jueves, 24 de abril de 2014

HABÍA UNA VEZ

EL CUENTO TRADICIONAL  por Estela Quiroga
Los cuentos tradicionales infantiles derivan de relatos populares, anónimos y orales -cuyo origen es muy difícil precisar- que circulaban entre el campesinado desde tiempos inmemoriales. No eran considerados entonces relatos exclusivamente infantiles, pues sus destinatarios eran tanto los niños como los adultos. Para la cultura occidental, la literatura infantil nace cuando los relatos
orales del folklore medieval europeo son fijados por la escritura, a partir de recopilaciones tales como las de  Charles Perrault, quien hacia fines del siglo XVII y principios del XVIII publica Los Cuentos de Mamá Oca, que incluyen varios de los clásicos más conocidos, tales como “La bella durmiente del bosque”, “Cenicienta” y “Caperucita Roja”. Igualmente importantes fueron los Cuentos de niños y del hogar de los hermanos Grimm (a principio del siglo XIX), las recopilaciones de cuentos rusos de Afanasiev.
Si examinamos la trama de la mayoría de estos relatos, es difícil determinar cuánto ha sido aportado por el material folklórico originario y cuánto por la inventiva de sus recopiladores. Algunos de ellos, como Afanasiev  muestran un apego más filológico a los originales, otros como Perrault y los hermanos Grimm recrean más o menos libremente los relatos de tradición oral.
En este devenir, el género sufrió algunas transformaciones. Las primeras versiones –inclusive las de Perrault- conservan la crudeza que era propia de los textos folklóricos orales. En ellas abundan los abandonos y maltratos de niños, los asesinatos, inclusive las violaciones y el canibalismo.
En la versión original de “La Bella durmiente”, por ejemplo, la princesa es violada , abandonada y da a luz hijos ilegítimos que están en peligro de ser devorados por una ogresa. Que los niños escucharan estas historias no constituía problema alguno en una época en que eran vistos como adultos pequeños y por tanto, hacían cosas tales como trabajar duramente y concurrir a las ejecuciones públicas en las plazas. Este apego a la morbosidad que tanto impacta a la sensibilidad contemporánea resulta muy entendible al indagar el contexto social del que emergieron estos relatos.  Sería  interesante recordar  la situación paupérrima  del campesinado medieval. En efecto,  la gente vivía hacinada, cundían las guerras y las epidemias, la población en general moría muy joven, de modo tal que proliferaban las madrastras y los huérfanos. Los niños –que eran testigos y víctimas de esta situación- no recibían tratamiento privilegiado alguno.
En las últimas décadas, los cuentos tradicionales han sido objeto de estudio de la psicología, sociología, pedagogía y antropología, y han suscitado numerosas polémicas en torno, por ejemplo, a la visión de la sociedad que reflejan, al rol asignado a las mujeres, a su impacto sobre la psiquis de los niños, entre otras. La lectura de estos relatos por parte de los niños fue enfáticamente desaconsejada por algunos estudiosos que sostenían que, particularmente en sus primeras versiones, podían causarles traumas y frustraciones, al originarles temores y sufrimientos innecesarios. En contraposición, un interesante autor Bruno Bettelheim [i] en su obra “Psicoanálisis de los cuentos de Hadas” hace un estudio que merece ser leído con atención.
De hecho basaremos nuestro análisis de los cuentos tradicionales en los estudios de este autor.
En la clase de hoy analizaremos  “HANSEL Y GRETEL”. Seguramente habrán observado que de acuerdo a lo que venimos diciendo en clase este cuento empieza de una manera muy realista, los padres son muy pobres y están preocupados porque la comida no es suficiente para todos.  Comentan entre ellos el problema y la solución es abandonar a los niños.  La figura de la madre representa la fuente de alimento para el niño. Pero también es la madre quién pone el límite y decide cuándo es el momento del destete.  El niño vive nueve meses en el seno materno y le cuesta mucho aceptar que no es parte de su madre y que debe ser autónomo, crecer, ser “destetado” es muy doloroso, tiene mucho que ver con el abandono. Todos hemos tenido que enfrentar esa situación.
En esta historia Hansel consigue regresar a la casa paterna pero esa primera salida no les ha permitido “crecer”, el problema, el conflicto sigue intacto, de modo que los niños deberán hacer otra salida para lograr  regresar de un modo diferente. Vale decir que los niños para crecer deben enfrentarse a los peligros del mundo.
Sin duda este cuento encarna las ansiedades y tareas de aprendizaje del niño quien debe superar y sublimar sus deseos de voracidad más primitivos. La segunda vez que salen Hansel y Gretel, el niño intenta marcar el camino con migas de pan pero los pájaros las devoran y deberán enfrentar  el duro camino del crecimiento.  Cuando se creen totalmente perdidos, una avecilla blanca los conduce hasta la casita de turrón. Esa casa representa la voracidad oral, tema que parece recorrer de punta a punta esta historia.  La bruja, al principio es amable y parece ofrecerles todo: casa, comida, una buena cama pero su verdadera intención es DEVORAR  a los niños.
Tras familiarizarse con “Hansel y Gretel” lectura, tras lectura los niños van comprendiendo, al menos a nivel inconsciente, que lo que sucede en el hogar paterno y en la casa de la bruja no son más que aspectos separados de una misma experiencia total

“Y, cogiéndolos de la mano, los metió dentro de la casita, donde había servida una apetitosa comida: leche con bollos azucarados, manzanas y nueces. Después los llevó a dos camitas que estaban preparadas con preciosas sábanas blancas, y Hansel y Gretel se acostaron en ellas, creyéndose en el cielo.”

Sin embargo al día siguiente la buena anciana se convierte en una bruja malvada, así es como el niño se siente cuando se ve destruido por sentimientos ambivalentes, frustraciones y ansiedades en el período edípico, ya la madre no está incondicionalmente a su servicio. Veamos la importancia de la figura de los pájaros en esta historia. Recordemos que esto cuentos se inscriben en una época teocéntrica y que la paloma blanca siempre tuvo un significado especial en la era cristiana, representando las fuerzas superiores positivas. Cuando los niños han vencido a la bruja y regresan a la casa paterna encuentran otro pájaro blanco, esta vez un pato o un cisne según la traducción que los ayuda a cruzar el lago. Curiosamente los niños en el camino de ida no se habían encontrado con ninguna extensión de agua. El hecho de tener que superar este obstáculo a la vuelta simboliza una transición y un nuevo principio a un nivel superior de existencia (como si fuera un bautismo) Hasta ese momento los niños nunca se habían separado pero aquí aparece la necesidad de la singularidad personal, cada uno deberá enfrentar solo esa prueba para ser independientes, para crecer.
Asimismo es muy interesante el papel de los personajes femeninos: por un lado la madre/bruja que los echa y por otro lado la niña Gretel que es la verdadera salvadora. Los invito a pensar en un mito bíblico que plantea una situación parecida.
Para concluir veamos cuál l es la estructura del cuento tradicional



La situación inicial
Empiezan los cuentos con los indicadores de tiempo y lugar (Érase una vez, había...)




Las pruebas
El personaje principal deber superar una serie de obstáculos. En este bloque entran en juego las preguntas.




Las ayudas
El personaje principal recibe la ayuda real o mágica de otros personajes. Con ellas consigue superar las pruebas.




El desenlace
El protagonista logra su objetivo. El final siempre es cerrado y feliz. Normalmente se produce un cambio de "status", es decir, de categoría social (el mendigo se convierte en rico, la criada en señora...)







[i] (Viena, 1903 - Los Ángeles, 1990) Psicoanalista estadounidense de origen austríaco. Durante los años de su formación estuvo en contacto con el sólido ambiente cultural vienés, y especialmente con la primera generación de discípulos de Freud, de cuya ortodoxia psicoanalítica Bettelheim no tardaría en apartarse, para destacar la importancia del entorno educativo familiar en el equilibrio psicológico del niño.
Después de ser internado en los campos de Dachau y Buchenwald (era de origen judío), Bettelheim logró exiliarse a Estados Unidos en 1939, donde fue profesor de Psicología de la Educación, director de la Escuela Ortogénica de Chicago (1947-1973) y, desde 1963, profesor de Psiquiatría en la Universidad de Chicago.

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

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