jueves, 17 de julio de 2014

Luis María Pescetti entre cuentos y cuerdas....Julieta y Laura de la comisión B del ISPEI SARA ECCLESTON investigaron y comparten la vida de otro gran escritor argentino…




Luis María Pescetti nació en San Jorge, provincia de Santa Fe. Argentina
Desde chico le gustaba la música y leer. Ahora de grande escribió canciones, fue profesor de música y hace reír a la gente. Viajo por toda la Argentina y también trabajó en radio, televisión y teatros en otros países como Chile, Perú, y Uruguay.
Escribió libros para niños como “El pulpo esta crudo” “El pulpo está crudo contiene doce relatos breves impregnados de imaginación y humor, con diálogos descabellados. Historias disparatadas que divierten hasta provocar la risa”
Ahora te invitamos a leer uno de sus relatos…
EL NARRADOR
-Cierto dí­a iba Caperucita por el bosque de… che ¿cómo se llamaba ese bosque?
-¿Cuál? El de… ¿el bosque de Sherwood?
-No, ése era el de Robin Hood.
-Claro, ¿para qué te contarí­a mentiras, eh? ¿Querés que siga?
-Y, sí­…
-El bosque quedaba en Transilvania…
-Che, no jodas. ¿Transilvania no era donde viví­a el Conde Drácula?
-Vos tenés todo mezclado. No prestás atención a lo que te cuento y se te mezcla todo. Transilvania queda en Estados Unidos… si me vas a cuestionar todo mejor me callo.
-Sí­, mejor.
-… ahora no me callo nada.
-Te callás porque no querés contarme el cuento, porque no lo sabés.
-Claro que lo sé; ahí­ te va, cierta noche, Caperucita estaba cerrando su famoso restaurante…
-¿¡Su famoso restaurante!?
-Sí­, cuando de repente recibió una llamada telefónica…
-… era uno que le avisaba que vos le estabas haciendo bolsa su cuento.
-No, era su mamá, que le pedí­a que pasara de la abuelita a dejarle algo de comer. Le dijo así­, “Blancanieves…”
-¿¡”Blancanieves” le dijo!?
-Sí­, “Caperucita” se llama el cuento, pero a ella le encantaba que le dijeran “Blancanieves”. Entonces el tí­o le dijo así­…
-Che, ¿no era la mamá la que estaba en el teléfono?
-¡Nunca dije que fuera la madre… por favor, prestá atención! Dejáme seguir, le dijo así­, “Blancanieves, cuando cierres tu famoso restaurante llevále algo a tu abuelita que recién me habló y dice que está con un hambre terrible”.
-¿Y por qué la abuelita no la llamó directamente al restaurante?
-Porque se le olvidaba el número.
-¿Y por qué no lo tení­a anotado en un papelito al lado del teléfono?
-Porque el lápiz se lo habí­a prestado a un humilde cazador.
-¿El que aparece al final del cuento?
-Exactamente, que fue el que atendió el teléfono.
-… che ¿No lo habí­a atendido la misma Caperucita?
-¿Quién? ¿Blancanieves?
-Sí­.
-No creo, ella no tení­a teléfono.
-¿¡Y dónde recibió la llamada si no tení­a teléfono!?
-Ahí­ está la gracia, escuchá, entonces el humilde cazador le dijo a la mamá…
-¿Por qué era “humilde cazador”?
-Porque si hubiera sido rico tendrí­a empresas pero no serí­a cazador. Ahora calláte y dejáme contarte el cuento.
-… ¿no tenés otro? No entiendo nada.
-Porque no prestás atención. Entonces el humilde cazador le dijo, “Mire, señora, su hija se fue a un baile a que le probaran un zapatito”.
-¿Ese no es el de Cenicienta?
-No, en el que hay un baile es el de Pinocho.
-En el de Pinocho nunca hubo un baile, porque él no era como los demás niños.
-El que no era como los demás niños era Frankestein.
-¡Pero si él era un monstruo!
-Por eso no era como los demás niños, ¿querés que siga o cambio?
-… y no, seguí­…
-Entonces la abuelita le dijo…
-¿Qué abuelita? ¿No estaba hablando con la mamá?
-¿Ves? No atendés. ¿No te dije que la mamá era sorda?
-¿Sorda?
-Y claro, le habí­an hecho una operación, pero no quedó bien.
-¿En el cuento dice eso?
-Por supuesto, yo nunca te mentirí­a. Sigo. Entonces le dijo, “No importa yo igual la llamo después, no se olvide de darle mi mensaje”. Pero ni bien colgó el cazador ya se habí­a olvidado y ese mismo dí­a la abuelita hubiera muerto de hambre… si no fuera porque pasó un lobo y se la comió. Y colorí­n colorado, este cuento se ha acabado. ¿Te gustó?
-… al medio no lo entendí­, pero estuvo bueno.
-¿Qué parte?
-La de los ladrones que entran a la pizzerí­a.
-Porque no prestás atención. Mañana te cuento otro.
(•“El Narrador” Luis MariaPescetti, Editorial Alfaguara Infantil, colección Serie Morada: El pulpo está crudo, Buenos Aires 1999)

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

http://www.imaginaria.com.ar/01/3/pescetti.htm

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

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