miércoles, 4 de mayo de 2011

Estimadísimas estudiantes del Normal Nro 6: “Vicente López y Planes”



Esta semana no he podido dictar la clase y por lo tanto, para evitar que se atrasen las invito a leer este artículo que escribí pensando en el tema que nos ocupa: La literatura para los más pequeños que como dice Graciela Montes ..”es cosa de grandes”


Leer, disfrutar, ser, crecer
Este texto se propone, sencillamente, reflexionar sobre algunos temas que nos competen como docentes, como lectores, como mediadores.
La idea es hacerse muchas preguntas, e intentar buscar algunas respuestas entre todos. Aprovechar esta oportunidad para descubrir juntos más posibilidades en los espacios existentes.
Seguramente, como educadores, nadie se atrevería a dudar de la importancia de la literatura, todos sabemos que su presencia en la escuela actúa, entre muchas otras cosas, en la democratización de la enseñanza y en la construcción de la inteligencia, de la creatividad, la sensibilidad, la imaginación, pero más allá de todo esto es el único ejercicio intelectual que promueve estas facultades en forma simultánea.Leer sirve para descubrir, para integrarse a un mundo en el cual la comunicación adquirió un protagonismo que supera cualquier expectativa, hoy por hoy estamos sumergidos en un espacio cibernético en el que las imágenes desfilan de un modo vertiginoso, por lo tanto, es cada vez más necesario tener capacidad para seleccionar, recortar, jerarquizar y este ejercicio lo puede llevar a la práctica únicamente alguien que haya transitado los caminos de la lectura literaria, que desde ya es la “madre” de todo tipo de lectura. Desde las canciones de cuna hasta los cuentos tradicionales, desde las novela de aprendizaje, hasta las desopilantes aventuras en islas desconocidas, desde el relato de la abuela, hasta los cuentos de terror alrededor del fogón de algún campamento, desde la lectura de los primeros poemas de amor, siempre será el libro el que nos abra senderos, pero el libro se busca, no se impone, es una suerte de llamado que requiere de un vocero, de un maestro o maestra que nos inicia, que nos posibilita transitar ese espacio mágico y placentero. Esta maravillosa empresa no se puede llevar adelante si no hay un docente que oficie como modelo.
Cuando se cuenta una historia, afloran no sólo las palabras e imágenes, sino también las emociones. Al compartir un cuento con niños y niñas se echa a andar un proceso que va más allá de la lectura, se crean vínculos, se construyen lazos afectivos.

En el principio era la palabraLa literatura de tradición oral comparte un sustrato común de materiales literarios infinitamente trasvasados y reutilizados. Los estudios folclóricos y literarios han mostrado y clasificado de múltiples maneras la permanente presencia de relaciones intertextuales entre la literatura épica, los mitos religiosos y el folclore. Pensemos cuántas veces se da, por ejemplo, el motivo de la ocultación del héroe durante su primera infancia, tomemos como ejemplo la historia de Moisés, o la del Rey Arturo o la de la mismísima Blancanieves, o el caso de una parte del cuerpo vulnerable, como el talón del gran Aquiles, el corte del cabello de Sansón, que también va a repetirse en otros relatos. Por lo tanto, cuanto más les narremos o leamos estos textos, a nuestros niños y niñas, más posibilidades de armar relaciones intertextuales van a tener, porque como dice Graciela Montes el lector se va construyendo lectura a lectura, se va apropiando de tramas cada vez más complejas y sutiles y esto constituye la clave en la historia de cualquier lector que se precie de tal. La literatura empieza siendo oral, desde el comienzo de la humanidad.
Dar a conocer a los más pequeños los cuentos y obras que una comunidad considera sus clásicos significa, ni más ni menos que compartirlos con las nuevas generaciones, re actualizarlos. Los libros conectan a sus lectores con la tradición cultural, nos compete a nosotros, como mediadores tamaña responsabilidad y me viene a la mente una vieja canción tradicional “que sepa abrir la puerta para ir a jugar..” Tenemos que atrevernos. De eso se trata, las palabras dentro del orbe literario nos permiten justamente esto. Sería interesante que cada uno de nosotros pudiese rememorar su biografía lectora, esa sensación de conocer los Alpes junto a la pequeña Heidi, el entrañable deseo de convertirse en Josephine March, o descubrir el mundo de la mano de Mr. Phileas Fogg y en medio de esos intrincados caminos comprender cómo ciertas relaciones entre uno y otro texto generaba en nosotros una sensación de absoluto triunfo que hacía pensar que Sherlock Holmes era un principiante. Descubrir los mágicos motivos recurrentes nos hace sentir que estamos encontrando las claves de un tesoro perdido, y eso, no nos engañemos se logra lectura tras lectura. Hay muchos recorridos posibles pero lo ideal es partir de los clásicos, de los cuentos tradicionales y avanzar desde “La Caperucita Roja” de Charles Perrault o de los hermanos Grimm, a la versión de Roald Dahl en su libro “Cuentos en verso para niños perversos”, o la de nuestro colega y escritor Pescetti , por mencionar solamente algunas, lo interesante de este tipo de propuesta es justamente tener conciencia que estamos trabajando con perspectivas ideológicas y artísticas diferentes y que de estas lecturas se desprende un verdadero plus de significaciones que nos va a permitir hacerles ver a los niños y niñas la multiplicidad del juego de miradas y por qué no instarlos a la producción a partir del dictado al maestro o a la maestra.
La literatura tiene una perspectiva diferente de la lengua, ya que enfatiza el valor del lenguaje, violenta el lugar común, construye imágenes audaces, es capaz de poner en libertad voces, que surgen de la multiplicidad de puntos de vista de un texto, genera distintas interpretaciones. Así, de esta manera, va transformando la palabra hasta volverla intensa, imprescindible.
No podemos dejar de mencionar que, la literatura está incluida en un contexto, nace a partir de determinadas condiciones de producción, y desde luego este hecho jugará un importante papel en su estética.
Nosotros, como docentes somos mediadores y no tenemos que perder de vista la especificidad de los discursos literarios. Esto implica considerar a la literatura como arte, poder discernir un buen texto de otro que no lo es. No podemos dejarnos engañar por textos cuyo único mérito es ser reconocidos como productos del mercado.
Ahora bien, cuál es la especificidad de la literatura para niños, cuáles son sus alcances, qué es necesario brindarle al niño para ayudarlo a convertirse en un sujeto lector, la idea es plantearse éstas y otras cuestiones, la idea es revisar, reflexionar sobre nuestra propia relación con el arte de la palabra y nuestra actitud como mediadores.
No será dibujando, ni cambiando finales, ni sometiendo a los niños y niñas a un minucioso interrogatorio como se contribuirá a formar futuros lectores, al contrario, estas acciones no son el camino hacia el placer o la creación, por eso lo ideal es dar el espacio para que cada uno pueda expresar sus sensaciones, opinar, debatir, pensar, crecer, incentivar el diálogo, que no es poco. Porque de acuerdo con lo que venimos diciendo un buen cuento siempre lleva a otro .
El psicoanalista Bruno Bettelheim decía que para sentir muchas ganas de leer un niño no necesitaba saber que la literatura le iba a servir más adelante sino que debía estar convencido de que ésta le abriría un mundo de experiencias.
Niños y niñas tienen que percibir que la literatura es un arte mágico y misterioso, capaz de ofrecernos poderes y transportarnos a lugares ignotos…claro que para que el niño o la niña perciba eso primero lo tenemos que percibir nosotros. Seamos claros, no se puede transmitir lo que no se conoce. Aunque esto suene antipático, formar a un lector en el Nivel Inicial o en el Nivel Primario implica ciertas condiciones en aquel o aquella que va a enseñar, en la didáctica con que va a realizar su trabajo. Por desgracia en ninguna parte de los currículos de formación se asegura que el futuro docente ha sido incitado a convertirse en un amante de la lectura, de modo que no hay por qué rasgarse las vestiduras cuando uno escucha decir a muchos docentes en ejercicio “a mí no me gusta leer” en un acto de absoluta sinceridad, la idea no es asustarse sino ocuparse, porque como en todos los órdenes de la vida un lector no nace, se hace. Siempre se está a tiempo, claro que nuestra condición de mediadores nos compromete, por lo menos, a tener una buena relación con los libros. Para conseguir esa relación entrañable con la literatura tenemos que aprender a transitarla, no hay otro camino, para transformarse en lector no hay una pócima mágica, solo se trata de leer, leer y leer y aprender a “degustar” la lectura, a “paladearla”. En este punto me parece interesante recordar que Jorge Larrosa , en su libro “Escuela, poder y subjetivización” (1995) señalaba que “lo que somos, el sentido de quién somos, depende de las historias que contamos y que nos contaron”. Efectivamente la lectura nos pone en contacto con el otro, y a partir de ese contacto nos comunica con nosotros mismos, y este rito se ha repetido por generaciones y generaciones hasta permitirnos construir nuestro propio relato, somos palabra.
Leer implica un esfuerzo, no es fácil. Tampoco se transforma un no lector en lector como por arte de magia, pero hay algo que no debemos perder de vista: somos mediadores, nos compete este tema. Apuntamos, desde luego, a una lectura social, no a una lectura meramente escolar, justamente porque tanto la lectura como la escritura son prácticas sociales. Esto lo hace mucho más complejo, leer en la Educación Inicial y Primaria no puede, ni debe ser un “trámite”
Los niños y niñas logran, a través de la ficción construir “alas” y desplegarlas, por eso tenemos que pensar acciones específicas, no podemos perder “esa gran ocasión” como escribió la prestigiosa Graciela Montes, en un cuadernillo de distribución gratuita a través del PLAN NACIONAL DE LECTURA, que sería bueno recordar

¿Qué leemos? ¿Cómo leemos? Es importante destacar que antes de decidir la lectura de un cuento el o la docente deberá seleccionar cuidadosamente el texto, a partir de criterios que justifiquen dicha elección. Veamos algunos de esos criterios: la originalidad, el humor, tal vez porque está parodiando un género y eso resulta interesante para armar una secuencia, por ciertas construcciones lingüísticas o discursivas que piensa son importantes para reflexionar, por la calidad de las ilustraciones en combinación con la calidad literaria, o tal vez lo selecciona porque ha leído y disfrutado de otros cuentos del mismo autor, o por recomendación de alguna revista especializada, como “Imaginaria” o por la indicación de algún especialista, pero lo principal es que ese cuento entusiasme a ese lector o lectora ya que esa es la condición sine qua non para “contagiar” el placer por la lectura, sólo así leer se vuelve contagioso y eso es lo que estamos buscando, ni más ni menos que entusiasmar y ampliar las experiencias lectoras de los niños y niñas.
Una vez elegido el texto tenemos que pensar en “prestarle la voz” y en este momento tendremos que considerar que esto, lejos de ser una tarea técnica supone elaborar una interpretación que se comunicará al auditorio de un modo sutil, ya que deberemos tomar decisiones acerca del tono de voz, los silencios, las miradas, los gestos, los cambios de voz de acuerdo con los personajes, porque nuestra intención es generar un clima especial que cautive a niños y niñas. Es posible que debamos establecer acuerdos explícitos y acondicionar un espacio que favorezca la escucha atenta. La idea de alterar el orden habitual cuando leemos quiere decir algo, manifiesta que cuando leemos un cuento se inaugura un espacio diferente. Del mismo modo cuando una maestra o maestro les comenta a los niños y niñas por qué eligió ese texto los pequeños alumnos/as, tienen la oportunidad de conocer cómo hace un lector experimentado para decidir qué leer. Por otra parte, la contextualización de la obra permite crear expectativas y realizar anticipaciones. Este no es un detalle menor ya que pensar en ciertas hipótesis de prelectura, acertadas o no, indican una actitud activa por parte del lector y este ejercicio favorecerá cada vez más la comprensión lectora. La relectura de algunos párrafos por parte del docente o la docente puede tener diferentes propósitos pero uno de ellos deberá ser que niños y niñas reflexionen y busquen “pistas” cada vez más sutiles, así, la relectura pondrá, una vez más, en contacto a los niños y a las niñas con las prácticas habituales de cualquier lector experimentado.
Sin lugar a dudas, cuando el maestro/la maestra sostiene situaciones didácticas de lectura en las que diversifica cada vez más el universo literario y promueve intercambios entre sus alumnos, lo que hace es brindar oportunidades para que progresen como lectores, ampliando de este modo sus posibilidades de interpretación.
Pero podemos aspirar a más. Tal vez, sería interesante pensar en la puesta en marcha de un PROYECTO INSTITUCIONAL DE LECTURA. Elaborar de modo conjunto entre un grupo de docentes de diferentes salas, de profesores del Instituto, estudiantes del profesorado, una verdadera red que nos permitiese a todos pensar estas cuestiones, hacernos nuevas preguntas, intercambiar experiencias, buscar acuerdos de trabajo, pensar en propuestas superadoras en las que la literatura sea la protagonista.

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

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