Es fundamental que se atienda especialmente el proceso de alfabetización en
relación con la diversidad lingüística, de modo que los orígenes culturales de los niños y niñas no signifiquen un obstáculo en el aprendizaje. Para esto es necesario comprender en profundidad las diferencias entre lengua oral y lengua escrita y sus relaciones. Las variedades lingüísticas entendidas como déficit derivan en situaciones de fracaso y marginación escolar. Una escuela que entienda la diversidad como un factor natural y como situación frecuente debe asegurar la alfabetización para todos, sin entender las variedades lingüísticas ni los problemas propios de la oralidad como un impedimento para enseñar. En este sentido, la alfabetización debe tomar como punto de partida el conocimiento de la lengua de los niños y niñas que se alfabetizan. Mientras la lengua oral se mejora en el aula, es posible aprender a leer y escribir.
Un aspecto a destacar es que la alfabetización se centra no sólo en la dimensión textual, sino también en la discursiva: en las relaciones que los discursos establecen en la sociedad, cómo circulan, se construyen, se validan. Por eso, las actividades destinadas a la alfabetización implican situaciones de lectura y escritura reales, con objetivos que trasciendan el quehacer áulico.
Asimismo, es necesario destacar el carácter transversal de la alfabetización,dado que la lectura y la escritura, así como el conocimiento del sistema lingüístico son necesarios para apropiarse de otros conocimientos. Esta perspectiva requiere modos de trabajo articulado, de modo que el proceso de alfabetización incorpore el trabajo con diferentes textos disciplinares, en diferentes contextos y con distintos objetivos.

ALFABETIZACIÓN INICIAL



La creación de un ambiente alfabetizador



En cuanto a los materiales del aula
Es importante que en las aulas haya diversos y numerosos portadores de textos. Así se denomina a los soportes materiales de los textos, es decir, todos aquellos objetos que portan escrituras: libros, revistas, afiches, juegos, diarios, envases, etc.; de todos éstos, se debe dar prioridad a los libros. Es indispensable contar con una biblioteca del aula, en la que no tienen que faltar textos literarios y no literarios ya que son irremplazables como alternativa para que los alumnos puedan aprender a leer libros de cuentos, poesías, HISTORIETAS, etc.
Asimismo, es aconsejable contar en el aula con un abecedario en un panel que sea bien visible. Esto contribuye a que los alumnos sepan cuántas letras tiene nuestro alfabeto –que no son tantas como ellos a veces imaginan cuando comienzan a explorar escrituras–, y cuál es su orden convencional, orden a través del cual se organizan, por ejemplo, las agendas, las guías telefónicas, los diccionarios y algunas enciclopedias.
¡¡¡Cuidado!!!
Los abecedarios ilustrados pueden confundir a los alumnos ya que es muy difícil ilustrar todas las letras en posición inicial con objetos que no den lugar a ambigüedades en la interpretación.
Por ejemplo, en muchos de ellos aparece un ñandú en la Ñ, que los alumnos identifican como avestruz, con lo cual pueden pensar que la Ñ es la primera letra de la palabra avestruz, también aparece en la X una nena que sólo el autor del material sabe que se llama Ximena. Por esta razón, muchos docentes han adoptado la decisión de presentar el abecedario sin ilustrar y, además, un panel colocado a la altura de los alumnos en el que aparecen numerosas imágenes de objetos que no presentan ambigüedad con los nombres respectivos. Este panel constituye una especie de banco de datos que los alumnos consultan de manera autónoma cuando necesitan saber qué letra les sirve para escribir determinadas palabras.
Es muy interesante advertir los avances en sus estrategias de consulta porque, muchas veces, las letras que buscan no están en posición inicial en la palabra y ellos las identifican en otros lugares. Por ejemplo, una alumna que quería escribir nena –y todavía no había llegado a escribir alfabéticamente– recurrió al banco de datos. Allí encontró la imagen de un conejo y el nombre correspondiente. Dijo: “cone, ne, ne, tiene que estar por el medio, es ésta” (señaló la N en CONEJO),regresó a su asiento y la usó para su escritura.
También es importante que el docente coloque en las paredes del aula carteles con
acuerdos de convivencia, cuadros con agendas de actividades semanales –en ambos casos, elaborados en forma conjunta con los alumnos– y tarjetas con los nombres de los alumnos, que se usarán para pasar asistencia u otras actividades que el docente considere oportunas.
En segundo y tercer año, el banco de datos que los niños utilizan en primero para identificar
letras puede ser reemplazado o acompañado por paneles que contengan información ortográfica (reglas o vocabulario de uso frecuente).
En cuanto a las situaciones de lectura y escritura
La sola presencia en el aula del material mencionado no basta. Es fundamental utilizarlo
para realizar actividades de lectura y escritura que no estén alejadas de las características de estas prácticas fuera de la escuela: leer para entretenerse, disfrutar, aprender, informarse; escribir para comunicar algo, guardar memoria, dar instrucciones, crear textos de ficción, jugar, etc.
El docente debe tener en cuenta que no se aprende a leer de una vez y para siempre, que
el proceso en el que se forma un lector continúa a lo largo de toda la vida, que un poema y un
texto de estudio se leen de diferentes maneras: en el primer caso disfrutarán con las imágenes
que el poema sugiere, socializarán las diversas interpretaciones, se detendrán para degustar la sonoridad de las palabras. En el caso de un texto de estudio realizarán más de una lectura, a fin de seleccionar lo importante, dejar de lado lo accesorio y comprender las relaciones entre todas sus partes esenciales.
En cuanto a la escritura, tampoco se escribe siempre del mismo modo; es bien diferente
anotar algo para no olvidarlo que escribir una carta. Es importante que, en el ámbito escolar, los alumnos tengan frecuentes oportunidades de escribir para jugar con el lenguaje como, también, otras en las que, por ejemplo, deban transmitir una información, realizar una invitación, etc.
TODOS  los proyectos de producción de textos DEBEN REALIZARSE  dentro de una situación comunicativa definida, con propósitos claros y destinatarios preestablecidos, han demostrado que constituyen una alternativa de trabajo muy fructífera en el aula.

LISTA DE LIBROS PARA LOS MÁS CHICOS...

AQUI LES DEJO UN LISTADO DE LOS QUE A MÍ MÁS ME GUSTAN!!!!






De la Colección Buenas noches de Editorial Norma 
Keiko Kasca: “El tigre y el ratón”(2004)
Emily Horn: “Diculpe, es usted una bruja? (2004)
Alberto Pez: “Tecitos de lágrima de dragón”
Satoshi Kitamura: “El pececito juega a las escondidas”(2005)
Además nos parece sumamente interesante el libro de Sadat: “Del otro lado del árbol” de FCE y de la misma Editorial no pueden dejar de leer “Accidente celeste” de Jorge Luján.(2006)
Como siempre Anthony Browne nos deleita con “Cosita linda” y otros libros que ya son un clásico tales como Un cuento de Oso. México, Fondo de Cultura Económica, 1994



 
Willy el mago. México, Fondo de Cultura Económica, 1996. 
Willy el soñador. México, Fondo de Cultura Económica, 1997. 
Voces en el parque. México, Fondo de Cultura Económica, 1999. 
El libro  de los Cerdos  Fondo de Cultura Económica (2003)
Las pinturas de Willy. México, Fondo de Cultura Económica, 2000.
Mi papá. México, Fondo de Cultura Económica, 2002. 
La feria de los animales. Traducción de LEAN. México, Fondo de Cultura Económica, 2002. 
El juego de las formas. Traducción de Ernestina Loyo. México, Fondo de Cultura Económica, 2004. 
En el bosque. Traducción de Juana Inés Dehesa. México, Fondo de Cultura Económica, 2004. 
Hansel y Gretel. Cuento de los hermanos Grimm ilustrado por Anthony Browne. Traducción de Miriam Martínez. México, Fondo de Cultura Económica, 2004. 
Entre otros textos interesantes de Editorial Unaluna mencionaremos un libro de Catherine Rayner “Augusto y su sonrisa”(2007) y otro que es imperdible: La agenda mostruosa de Luciano Saracino y con ilustraciones de Poly Bernatene (2005)
Por su parte Natalie Lucas nos presenta “Un lobo así de grande “ de Editorial Océano y de la Editorial Ekaré tenemos “Sapo y la canción del mirlo” de Max Velthuys.(2006)

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

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