jueves, 10 de julio de 2014

PRÁCTICAS DEL LENGUAJE EN LA EDUCACIÓN INICIAL 1


Para leer a J. Bruner antes del examen final 

 por Estela Quiroga


Estos apuntes intentan allanar la lectura del texto “El habla del niño”, no obstante recomendamos la lectura del texto original además de lo aquí publicado, ya que este escrito no tiene la intención de reemplazar la bibliografía sino, simplemente, de ayudarlos con su comprensión.
Bruner nos dice que un niño o una niña adquiere, o está adquiriendo el lenguaje cuando es capaz de formular expresiones congruentes, aunque aclara, que la gramática de un infante no es igual a la de un adulto. Este punto es muy importante porque pone de manifiesto que el niño NO APRENDE POR IMITACIÓN O POR INDUCCIÓN.
Por otra parte, un niño o niña adquiere el lenguaje cuando tiene CAPACIDAD DE REFERENCIA Y DE SIGNIFICADO. Esta tarea no es para nada sencilla puesto que una misma palabra puede adquirir distintos significados de acuerdo con la situación contextual. Supongamos que digo
FUEGO esto podría ser:

·                   Una advertencia
·                   Deseo de encender un cigarrillo
·                   Un estado interior
Realmente ADQUIRIR UNA LENGUA implica tener claras estas cuestiones.
Cuando se habla de adquisición del lenguaje estamos hablando de un INTENTO DE COMUNICACIÓN y, en la medida que esto se logre estaremos en camino a la adquisición, ahora bien, para ser un HABLANTE COMPETENTE se deben combinar
·                   SINTAXIS
·                   SEMÁNTICA
·                   PRAGMÁTICA

El lenguaje para Bruner empieza antes como comunicación que como código establecido.

   “La adquisición del lenguaje "comienza" antes de que el niño exprese su primera habla léxico-gramatical. Comienza cuando la madre y el niño crean una estructura predecible de acción recíproca que puede servir como un microcosmos para comunicarse y para constituir una realidad compartida. Las transacciones que se dan dentro de esa estructura constituyen la entrada, o input a partir de la cual el niño conoce la gramática, la forma de referir y de significar, y la forma de realizar sus intenciones comunicativamente.
   Esta es sin duda  la tesis fuerte de Bruner: la sintaxis, la semántica y la pragmática tienen su origen dentro de los formatos, se aprenden interdependientemente y se desarrollan gracias a los datos que extraen los niños de esas estructuras comunicativas. Pero interesa aquí sobre todo la semántica, en concreto, cómo adquieren los lexemas infantiles su significado.
  
   Según Bruner, las primeras palabras aparecen en el seno de formatos de juegos, de petición, o de referencia, como vocalizaciones idiosincrásicas o lúdicas de carácter puramente performativo. Intervienen en el formato, no como elementos representativos o semióticos, sino como elementos constitutivos, partes casi materiales del juego. Por ejemplo, el sonido "boo", dicho por la madre, cuando aparece el muñeco en el juego del cu-cú, es un elemento fijo y rutinario,  casi tan constitutivo  materialmente como el muñeco mismo. Estas vocalizaciones, aunque acompañan a la acción como un elemento de ella, proporcionan también un esqueleto o estructura formal en la que luego pueden introducirse, en primer lugar, vocalizaciones idiosincrásicas, pero ya semánticas, que representan a objetos o acciones de forma todavía no convencional. Por ejemplo, un niño usaba para marcar objetos de atención una doble sílaba de su invención "bi-bí", en formatos de atención conjunta. O un niño tenía una palabra propia para el formato de petición de una manzana, "buba", que funcionaba perfectamente porque la madre podía interpretar su referencia, aunque el sonido fuera idiosincrásico. En este caso, cuando las vocalizaciones meramente acompañantes de la acción se sustituyen por vocalizaciones idiosincrásicas, ya debe existir lo que Bruner llama la "hipótesis de semanticidad": el niño ahora cree que los sonidos pautados, aunque idiosincrásicos, representan cosas particulares o tipos de cosas que él experimenta. Debemos distinguir entre la función simbólica de Piaget y la hipótesis de semanticidad de Bruner. Esta última es la función simbólica aplicada sólo a los signos lingüísticos convencionales: es la relación por la que sonidos vocales representan cosas o acciones del mundo.
Tal vez ustedes recuerden cuando al principio de las clases estuvimos buscando en nuestras memorias algunas palabras que ustedes mismos habían inventado y que sabían tal vez porque sus papás se lo habían comentado, por ejemplo recuerdo que una de mis hijas llamaba “alga” a la manzana y así ese sonido  idiosincrásico, poco a poco fue sustituido por  formas más  convencionales, más cercanas o parecidas a las del lenguaje adulto. Hay siempre un momento, en el cual crecen las exigencias fonéticas y semánticas de la madre, (o de la docente) que ya no se contenta con producciones de la jerga infantil, o con copias rudimentarias y le exige al niño cada vez más palabras adultas.
   En resumen, las primeras palabras pasan por un estadio no semántico. Después, por un uso representativo, semántico, pero con sonidos idiosincrásicos (propios del niño); finalmente, por un uso semántico con significantes convencionales, palabras ya producidas según la pauta adulta. En todo el proceso de la adquisición de la palabra ha estado presente el formato.
   Lo que no aclara Bruner es cómo consigue el niño la semanticidad o sus nociones primitivas de semanticidad. El niño adopta, según él, una hipótesis de semanticidad, pero no explicita cómo, ni en qué consiste. Bruner no entra en detalles de cuál sería la infraestructura conceptual necesaria para la hipótesis de la semanticidad, se limita a decir que su objetivo es la pragmática.
Ahora bien, qué es lo que predispone al ser humano a usar el lenguaje y a cambiar a través de su uso?







 Hace un momento nos preguntábamos  qué es lo que predispone al ser humano a usar el lenguaje y a cambiar a través de su uso.
Según el texto de Bruner hay algo en la mente, en la naturaleza humana que media entre los genes y la cultura.
EL LENGUAJE ES EL MEDIO DE INTERPRETAR Y REGULAR LA CULTURA.
El niño pre lingüístico posee (como la mayoría de los mamíferos) una variedad de mecanismos biológicos entre ellos la succión no alimenticia. Succionar y mirar son actividades coordinadas, si el niño succiona a cierta velocidad se define con más nitidez su foco visual, sería interesante señalar que al niño no le gustan las imágenes borrosas... Ahora bien, ustedes se preguntarán qué  tiene  que ver esto con el lenguaje pues  bien, mucho, porque esto nos lleva a reflexionar que un pequeño en todas sus conductas aprende a sistematizar distintos aspectos, nada es azaroso, cada cosa que emprende lo lleva a un descubrimiento, esto significa que el niño será capaz de construir hipótesis de acuerdo con sus necesidades, dicho de otro modo, esta conducta de “sistematización” le facilitará la propia adquisición del sistema lingüístico. Piensen que para un bebé la única herramienta que tiene para lograr sus objetivos es otro ser humano, por eso para el niño será imprescindible COMUNICARSE. El cachorro humano es muy frágil y necesita de la respuesta social para mantenerse con vida.
Seguramente la conducta de un bebé parezca caótica, sin embargo no lo es. El lenguaje es un sistema simbólico y muy complejo pero el niño puede apropiarse de él gracias a esta permanente sistematización cognitiva de la que venimos hablando.
El niño se adapta muy pronto a hacer mucho con muy poco. Muy pronto es capaz de diferenciar los estados de ánimo de su progenitora, “comunicarse” con ella y lograr una INTERSUBJETIVIDAD.
Todo niño posee cuatro facultades originales[1]:
1.  DISPONIBILIDAD DE MEDIOS: Desde su nacimiento dispone de la vista, la audición, el olfato, la capacidad de emisión que le va a permitir establecer contacto con el entorno.
2.  SISTEMATICIDAD:Las acciones de los lactantes no son erráticas y caóticas sino ordenadas y sistemáticas. Durante todo el primer año de vida realizan una experimentación activa del entorno.
3.  ABSTRACCIÓN: Abstraer significa “separar por medio de una operación intelectual las cualidades de un objeto para considerarlas aisladamente”. El niño se aferra a lo que permanece, a lo que se repite y esto le permitirá ir ordenando su mundo de experiencias. Durante los 2 primeros años de vida el niño, a partir de sus experiencias da un importante salto cualitativo del pensamiento práctico sensorio motor al pensamiento simbólico.
4.  TRANSACCIONALIDAD: Todo niño tiene capacidad de efectuar acciones que van más allá del simple acto: acción de negociar, transigir, acomodarse al gusto del otro para llegar a un acuerdo. Los lactantes desde que nacen tienen capacidad de comunicarse a través de ciertas acciones: el llanto, el movimiento, esto va a generar una armonía intersubjetiva con los padres
Si bien ninguna de estas facultades genera lenguaje, las mismas operarán como facilitadotas para la adquisición del lenguaje.
           San Agustín creía que el lenguaje era simple repetición, esta idea tuvo una enorme influencia durante años (teorías conductistas). Desde luego esta teoría agustiniana ponía el énfasis en las palabras sueltas y no sobre la gramática. Ahora bien, la construcción del habla infantil no tiene nada parecido con el habla adulta por eso no tiene sentido hablar de imitación. Ustedes estuvieron grabando niños y a quienes les tocó el momento de la frase pivotal habrán podido comprobar el tipo de “gramática” infantil:
No tá mamá
No tá manzana
No tá chau

El gran acierto de N. Chomsky es que a partir de su teoría innatista tira por tierra y libera a toda una generación de psicolinguistas del dogma ASOCIACIÓN/IMITACIÓN/REFUERZO; esta postura, aunque extrema, abrió el camino para nuevas investigaciones.
La teoría del ASOCIACIONISMO EMPIRISTA era ingenua e insostenible, la teoría nativista (Chomsky) era como una suerte de milagro.
Nos comunicamos teniendo siempre alguna finalidad en la mente, alguna función que cubrir: pedimos, indicamos, prometemos, amenazamos. No podemos NUNCA analizar un enunciado fuera de su contexto, ¿recuerdan el ejemplo de “ES demasiado tarde” con el que trabajamos en clase?
Es imprescindible considerar la intención de quien habla y además la interpretación de esa intención por parte del receptor.
Entrar en el lenguaje es entrar en la CONVERSACIÓN que refieren ambos miembros de un diálogo dispuestos a comunicarse.
Por lo tanto, aprender un lenguaje consiste en aprender no solamente la gramática de una lengua en particular sino en aprender a lograr los propios propósitos con el uso apropiado de esa gramática.

El adulto debe tener un ROL ACTIVO y no ser únicamente un modelo, la idea es que el adulto debe estar dispuesto a NEGOCIAR con el niño, debe convertirse en su verdadero compañero de conversación. Cuando hablamos de “negociación” hablamos más de semántica que de sintaxis, vale decir que el adulto tiene que acompañar al pequeño a que haga claro sus propósitos y de ese modo lo ayudará a buscar su expresión. Es fundamental tener una acentuada sensibilidad respecto del progreso lingüístico del niño.
Poco a poco el pequeño irá dominando las conversaciones y sus propósitos serán cada vez más claros. El lenguaje en uso requiere mínimo dos personal, por eso va mucho más allá de una cuestión innata, se trata de UNA FUERTE EXTRUCTURA INTERACTIVA

       Bruner afirma que los juegos practicados con los bebes lo van formando e integrando socialmente. Entre esos juegos (a saber, el "cu-cu", la aparición y desaparición de objetos y personas, el "arre arre caballito", etc.), el lenguaje es uno de los elementos fundamentales. Si bien son juegos utilizados para dar sentido a la vida del niño pero implican una gran riqueza para su crecimiento; en un principio sirven para que el niño aprenda a organizar estructural y ordenadamente su vida mediante las reglas del juego.
    








[1] Existe una "facultad original" de los seres humanos que los hace crecer continuamente en cuanto a su comunicación; la influencia social primaria de su entorno también estimula este proceso cognitivo. El texto enfatiza la existencia de cierta "aptitud" especialmente humana que lleva al hombre a ciertas acciones humanas; Bruner lo denomina "facultad original".
…el niño entra al mundo del lenguaje y la cultura con una preparación para encontrar, o inventar formas sistemáticas de relación con los requerimientos sociales y las formas lingüísticas…" (Bruner 1983, pp. 29)
Todas estas facultades originales, que empiezan a partir de las primeras relaciones sociales (intercambios etc.), son la ayuda básica y/o inicial para que el niño aprenda a usar el lenguaje. Es decir, antes de la comunicación lingüística, aprende otros sistemas funcionales de intercambio.
Entonces, la adquisición del lenguaje es pragmática, no sistemática o mágica. Lo que mueve al aprendizaje de la lengua es la necesidad comunicacional del ser humano; nuestra comunicación lingüística tiene una finalidad y una función.
En este caso la ayuda que recibe el niño por parte de los adultos (especialmente padres), es esencial para dicha adquisición. En primera instancia hay una adaptación lingüística de los mayores: cuando se le habla al pequeño se utiliza un nivel lingüístico más comprensible; se torna un hecho rutinario.


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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

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