miércoles, 20 de abril de 2016

NORMAL 10 LITERATURA EN LA EDUCACIÓN PRIMARIA PARA LEER Y REFLEXIONAR



EL HUMOR EN LA LITERATURA INFANTIL por Estela Quiroga
“La risa y la cosmovisión carnavalesca, que están en la base del grotesco, destruyen la seriedad unilateral y las pretensiones de significación incondicional e intemporal y liberan a la vez la conciencia, el pensamiento y la imaginación humanas, que quedan así disponibles para el desarrollo de nuevas posibilidades. De allí que un cierto estado carnavalesco de la conciencia precede y prepara los grandes cambios, incluso en el campo de la ciencia.”  Bajtín. 

Queremos iniciar esta clase a partir de un registro de los propios niños, luego de haber escuchado el cuento de E. Wolf “¡Silencio niños!!”


E: Ahora me interesaría escuchar qué piensan de este cuento
Emilia: Es muy gracioso. Que era todo al revés, en vez de no hacer lío, hacer lío.
Andrés: Para la maestra lo mejor era hacer lío y portarse mal.
Paloma: Y asustar a la gente.
Celeste: Y causar el mal para la humanidad.
Paloma: Y a mí me encantó cuando dice “Te felicito porque te portás mal, te califico Sigue adelante” era más como...todo al revés, en lugar de ser buenos eran malos.
Fernanda: Tenían que aprender a ser malos.
Andrés: No aprendían ni cuentas ni nada. Tenían que aprender a asustar a la humanidad.
E: Esto es lo que dicen que es todo al revés... aprender a ser malos en la escuela, hacer daño a la humanidad. ¿Hacían lío en la escuela?
Paloma: ¡Sí!
E: Y la maestra los felicita...
Andrés: Para la maestra no estaban haciendo lío.
E: A ver, explicá un poco eso, Andrés. Tirar paredes y derrumbar la escuela ¿no es hacer lío?
Andrés: En la escuela nuestra sí. Pero en esta no, porque es una escuela de monstruos.
(…)
Paloma: Lo raro es también que los monstruos vayan a la escuela. En otros cuentos los monstruos son grandes y dan miedo.
Natalia: Yo a veces sueño con las historias de monstruos porque me dan miedo, pero esta me da risa.
Andrés: Es como otras historias de monstruos porque aparecen Drácula, Frankestein, se derrumba la escuela, pero da risa.
(…)
Pancho: ¡Claro! ¡Ya me doy cuenta! Ellos ven bien lo que está mal. Parece que el cuento lo escribió un monstruo.
(…)
Natalia: Cuando se portan mal, para nosotros, en realidad se están portando bien. Si se portaran bien en esa escuela y no hicieran todo ese lío..., ahí se portarían mal.
E: ¿Y ahí está lo gracioso?
 (…)
Andrés: Porque nos hace pensar que es todo en el mundo de los  monstruos y en el mundo de los monstruos esas cosas están bien.
E: Muy interesante, esto. Hablamos por un lado del mundo de los monstruos, pero estos monstruos, ¿cómo son, también, dónde los ubica?
Paloma: Son chicos
Natalia: Pero son personajes que en realidad son grandes y conocidos: Drácula, Frankestein
Celeste: En realidad, no. No existen
Pancho: En la imaginación sí
Paloma: Existen cuando leemos el cuento
Natalia: Y cuando a la noche nos acordamos y nuestra imaginación no nos deja dormir.
E: Entonces, veamos cómo hizo para que nos de gracia
Andrés: Usó personajes famosos, los hizo chicos y los puso en la escuela
Pancho: Y la maestra es un monstruo y ve bien lo que nuestra maestra ve mal
Paloma: Y pueden hacer lío sin que los reten
E:¿Qué pasaría en la escuela de ustedes si hacen estas cosas?
Pancho: Nos expulsan
Paloma: Nos mandan al reformatorio
Celeste: Nos mandan a la cárcel de menores
Natalia: Hay algunas escuelas que tienen salas de castigos.
E:¿Y en esta escuela de monstruos, qué pasa con estas cosas?
Paloma: Es lo contrario
E: ¿Es un mundo real?
Andrés: Es el mundo de los monstruos
E: Y no se parece al mundo real...
Varios: No
Natalia: Sí, porque hay escuela, como en el mundo real
Paloma: Y boletín, y borrador
(…)
Andrés: Es en el mundo de imaginación de los monstruos, pero también en el mundo real como nuestra escuela
(…)
Andrés: Sí, mezcla los monstruos, que son de la imaginación con la escuela, que es de la realidad.
E: Entonces, ¿qué pasa en este cuento con el lugar y los personajes, con la imaginación y la realidad?
Pancho: Los personajes son de la imaginación y la escuela es de la realidad.
Pancho: Acá se portan como monstruos, pero son alumnos
Andrés: Y la maestra se porta como una maestra, pero rara.
E: Veamos ahora qué hizo la escritora. Tomó personajes que dan miedo y los transformó
Varios: En personajes graciosos
E: La escuela, donde siempre hay que portarse bien...
Celeste: Es un quilombo (…)

Estas lecturas de los chicos del cuento de Ema Wolf nos permiten hablar de uno de los procedimientos más habituales en la literatura infantil contemporánea: la parodia. En seguida los chicos descubren una relación intertextual, (imprescindible para la parodia), con la ficción del terror, en particular con algunos de los personajes más “famosos” del género: la momia, Drácula, Frankenstein… El mundo de los monstruos tiene sus reglas y los chicos las conocen. Para los monstruos lo que está mal está bien y viceversa, en otros términos, se trata de un mundo donde prevalece el crimen, la trasgresión de la norma. Pero a su vez y superpuesto al anterior en este cuento aparece la escuela. Un mundo muy conocido por los chicos, un mundo donde lo que está bien, está bien y lo que está mal, está mal. La maestra es la autoridad de ese mundo, y su voz es la depositaria y transmisora de las reglas socialmente instituidas, de allí que esta maestra/momia llame tanto la atención de los lectores, se trata de una maestra/momia/adulta que premia el “mal”, que premia la trasgresión de la ley. La escuela es la institución en la cual la sociedad ha depositado (junto con la familia) el deber de transmitir a sus nuevos miembros las normas, valores y conocimientos que se consideran indispensables para su inserción social. Mundo de la ley y su transmisión si lo hay.
Pero… ¿qué sucede cuando ambos mundos: el de un género literario, “de la imaginación” dicen los chicos y el terror, donde el mal está permitido, y el mundo “real” de la escuela se cruzan? Los chicos lo dicen claramente: es el mundo al revés. El lugar de transmisión y aplicación de la norma por excelencia, la escuela, con su autoridad (la maestra/adulta) sufre la inversión de la parodia, y entonces monstruos convertidos en aplicados escolares, y una escuela destinada a premiar a los más malos, producen risa. La risa liberadora que pone en evidencia y desacraliza el discurso adulto del deber ser y la norma dirigido a los niños: “¡Te portas cada día peor! ¡Adelante, sigue así!”

Sin embargo no sólo me interesa hablar de la parodia como procedimiento humorístico clave en la literatura para chicos actual (al punto de llegar muy frecuentemente al estereotipo); mi intención es reflexionar sobre sus implicancias (tanto ideológicas como estéticas) dentro del funcionamiento del sistema literario infantil. Para ello resulta indispensable remitirnos a los estudios de Bajtín de la cultura popular de la Edad Media y el Renacimiento, a la cosmovisión del Carnaval.
 Debemos dejar algo claro, según señala este autor el carnaval, el de la plaza pública tuvo su auge en la Edad Media y ocupó un lugar destacado en la literatura renacentista, especialmente en un autor que será el objeto de su estudio: Rabelais. No podemos transferir de manera mecánica los conceptos vertidos por Bajtín en torno al carnaval a la literatura para niños actual, sin embargo como él mismo señala en su introducción en “La cultura popular en la edad Media y en el Renacimiento”… perviven elementos de la cultura cómica popular en la literatura y la cultura actuales, aún cuando mucho de su horizonte ideológico se haya modificado a través de los siglos. Existen textos de la literatura infantil que provienen o poseen resabios de la cultura popular, como también autores contemporáneos, que como veremos, utilizan recursos que podemos asociar al humor del carnaval en sus textos.
Recordemos que buena parte del acerbo de la literatura infantil se constituyó a partir de textos que sin estar dirigidos explícitamente a los niños, eran leídos por ellos: la literatura de cordel o de buhoneros que a partir de la creación de la imprenta comenzó a circular especialmente entre las clases populares, y que constituía un material sumamente heterogéneo de lecturas: cuentos de hadas, adaptación de novelas medievales, historias de santos y de criminales,  calendarios, libros de astrología, de profecías, de brujería, tratados amorosos, obras burlescas, parodias de sermones,  adaptaciones populares de obras de la literatura “culta” como Los viajes de Gulliver, Robinson Crusoe y Gargantúa y Pantagruel.
Para adentrarnos en estos textos de la cultura cómica popular voy a contarles algo abreviado un cuento de hadas francés del siglo XVIII: “Los tres dones”
Un joven pastor es maltratado por su madrastra que entre otras cosas lo mata de hambre. Mientras cuidaba su rebaño una viejecita le pide que comparta con ella su magra merienda durante tres días. Al tercer día la viejecita mendiga se revela como lo que es: un hada y le da a escoger tres deseos: “las tres cosas que más te agraden”, le dice.
“El pastorcito formuló el deseo de que todas sus flechas mataran pajaritos sin fallar y que la melodía que tocara con su flauta tuviera el poder de hacer que todos bailaran, aunque no lo desearan. Le costó trabajo escoger el tercer deseo, pero al recordar el cruel trato que había recibido de su madrastra, sintió ganas de vengarse y pidió que cada vez que él estornudara ella no pudiera dejar de echarse un pedo sonoro.”
Tus deseos serán satisfechos, dijo el hada.
Efectivamente a partir de allí cada vez que su hijastro estornuda  ”la vieja le contesta con un sonido explosivo que la hacía sentirse muy avergonzada”. Pero el problema llega al día siguiente, que es domingo, cuando la madrastra lleva al pastor a misa y se sientan junto al púlpito.
“Nada fuera de lo común ocurrió al principio de la misa; pero cuando el sacerdote comenzó el sermón el niño empezó a estornudar, y su madrastra, a pesar de todos los esfuerzos por contenerse, inmediatamente dejó escapar una descarga de pedos y se puso tan roja de vergüenza que todos la miraron”… como los ruidos impropios continuaron sin cesar, la mujer fue sacada del sitio sagrado. Al otro día el sacerdote habló con ella y ésta denunció al muchacho. El sacerdote deseoso de saber el secreto acompañó al pastor con su rebaño. En el camino éste pidió al sacerdote que recogiera un pajarito que acababa de matar con su arco.
“El sacerdote aceptó, pero cuando llegó a donde estaba el pájaro caído, una zona espinosa llena de zarzas, el pequeño tocó su flauta y el sacerdote empezó a girar y bailar tan rápidamente, a pesar de no desearlo, que su sotana quedó atrapada en las espinas; y al poco tiempo estaba rota en jirones.”
En cuanto la música terminó el sacerdote condujo al muchacho ante el juez de paz y lo acusó de destruir su sotana. Entonces el pequeño muchacho otra vez hizo sonar su flauta y  “en cuanto tocó la primera nota, el sacerdote, que estaba de pie, empezó a bailar; el secretario del juzgado empezó a girar en su silla; el juez de paz rebotaba sobre su asiento; y todos los presentes movían sus piernas tan rápidamente que el juzgado parecía un salón de baile. Pronto se sintieron cansados de este ejercicio forzoso, y le prometieron al muchacho que lo dejarían en paz si dejaba de tocar.”

Un juzgado convertido en un salón de baile, madrastra, cura, secretario y juez de paz a merced de la voluntad de un pequeño pastorcillo. Una madrastra que se tira pedos, un cura bailarín con la sotana hecha jirones, un juez que rebota en su silla al son de una flauta. Otra vez estamos frente al mundo al revés, un mundo en el que las jerarquías se invierten, y quienes detentan el poder (en este caso tenemos a las instituciones: la Iglesia, el poder judicial, además de la flia. en la figura de la madrastra) sufren de la fuerza desacralizadora del humor. Y por supuesto el elemento escatológico: el pedo, central en este relato, más aún si imaginamos esta narración (como dice Robert Darnton) con los efectos especiales y onomatopeyas sonoras que los narradores seguramente utilizaban para graficar mejor las escenas.
Pero para entender mejor de qué hablamos cuando nos referimos a la cultura cómica popular, voy a Bajtín:
¿Qué es lo que los ritos, espectáculos, parodias y el lenguaje familiar y grosero de la plaza pública ofrecían a los hombres de la Edad Media? Para Bajtín la cultura cómica popular ofrecía una visión del mundo, del hombre y de las relaciones humanas diferentes a la oficial. O mejor dicho, contraria a la oficial. Durante los meses del carnaval la ley, el orden instituido era derrocado, invertido, y reinaba un orden distinto, opuesto al anterior. Se producía la inversión de las jerarquías, lo alto y elevado era destronado y se entronizaba lo bajo  e inferior. Pensemos sino en este pequeño pícaro que maneja los hilos de la situación, y tiene a su merced a su madrastra, al cura y al juez.
Se trata de un mundo al revés, utópico de la libertad, la igualdad y la abundancia. Existe una leyenda medieval y carnavalesca que grafica muy bien esta utopía: el “País de Jauja o Cucaña ”: un lugar utópico del ocio y abundancia.  Aquel país ha sido reflejado por escritores y artistas de todos los tiempos. Como en esta pintura de Brueghel el viejo (imagen País de Cucaña) o en este libro para niños que retoma esa tradición medieval (dos imágenes del libro de Kasparavicius Segovia, Francisco – Kasparacicius (ilust.)

Bufones y payasos son los personajes característicos de la cultura cómica de la Edad Media. Estos, no eran actores que desempeñaban un papel en un escenario durante el transcurso de una representación, los bufones y payasos eran tales en todas las circunstancias de su vida. Como el carnaval mismo, se situaban en una frontera: la frontera entre la vida y el arte.
Voy a leer ahora un fragmento de otro texto para niños de Ema Wolf: “La ciudad de los bufones”.


El humor negro constituye la expresión humorística más audaz, el alzamiento más herético contra la ley del lugar común: extiende la contradicción a los valores más venerados; los trastoca, los identifica y los anula. Tras la batalla, muchas veces es difícil saber qué se ha ganado y distinguir al triunfador.
Eduardo Stilman

Breton en su Antología del humor negro[1], indica a Jonathan Swift (1665-1745) como el verdadero iniciador del humor negro. Si bien, agrega Breton, existen rastros de este tipo de humor desde la antigüedad clásica en Heráclito, y en los filósofos Cínicos.
Entre los textos de Swift seleccionados por Breton hallamos uno que puede sernos de particular interés: “Una modesta proposición para evitar que los hijos de los pobres de Irlanda sean una carga para sus padres o su país, y para hacerlos útiles al público.” [2]  
El narrador, asumiendo la figura del autor, es un verdadero Herodes del canibalismo. El texto de Swift viola con ferocidad tabúes sagrados de toda sociedad civilizada. El del “no matarás” y “no comerás a tu prójimo” en primer lugar, y en este caso, empeorando aún más las cosas, a seres doblemente indefensos por niños y por pobres. Los niños pobres son degradados a animales comestibles, a manjar en la mesa de los ricos. La ironía se hace evidente en la siguiente frase: Concedo que este manjar resultará algo costoso, y será, por lo tanto, muy adecuado para terratenientes, que como ya han devorado a la mayoría de los padres, parecen acreditar los mejores títulos sobre los hijos. (Breton, 1998: 24)
Jonathan Swift en “Una modesta proposición…” presenta el aspecto absurdo y a la vez cruel de la política inglesa en Irlanda a comienzos del siglo XVIII; su ironía es satírica y por supuesto pertenece al campo del humor negro. El procedimiento puesto en marcha por este texto es el de llevar al extremo más desenfadado la violación de aquellas normas morales que supuestamente organizan las relaciones humanas; mostrar esta violación feroz de lo oficialmente permitido como un desenmascaramiento de las convenciones que tácita y realmente gobiernan a las sociedades humanas, pero son negadas y ocultadas por las palabras del eufemismo y la hipocresía. Resulta quizás redundante afirmar a partir de aquí que tanto la ironía como la sátira, y en ocasiones la parodia (el texto de Swift no deja de ser una parodia de proyecto demográfico, político, económico…), suelen formar parte de esta “actitud ante el mundo” que es el humor negro.
La risa, señala Umberto Eco [3] es propia de la naturaleza humana, si somos la única especie que bromea es porque también somos los únicos que siendo mortales, somos conscientes de ello. Lo cómico y el humorismo son la forma en la que el hombre intenta hacer aceptable la idea insoportable de la propia muerte –o de urdir la única venganza que le resulta posible contra el destino o los dioses que lo quieren mortal. (Eco, 1998: 112)
Eduardo Stilman [4] describe al humorismo, no como un género sino como una actitud ante el mundo que se encuentra en todos los géneros, y además agrega: no hay verdadera obra de arte que no la incluya de algún modo. Y no se trata de una actitud alegre: los últimos límites del humorismo lindan más con los laberintos de la desesperación que con el decorado de la felicidad convencional. (Stilman, 1967: 9)
En última instancia, el humorista enfrenta al mal, representado por lo racionalmente inexplicable o injustificable. El mal puede ser la muerte, el absurdo de la vida, el inmenso vacío del universo, o provenir del hombre mismo: la crueldad, la estupidez, la hipocresía, el mundo asfixiante de las convenciones, son la fábrica permanente del humorismo, esa lucidez que los denuncia. (Stilman, 1967: 10)
Esta visión desencantada del mundo que implica la actitud humorística, abarca actitudes que pueden ir del escepticismo moderado al nihilismo absoluto.  Dice Stilman, el humorismo se niega a los satisfechos, a los ortodoxos de todas las sectas, a los dueños de las soluciones. El humorista está buscando siempre. (Stilman, 1967: 11)
Dentro de las manifestaciones más extremas del humor negro Stilman deslinda: los humorismos satánico, macabro y absurdo.
El humorismo satánico alega las bondades del mal, lo goza y clama su triunfo. (Stilman, 1967: 13)
El humorista macabro se complace fingidamente en el tratamiento desaprensivo y gozoso de herejías como el asesinato, el suicidio, la tortura, el canibalismo y la profanación, siempre que sean gratuitos, porque un crimen útil se invalidaría a sí mismo humorísticamente. (Stilman, 1967:13).[5] Y por último hallamos la variante “absurda” del humor negro, que aunque menos sangrienta, nos dice Stilman, no por ello es menos tenebrosa.
Consideremos o no al humor absurdo como una variante del humor negro, la íntima relación que une a ambos es innegable; como tampoco es poco frecuente que humor negro y humor absurdo convivan en un texto. Veamos sino como ej este cuento de Macedonio Fernández:
Un paciente en disminución

El señor Ga había sido tan asiduo, dócil y prolongado paciente del doctor Terapéutica que ahora ya era sólo un pie. Extirpados sucesivamente los dientes, las amígdalas, el estómago, un riñón, un pulmón, el bazo, el colon, ahora llegaba el valet del señor Ga a llamar al doctor Terapéutica para que atendiera el pie del señor Ga, que lo mandaba llamar.
El doctor Terapéutica examinó detenidamente el pie y “meneando con grave modo” la cabeza resolvió: “Hay demasiado pie, con razón se siente mal: le trazaré el corte necesario, a un cirujano”.
Macedonio Fernández. (Continuación de la nada)





EL HUMOR ABSURDO

Los universos creados por Lewis Carroll en sus Alicias suelen ejemplificar esta variante del humor, la del humor absurdo, aquella que se burla de la rigidez de la lógica y suele ir acompañada de la poesía.  El universo de Alicia es un mundo cruel y nada amigable, un mundo caótico que desafía las reglas del sentido común que gobiernan nuestras relaciones habituales con la realidad. También el lenguaje, como instrumento de comunicación y de organización de lo real es puesto en cuestionamiento en este mundo.
Veamos el siguiente diálogo entre Humpty Dumpty, el huevo pedante, y Alicia:
-Cuando yo uso una palabra – dijo Humpty Dumpty, en tono despectivo-, esa palabra significa exactamente lo que yo decidí que signifique… Ni más ni menos.
-La cuestión es –dijo Alicia, si usted puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas distintas.
-La cuestión es –dijo Humpty Dumpty- saber quién es el amo aquí. Eso es todo. (Carroll, 1998: 179)
Las palabras para Humpty Dumpty cobran existencia, pierden su carácter instrumental para “decir algo”, su decir es absolutamente arbitrario. Las palabras  son seres corporales y en cuanto “dicen” su decir es parte de un juego con las palabras mismas, con su materialidad. Se trata de una mirada humorística sobre una de las instituciones más importantes de la vida social: el lenguaje y en particular de su función principal, la comunicación.
En las Alicias los diálogos son diálogos de sordos o de locos. En ellos la “comunicación” es un caos de desentendidos. El lenguaje actúa como objeto de sí mismo, negando su carácter instrumental; su relación con el mundo se vuelve arbitraria y caótica. El lenguaje revela así su naturaleza de objeto que interfiere en nuestra relación con la realidad.




Detrás de las convenciones que reglan la producción, pero también la edición, la circulación y la lectura de los libros para niños, existen representaciones sociales e históricas acerca de la infancia, acerca de la literatura destinada a ella, de los discursos que los adultos debemos dirigir a los niños, de cómo debemos relacionarnos con ellos. En otros términos, detrás de las restricciones que condicionan los textos infantiles para ser aceptados dentro del sistema existe una ideología, un modo de comprender las relaciones entre los hombres, en particular entre los adultos y las nuevas generaciones.
 Podemos pensar esta relación: la de los adultos con los niños, como un encuentro entre dos “culturas” y entonces remitirnos a Bajtín:
Una cultura ajena se descubre más plena y profundamente sólo a los ojos de otra cultura; pero tampoco en toda su plenitud, porque llegarán otras culturas que verán y comprenderán aún más. Un sentido descubre sus honduras al encontrarse y toparse con otro sentido ajeno: entre ellos se establece una especie de diálogo, que supera el carácter cerrado y unilateral de ambos sentidos, de ambas culturas. (…) En un semejante encuentro dialógico de dos culturas, ellas dos no se funden ni se mezclan, sino que cada una conserva su unidad y su integridad abierta, pero las dos se enriquecen mutuamente. (Bajtín, 2000:159)
Está claro que desde sus orígenes la literatura infantil (la aceptada oficialmente) ha servido como vehículo de aquellos contenidos que los adultos consideraban debían ser transmitidos a los niños. De este modo podemos decir que buena parte de los libros para niños no han buscado establecer una relación dialógica con ellos, sino que han servido para reforzar la asimetría, el verticalismo entre el mundo adulto y el infantil. Esta situación que podemos ver claramente en el pasado, continúa en el presente, aún cuando las representaciones acerca de la infancia se hayan modificado, y también las restricciones acerca de lo infantil ya no sean las mismas. Indagar en aquellos textos que escapan a la norma, que deliberadamente y de diversas formas trasgreden y de este modo desenmascaran los límites que los adultos ponemos a las palabras dirigidas a los niños, puede ser un buen método para hacer visibles dichos límites y reflexionar sobre ellos.




[1] Breton, André. 1998.
[2] Breton, 1998: 21-26.
[3] Eco, Umberto, 1998: 112.
[4] Stilman, Eduardo. 1967: 9-15.
[5] Edward Gorey, con su herética mostración de lo macabro vinculado al mundo infantil, puede ser considerado digno representante de esta variación del humor negro, obviamente muy poco frecuente en la literatura para chicos.

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Mi foto
Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

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