domingo, 30 de marzo de 2014

PRACTICAS DEL LENGUAJE 1 Para leer, reflexionar y continuar aprendiendo...

Niños que muerden



Niños que muerden
En la primera infancia, el hecho de morder no es diferente de otras formas de agresión. Un mordisco ocasional puede ser algo pasajero y sin importancia. Es probable que algunos niños pequeños, que todavía no disponen de un lenguaje suficientemente rico, utilicen su cuerpo para expresarse. Si respondes rápidamente al primer intento, con claridad y con amabilidad, no habrá una segunda vez. Si un niño o niña  repite un mordisco, puede ser por dos cosas: que tus respuestas no han sido lo suficientemente claras, o que la razón por la que ha empezado a morder no se haya  resuelto.
Los niños muerden mucho más cuando están al cuidado de otra persona, en grupo o en jardines de infancia que cuando están siempre al cuidado de sus padres. No obstante, los niños atendidos en casa también pueden morder, aunque en un grado menor.
Un niño siempre persigue sus necesidades de forma inocente. Cualquier cosa que haga tiene una razón válida, un propósito específico. Puede ser que tenga hambre, que esté descubriendo los conceptos de causa y efecto, que le estén saliendo los dientes, que esté imitando a otro niño, o que se sienta frustrado..
Cuando un niño muerde de forma ocasional
Más que centrarte en el hecho de morder en sí, céntrate en las causas subyacentes por las que el niño o la niña ha necesitado morder. No me refiero a lo que quiere en ese momento (una golosina, un juguete), sino a la razón profunda que le lleva a expresarse mordiendo. Piensa si puede deberse a un sentimiento de frustración, soledad, celos, impotencia, o una necesidad de más afecto y autonomía. Atiende las causas subyacentes y el síntoma desaparecerá. Gritar, amenazar o castigar al niño no va a ayudar, ya que son respuestas que no se dirigen a la causa real, el niño se sentirá peor y morderá más.
A veces, un niño llega a morder después de ver que los adultos toleramos algunas agresiones al cuerpo o al entorno. Simplemente participa de lo que está observando..
La necesidad de morder, a menudo, es el resultado de sentirse demasiado limitado. Esperar que el niño se contenga a sí mismo (esté tranquilo, acate nuestras propias necesidades o sea educado) puede llevar a un sentimiento de rabia y de impotencia. Aunque tenga los padres más atentos y sensibles del mundo, cualquier niño tiene muchas oportunidades para sentirse impotente y frustrado. Un grito en respuesta a su mordisco puede satisfacer su necesidad de sentirse poderoso: “Ese grito lo he provocado yo”. En mi libro Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos puedes leer todo un capítulo sobre la necesidad de autonomía y poder de los niños, y cómo satisfacer esa necesidad a través del juego, de manera que el niño no necesite morder o pegar.
Prevenir los mordiscos
Es poco probable que un niño que se siente conectado, amado, autónomo y en paz llegue a morder. No necesita hacerlo. Por eso, el primer paso hacia la prevención es respetar la guía interior de  la criatura, evitar depositar sobre él o ella expectativas inadecuadas y restricciones excesivas, y permanecer unidos y conectados. Puede que tengáis que evitar exponerle al juego con otros niños de la misma edad, que a menudo es demasiado difícil para los niños pequeños. Observa si tu hijo o hija es mucho más feliz jugando con un niño mayor o contigo.Tómate las indicaciones de tu hija muy en serio. Ella depende de tus cuidados. Si muerde para llamar tu atención, es porque necesita más atención de la que está dando. Es una necesidad válida y real. Si está frustrada, piensa en la posibilidad de reducir la cantidad de estímulos que recibe y proporciónale juegos e interacciones adecuados para su capacidad.Otra forma de prevenir los mordiscos es reducir el estrés y llevar un estilo de vida más tranquilo. Quédate más en casa, y dedica tiempo a tu niño o niña.
Reaccionar al primer mordisco
Cuando un niño intenta morder por primera vez, una respuesta física rápida, clara y cariñosa puede prevenir que se produzca de nuevo. Muchos padres dudan y reaccionan demasiado despacio. Tratando de ser amables, se olvidan de actuar. Una madre me dijo: “Le digo amablemente que no debe morder y que eso duele, pero lo sigue haciendo”.
Los niños pequeños aprenden mejor con sus cuerpos. Sé respetuoso y amable, pero también actúa físicamente, con rapidez y claridad. Si tu hijo le muerde a otro niño, ve rápidamente y apártalo (igual que harías si lo vieras correr hacia la carretera) mientras dices algo así como: “¡Oh, no!”, en un tono claro pero amable. La primera vez puede ser la última si tu respuesta es clara. Si pruebas primero con las palabras y esperas a intervenir cuando el niño ya se ha lanzado a su acción, seguramente lo volverá a hacer. No se lo tomará muy en serio si tú no lo haces. Sé amable, amoroso y sensible cuando detengas al niño. No juzgues ni sermonees. En lugar de eso, mírale a los ojos, sonríe, abrázalo y valida sus emociones: “¿Ya has jugado bastante con Lili? ¿No quieres jugar más?” Puede que tenga hambre, que necesite llorar o simplemente estar cerca de ti. También puedes ofrecerle algo para morder, como un alimento o un objeto adecuado para ello.
Morderle al niño “para que aprenda lo que se siente” le creará confusión y le hará daño. Si actúas así, le estarás comunicando que eso es algo que se puede hacer, ya que tú lo estás haciendo. Su reacción será de dolor, consternación y miedo, ya que tú eres la persona en quien confía para recibir amor incondicional y sentirse seguro. Darle una miniconferencia a un niño pequeño tampoco es beneficioso. Todo lo que el niño podrá entender es: “Mi papá no está contento conmigo. Soy malo”. Como resultado, dudará de sí mismo e incluso morderá más.
Satisfacer las necesidades
Para prevenir las causas por las que el niño muerde, colma sus necesidades básicas de amor, atención, conexión y cuidados. Esto no significa que tengas que darle siempre todo lo que pide. Un niño emocionalmente contenido no pide tantas cosas. Pedir cosas es un sustituto de una necesidad primal. La cercanía física previene la mayor parte de las dificultades de los niños pequeños. No obstante, si tienes más de un hijo, no siempre es posible mantener esa cercanía. Haz todo lo que puedas para ofrecer espacio para que cada niño pueda estar cerca de ti. Siéntate a dar el pecho en un sofá grande, toma la mano del niño que no se puede sentar en tu regazo, y conecta con él a través del tacto y de las palabras: “Cuando se duerma el bebé, vamos a leer un cuento juntos. Tengo muchas ganas de estar contigo.”
Muchas veces, morder es solo un juego. Cualquier cosa que haga el niño nos dice cómo podemos ayudarle. Si muerde porque le gusta el efecto que eso produce, le podemos ofrecer otras actividades que satisfagan esa necesidad. Déjale encender y apagar la luz, o subir y bajar el volumen de la música; déjale empujar el carrito, regar el jardín con la manguera, o producir otros efectos dramáticos.
Nunca hay necesidad de regañar o enfadarse con el niño. No tiene mala intención. Está haciendo lo mejor que puede para cuidarse a sí mismo. Necesita una guía, satisfacer sus necesidades, un lugar seguro donde depositar su frustración, sus deseos de jugar, donde recibir amor y atención. Sé el aliado de tu hijo. Los niños pequeños no muerden, pegan o rompen cosas cuando gozan de contención, cuando respondemos a sus iniciativas con rápidez, de forma física, clara y tranquila. Si un niño rompe un libro, respóndele rápidamente y ofrécele en lugar del libro una pila de revistas viejas. Si se mancha el pelo con la comida, toma la cámara de fotos y disfruta de la diversión; tendrás todo el tiempo del mundo para limpiar, y muy poco tiempo para disfrutar de tu niño.
Detener al niño que ya muerde
Colmar las necesidades de cercanía, afecto y contacto humano son la clave para prevenir cualquier tipo de agresión y de dificultad emocional. Permanece cerca del niño, sé atento, disfrutalo, y su felicidad le hará estar en paz consigo mismo y con los demás.
Mis hijos han confiado en mi guía porque siempre he estado junto a ellos. Por ejemplo, en lugar de decir “no hagas eso”, me acercaría rápidamente, interrumpiría la acción y ofrecería una solución: “Ya veo que quieres golpear el suelo con la escoba; mira, aquí puedes golpear, en el porche”. Y si no puedo ofrecer una solución, estaré ahí para deterner la acción físicamente y validar los sentimientos del niño si es necesario. Por ejemplo, si mi hijo pequeño quiere tocar en la tienda un juguete que yo no tengo intención de comprar, le diré:”Ya veo que te gusta esta casita y que te gustaría llevártela a casa. ¿Te gustaría mirarla un rato más? Puedo esperar”.
Esta forma de afrontar las cosas le permite al niño ver a Mamá y Papá como sus aliados. “Se da cuenta de lo que necesito y me lo da”. O bien “Cuando saqué los libros de la estantería y los rompí, me dio una pila de libros más grandes (revistas) para que los pudiera romper. Mamá comprende lo que necesito”. Y si no hay solución, de todas formas puede sentir que “Mamá comprende mis sentimientos”. El niño no interpreta que lo que quiere es malo, solo que no se puede hacer.
Todas estas necesidades son variaciones sobre el sentimiento de impotencia. Para darle al niño un espacio donde pueda expresar su necesidad de poder, prueba a jugar a “juegos de poder”. (1) Los niños inician a menudo juegos de poder que suelen ser interrumpidos por los adultos. Si un niño se va corriendo porque no quiere ponerse el pañal o el pijama, en lugar de frenar su intento de escapada, juega con él o ella. Puedes decir: “¡Oh no! ¡Otra vez se ha escapado!”, corre detrás, haz como que lo atrapas, déjale escapar otra vez y repite el juego de nuevo. Los niños inician espontáneamente muchos juegos de este tipo. Permanece atento y sé flexible. O bien, podéis jugar a variaciones del juego “Simón dice”, y tú puedes repetir lo que indique tu hijo o hija. Si se siente satisfecho a través del juego, no necesitará morder o conseguir poder de otras formas.
Permite que tu hijo o hija se sienta satisfecho y decida terminar el juego cuando haya tenido suficiente. Si eres tú quien decide finalizar el juego, el niño va a percibir que tú tienes el poder, y toda la alegría y el bienestar que habíais ganado desaparecerán.
Morder a otros niños
Si tu hijo muerde en un grupo de juegos, es que se siente demasiado frustrado y estaría mejor sin el grupo. No hay prisa en exponer al niño al juego con otros niños de la misma edad, eso no es natural y crea dificultades sociales que no son naturales. Si le permites jugar con adultos o con niños mayores y cariñosos, probablemente dejará de morder.
Cuando un niño muerde a sus hermanos, la situación es similar al reto de jugar en grupo, solo que es una situación no se puede cambiar. Es evidente que el niño que le muerde a un hermano se siente frustrado y necesita más conexión con los adultos. Saber que esta es la causa puede ayudarte a ser empático, validar sus sentimientos y tal vez ser más creativo para encontrar formas de dedicar tiempo de atención exclusiva a cada niño. Haz todo lo que puedas para ofrecer espacio para que cada niño pueda estar cerca de ti. Siéntate a dar el pecho en un sofá grande, toma la mano del niño que no se puede sentar en tu regazo, y conecta con él a través del tacto y de las palabras: “Cuando se duerma el bebé, vamos a leer un cuento juntos. Tengo muchas ganas de estar contigo.”

11 comentarios:

Milagro Martinez dijo...

Gracias a este texto logramos saber que cuando estamos frente a un niño que muerde no siempre es un hecho sin importancia, sino que lo hace para expresar sus sentimientos más profundos, llamar la atención y muchas veces para sentir poder.
También aprendimos como actuar frente a esta situación tratando de contenerlo y actuando de forma clara, segura y amable sin sermones ya que para el niño no es beneficioso y tampoco lo comprenderá.
Eccleston, lunes, tm.

Estela Quiroga dijo...

GRACIAS POR EL COMENTARIO....

Estela Quiroga dijo...

Muchas gracias por su comentario

Nadia Petroni dijo...

Si bien es una conducta que puede considerarse esperable en estas edades eso no significa que debemos dejarla pasar sino que el niño esta expresando sus sentimientos, ya sea de poder, frustracion, para llamar la atencion. Al ver a un niño morder no se lo debe castigar dandole sermones ni haciendole lo mismo ya que estariamos comunicando que la agresividad es una forma apropiada de expresar las emociones. Eccleston, lunes TM

andrea chamorro dijo...

LUNES DE 1ERA A 6TA -practicas del lenguaje 1- Sara c de Eccleston

Alumnas : Andrea Chamorro ,Daiana Barrios , Sonia Gonzalez

5 ideas principales:

*Es probable que algunos niños pequeños que todavía no disponen de un lenguaje lo suficientemente rico,utilicen su cuerpo para expresarse(mordiendo)por eso es importante responder rápidamente sal primer intento con claridad y amabilidad.

* los niños pueden expresarse mordiendo ya que puede ser que tenga hambre,que están descubriendo los conceptos de causa y efecto, que le estén saliendo los dientes o que se sienta frustrado

* Gritar , amenazar o castigar al niño no ayuda , el niño se sentira peor y mordera mas

*Una respuesta rapida , fisica y cariñosa,puede prevenir que se produzca de nuevo,para eso hay que ofrecerle soluciones , por ejemplo : ofrecerle algo para mordercomo un alimento u objeto adecuado para el niño que le interese

*No hay necesidad de enojarse con el niño no tiene mala intención , lo hace para cuidarse así mismo, por eso , necesita de una guía ( adulto) que lo contengan y le den la atención que necesita .


Opinión grupal :
en muchos aspectos acordamos con el texto como por ejemplo que hay que darle una respuesta segura los niños y crear un vinculo de confianza para que se sientan contenidos y ante una acción así, el adulto responda a su necesidad.
También tuvimos en cuenta que no siempre realizar la misma acción ( morder) para explicar que no se hace es el mejor ejemplo .hay que tener una respuesta clara, segura y amable sin sermones ya que para el niño no lo comprenderá.
Lo que no estuvimos de acuerdo fue con el ejemplo de que si el nene rompe un libro,le acercamos revistas que si pudiera romper , ya que cuando vea algún otra revista que no tenga que romper , realizara la misma acción que quisimos corregir

lucía barbazán dijo...

Lunes de 1ra a 6ta T.M., prácticas del lenguaje, Sara C. de Eccleston
Alumnas: Lucía Barbazán, Silvina Velardez, Georgina

Ideas principales:
- No siempre es agresión, pueden morder por no haber comprendido algo o por falta de atención.
- Siempre hay alguna razón por la que el niño muerde, pero no se le debe gritar ya que se sentirá peor.
- Se produce más en el entorno escolar, no es tan habitual que lo haga con sus padres.
- El niño siente poder al morder.
- No se debe devolver el mordisco al niño, esto le creará confusión y le hará daño.
- Al observar al niño que está por morder, detenerlo en ese momento, no después de que lo haga, pero no explicarle un discurso.
- Satisfacer las necesidades del niño no significa tener que darle todo lo que pide. Sino intercambiar actividades, cuando el niño muerde darle el control remoto y que suba y baje el volumen de la música. También cuando el niño se ensucia el pelo con la comida, sacarle una foto, es una manera de diversión y de conectarse con el niño.

Opinión grupal:
Los niños muerden cuando sienten falta de atención, es más habitual que lo hagan en el entorno escolar ya que la maestra tiene muchos alumnos y no puede darle toda la atención a él, ya que debe prestársela a todos por igual. En cambio en el entorno familiar, le darán más atención aunque tenga un hermano, ya que no es la misma cantidad de niños que en el colegio. Nos parece mal que cuando el niño muerda le den otro objeto para que deje de hacerlo, por ejemplo lo del control remoto, pero por otro lado lo de ensuciarse el pelo con la comida y sacarle una foto no está mal, pero no se debería hacer siempre ya que el niño va a ensuciarse cada vez que coma. Prestarle atención y que el niño pueda expresar sus emociones para aprender a relacionarse con los demás.

Mariela del Brío dijo...

Al leer este artículo pude entender que hay varios motivos por los que un niño muerde a otro (por ejemplo, porque se siente frustrado). Creo que el mismo es esclarecedor al darle a cada uno de ellos una solución, pero por sobre todas las cosas, al explicar que no lo hace por maldad, sino que es otra forma de exprezar una necesidad, un malestar... Como adultos debemos entender esto para no malinterpretarlo y, de esta manera, responder correctamente: contenerlo, brindarle afecto y ante el hecho darle una respuesta clara, recordando la importancia de hablarle mirándolo a los ojos, en contacto cuerpo a cuerpo y sin sermones, maltratos o amenazas.

Mariela del Brío, Lunes T.M., Sara C. de Eccleston.

Josephine dijo...

Nosotras creemos que el artículo de "Los niños que muerden" es muy interesante ya que es algo muy común en los niños pequeños y en muchas ocasiones no se sabe como reaccionar frente a los niños que muerden. Este artículo nos ayudó a entender porque ésto sucede y como podemos hacer para prevenir y evitar que un niño muerda.
Laura Nieva - Josefina Soria - Natalia Perez
Practicas del leguaje I - jueves de 1-6

Josephine dijo...

Nosotras creemos que el artículo de "Los niños que muerden" es muy interesante ya que es algo muy común en los niños pequeños y en muchas ocasiones no se sabe como reaccionar frente a los niños que muerden. Este artículo nos ayudó a entender porque ésto sucede y como podemos hacer para prevenir y evitar que un niño muerda.
Laura Nieva - Josefina Soria - Natalia Perez
Practicas del leguaje I - jueves de 1-6

marina bettatis dijo...

Este articulo me pareció realmente muy interesante, pude comprender cuales son las razones por las cuales un niño muerde.
Para que esto no suceda es muy importante poder comprender al niño, saber que es lo que le esta pasando, si se siente frustrado, solo, triste o si tiene algún otro problema que deberíamos encontrar para poder resolver.
Destaco también la importancia que tiene la forma del reto, no hay que recriminar al niño o hacerlo sentir como si fuera malo por morder, sino simplemente buscar el camino para llegar a solucionar el problema.

Comisión: Jueves TM . Eccleston
Alumna: Bettatis Marina Florencia

Lucia Culeddu dijo...

Comprendí que no es normal que un niño muerda, que eso es una demostración de malestar. Hay que ser amable, explicando que eso no es correcto e intentar comprender por que el niño lo hace. No es positivo retarlo, encasillarlo, decirle que es malo o algo asi. Nosotros como adultos debemos contenerlos, darle afecto y explicarle claramente que no es bueno lastimar al resto.

Comisión: jueves TM- Eccleston
Alumna: Lucia Culeddu

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Mi foto
Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana. Acaba de publicar Y DE PRONTO LA VIDA un ensayo destinada a la Crianza, la literatura y el Juego.

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