sábado, 23 de junio de 2012

LITERATURA Y VALORES... Los invito a re leer el texto de Marcela Carranza, busquen el artículo completo en revista IMAGINARIA

La propuesta del uso de los textos literarios para la transmisión de valores vigentes, se multiplica geométricamente en las escuelas en proyectos institucionales, prácticas de lectura y escritura literaria en las aulas, etc, etc…
Diferentes agentes del campo de la literatura para chicos (editores, autores, padres, especialistas, directivos, maestros, bibliotecarios...); pero también otros espacios ajenos a su especificidad, como los medios de comunicación masivos, se hacen eco de este discurso obstinado en instalar el predominio de una función social-pedagógica-moral en la lectura de los textos destinados a las nuevas generaciones. El estado de la cuestión manifiesta una pobreza en el debate y la discusión. Sólo parece escucharse una campana: la de los valores, como si este sometimiento de la literatura infantil y juvenil a la moral estuviera fuera de discusión. Sin embargo hay mucho que discutir, y mucho que preguntarnos.
¿Por qué hoy tiene tanta fuerza este discurso pedagógico-dogmático  de transmisión de los valores a las nuevas generaciones? ¿Por qué la literatura y otras manifestaciones artísticas son elegidas como formas privilegiadas para esa transmisión? ¿Por qué la literatura infantil resulta tan permeable a este uso moral al que se la somete? ¿Qué concepción de niño supone este programa de transmisión de valores? ¿Qué concepción de la lectura, en particular de la lectura literaria, y del lector implica este uso moral de lo literario?...
El peligro de la infancia
Antes de introducirnos en la literatura infantil, su devenir histórico en relación con la moral, su vinculación con la escuela… quisiera reflexionar brevemente acerca de la representación de infancia subyacente en estas propuestas de "educación en valores" a través de la literatura.
Para ello recurro a un texto muy esclarecedor para mí: "El enigma de la infancia" de Jorge Larrosa. A continuación voy a exponer algunos elementos de este artículo y otros que no puedo evitar cruzar en torno al tema de la infancia y su representación.
Nuestra sociedad ha venido construyendo y perfeccionando toda clase de saberes, prácticas, instituciones en torno a los niños. La psicología, la pedagogía, la sociología, la historia, el arte para niños, los libros infantiles, los juguetes, actividades de recreación, profesionales especializados, etc, etc. Los historiadores nos enseñan que esto no ha sido siempre así. Que el concepto de infancia es relativamente nuevo en occidente, que incluso la representación pictórica de los niños se generaliza durante el siglo XVII y XVIII, que el niño tal como se lo conoce ahora era impensado durante la Edad Media donde sólo se lo consideraba y representaba como un adulto en miniatura. También nos dicen que esto tenía sus razones demográficas, que la muerte de los niños era un hecho cotidiano y que no podía tomarse en serio esa breve y evanescente etapa de la vida. 
Hoy resulta extraño pensar que no siempre los adultos tuvimos hacia los niños el cúmulo de intereses y "certezas" actuales. Todavía hoy perviven aquellos cuentos populares, violentos y crueles que los pequeños compartían con los adultos. Se dice que los niños se apropiaron de aquellos relatos antiguos, pero si seguimos a los historiadores descubrimos que ellos, junto a sus padres y otros adultos eran destinatarios directos de tales historias.
La infancia se convierte, dice Larrosa, en algo que "nuestros saberes, nuestras prácticas y nuestras instituciones ya han capturado: algo que podemos explicar y nombrar algo sobre lo que podemos intervenir, algo que podemos acoger". 
Sobre la infancia sabemos y sobre la infancia intervenimos; es objeto de nuestro conocimiento y de nuestro poder. Y sin embargo, al mismo tiempo "la infancia es lo otro: lo que siempre más allá de cualquier intento de captura, inquieta la seguridad de nuestros saberes, cuestiona el poder de nuestras prácticas y abre un vacío en el que se abisma el edificio bien construido de nuestras instituciones de acogida". 
Ubicarnos en el lugar de las certezas acerca de la infancia, desconocer "el enigma" del que nos habla Larrosa, puede significar reducir al niño que tenemos en frente a nuestro "mapa de niño", a nuestra norma de lo que un niño es o debe ser. Saber lo que es "el niño", lo que necesita y desea, nos vuelve todopoderosos y ciegos frente a la mirada del otro, frente a su inquietante llamada.
Dice Larrosa:
"... no se trata de que, como adultos, como personas que ya estamos en el mundo, que ya sabemos cómo es el mundo y hacia dónde va o hacía dónde debería ir, que ya tenemos ciertos proyectos para el mundo, convirtamos la infancia en la materia prima para la realización de nuestros proyectos sobre el mundo, de nuestras previsiones, nuestros deseos o nuestras expectativas sobre el futuro. Por ejemplo, una determinada idea de la vida humana, de la convivencia humana o del progreso humano que la educación, a partir de la infancia, debería tratar de realizar." (13)
No se trata de pensar a los niños como arcilla que vamos a modelar a nuestro antojo, ya sea para un proyecto individual, ya sea para una utopía colectiva.
Si escuchamos o leemos los enunciados en torno a la "educación en valores" a través de los cuentos infantiles, sentimos esta fuerte impronta autoritaria. "El mundo está mal, debemos cambiarlo, lo haremos transmitiendo a las nuevas generaciones los ingredientes de un mundo mejor, moldearemos a niños y jóvenes según nuestros proyectos y para ello qué mejor que la palabra poética, la literatura". Se toma de la literatura su carácter gratuito, se la despoja de su libertad y se la transforma en vehículo útil y eficiente para construir seres humanos mejores que harán un mundo mejor (según nuestros proyectos).
Imagen por Douglas Wright

No hay comentarios:

Datos personales

Mi foto
Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

Seguidores