martes, 26 de marzo de 2013

EL NARRADOR DE CUENTOS...

Un maestro que cuenta, y que sabe escuchar, “toca” con sus palabras. Sobre el oficio del narrador, el efecto acariciante de los cuentos y la necesidad de imaginar.
En la propia naturaleza del hombre está su necesidad y capacidad de imaginar y el cuento es su alimento. Cuando este alimento falta porque no se comprendió en su verdadera dimensión la necesidad de imaginar, fantasear y soñar que tiene un niño (lo que sería equivalente a privarlo del juego), estamos condenándolo a la inmovilidad, a la soledad. Si recordamos al niño que fuimos, si nos instalamos en el juego de nuestra infancia, - diálogos con personajes imaginarios, creaciones de historias dichas en voz baja -, seguramente descubriremos en ese mundo el valor y el germen de nuestros sueños.
Dice Gastón Bachelard: “… los recuerdos personales, claros y a menudo repetidos, nunca explicarán por completo por qué tiene tal atractivo, tal valor de alma las ensoñaciones que nos vuelven a llevar hacia nuestra infancia.
Al meditar el niño que fuimos, más allá de toda historia de familia, después de haber superado la zona de la pena, después de haber dispersado todos los espejismos de la nostalgia, alcanzamos una infancia anónima, un puro hogar de la vida, de vida primera, de vida humana primera. Y, volvamos a subrayarlo, esta vida está en nosotros, queda en nosotros. Un sueño nos lleva a ella. El recuerdo se limita a abrir otra vez la puerta del sueño.” (1).
Para el adulto,contar es una posabilidad de abrir de nuevo la puerta de los sueños y habilitar al niño que fuimos a jugar con ese niño que está delante de nosotros, expectante, ansioso porque comencemos con el “había una vez…” Y cuando esto sucede ya se establece elcódigo del “como si” a trave´s de la palabra, del gesto, de la mirada, que envuelven al que escucha y al que narra. Y en este diálogo algo fuerte pasa.
La narración “ es fundamentalmente un acto de comunicación, donde se genera un vínculo afectivo y una posibilidad de jugar ya que el que narra y el que escucha entran en una complicidad, donde la historia es de verdad aunque no lo sea. En ese juego y esa complicidad todo lo de alrededor se desdibuja y queda la magia de la palabra dentro de un marco de silencio.” (2).
Siempre que volvemos a los cuentos de nuestra infancia, surge el nombre de la persona que nos contaba y es ese vínculo amoroso el que lo hace imborrable. Ya en el diálogo de un bebé con su mamá se va creando la matriz sonora que lo impregna de esa música que es la palabra. Esa fscinación de la voz que acuna, que adormece, reaparece en el instante de la narración. Así como la voz es para el bebé un sonido pleno de sentimientos y magia, también lo es en la narración de cuentos .Se abre un canal de comunicación que es el que después posibilitará el diálogo, pero del que no hay que esperar respuesta inmediata.
Esta magia muchas veces se pierde dentro del aula porque la preocupación es tomar al cuento como una simple herramienta para generar una actividad. Si el docente calma su ansiedad por una producción como una respuesta aquí y ahora y se entrega a disfrutar “con” los chicos, abrirá un espacio creativo; de lo contrario estará controlando lo que surge, tratando de conducirlo hacia una producción que no responde a los intereses del grupo. Si tiene paciencia y presta verdadera atención, verá cómo todo ese imaginario que se desplegó a la hora del cuento se colará en otras actividades sin necesidad de sugerir nada.
El oficio del narrador
En el momento del relato debe haber un silencio interno tanto para el emisor como para el receptor, que da lugar al espacio del cuento. Ambos están entregados, las palabras van desplegando imágenes y creando un escenario donde se cruzan los personajes delante de los espectadores. Si alguien altera ese silencio, la magia se quiebar como por obra de un encantamiento. Hacer silencio es un hábito no ejercitado con frecuencia por los adultos, sobre todo el silencio que respeta y construye la palabra del otro.
Recuerdo que una vez debía narrar a chicos de 3 años. Se dio un juego espontánel con las palabras y uno de los nenes dijo que quería contar. Entonces le propuse que cambiaramos de lugar : yo fui al lugar que él tenía en la ronda y él al mío, que era el de contar, y cuando empezó con su narración, su maestra lo interrumpió: ¿Por qué en lugar de … no contás …? El nene empezó a balbucear, cambió la expresión alegre de su cara y regresó a su lugar. La maestra, sin querer, se había sentado fuera de la ronda, en una situación de control. Desde el incio de la actividad no se entregó al juego. No “escucho” cuáles eran los verdaderos intereses que iban surgiendo y quiso imponer el suyo. Quebró la magia.
Después descubrí que uno puede quedar adentro o afuera de ese círculo mágico, y que si uno se sienta afuera de él lo más probable es que inevitablemete controle.
El arte de escuchar
Si bien en el contar se va ejerciendo el hábito de escuchar, el primero que tiene que tenr incorporada esta capacidad es el prio narrador.
El silencio da miedo; se lo relaciona con la ociosidad. Al espacio vacío hay que llenarlo inmediatamente con palabras; el que más habla gana el espacio rápidamente. Entonces la palabra empieza a desgastarse, a perder su valor, su sentido.
Ejercitar el hábito de escuchar, respetar la palabra del otro, es un buen objetivo. No sólo se escucha con los oídos sino con todo el cuerpo. Es bueno que el docente sea el primero en ejercitar ese objetivo; para ser un buen narrador se requiere un oído muy afinada, vista de lince, y no querer llenar todo el tiempo los espacios vacíos.
En música existe una serie de signos para representar los sonidos, y entre ellos hay uno para representar el silencio. El silencio forma parte de la escritura musical.
El silencio puede ser un compás de espera: escucho o pienso y espero para hablar y ser escuchado. Entonces la música de las palabras es armonía. Si sólo puedo hablar sin escuchar ni mirar o si sólo puedo hacer silencio, es decir mirarme a mí mismo, si sólo yo me escucho, la música estará incompleta.
Si se crea el espacio del silencio en una ronda, donde cada uno pueda escucharse, entonces el espacio para contar (desde historias personales hasta cuentos) cobra una importancia que vas más allá de las palabras: es comunicación, vínculo afectivo, es soñar e imaginar con los otros.
En el espacio del silencio, la palabra tendrá otro valor. Nos permite volvernos mejores críticos literarios y abre el espacio de la lectura, compartida o a solas.
Centro de ese espacio, el contador va dibujando un círculo mágico donde tanto él como los que escuchan se entregan a un juego y el cuento empieza a llenar ese espacio.
“El espacio del silencio”: una propuesta de trabajo
Desde pequeña siempre me gustó escuchar y prestar atención a los relatos de ficción o de la vida real. Luego, como docente, concentré mi atención en aquellos que nuncan hablaban y en aquellos que siempre tenían algo que decir y comencé a realizar juegos en ronda que me permitieran conocer un poco más de cada uno y me di cuenta de que a veces algunos chicos no hablaban por timidez, o por no tener nada que decir, o porque cada uno tiene su tiempo para elaborar sus ideas.
Mi preocupación – que cada uno tuviera su voz – me llevó a redoblar mi atención y mi escucha con todos y la escucha de los alumnos entre sí.
Y así surgió el espacio del silencio.
Ejercitar un silencio interno permitía la valoración de la palabra. Y fui instalando dentro de la actividad del taller literario, una ronda previa a la actividad, donde cada uno podía contar lo que quería. Ese espacio de escucha permitió generar confianza entre los integrantes y valoración de la palbra de cada uno. La palabra rotaba, y en el caso de no querer hablar, cada participante disponía de un tiempo de silencio. Así algunos chicos podían pensar con tranquilidad qué querían contar y los que no querían hablar tenían su espacio de silencio que ningún otro podía ocupar. Ejercité mi escucha y mi actitud paciente al aprender a aplacar mi ansiedad ante el vacio porque no sucedía nada y sin embargo sucedía mucho. (POR JUANA LARROSA)
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6 comentarios:

Mafalda dijo...

Yo creo que el vinculo entre narrador y los que escuchan es importante. El echo de saber expresarse con claridad y llegar a atrapar al otro en tu relato también.
No siempre se da que los maestros den este espacio de silencio para pensar a los alumnos, y piensan que no saben nada, cuando en realidad todos tenemos tiempos distintos. Pasa, quizás, que les gusta ser escuchados, pero ellos mismos no saben escuchar. Y esto termina cuando el alumno piensa "uh, yo soy el problema" y tal vez no es asi.

Noe Robin dijo...

Que importante seria si el docente a la hora de hacer una actividad a través de un relato pudiera no poner toda el énfasis en el contenido en si del texto para realizar el proyecto sino, darle un espacio al silencio y al poder darle a los chicos y a el docente mismo la posibilidad del imaginar los personajes y jugar mientras surge la historia con ellos, que bueno seria que los docentes de aula pudiesen darse esos lujos para ellos y los niños, reconozco que seguramente debe haber "seños" en donde esto también suceda en donde no le generen a los chicos la posibilidad del silencio y el libre albedrío por eso es que hay tantas cosas que debemos mejorar,la hora de la lectura es una parte importante para cualquier persona desde bebé hasta anciano, es el momento de pasarla bien, de imaginar y dejarse llevar.

Marcela Báez dijo...

Báez Marcela - Normal 10.
Cómo cambia la perspectiva pensar que no solo se escucha con los oídos sino con todo el cuerpo, y he aquí un gran desafío a la hora de abrir un libro y entrar en esos otros mundos posibles.
Me encantó pensar que el silencio puede ser un compás de espera porque eso me ayuda a disipar el miedo al silencio y comprender que cada uno tiene un tiempo diferente de construcción.

Estela Quiroga dijo...

Es cierto estimada Marcela, en nuestra cultura nos cuesta mucho aprender a escuchar nuestros propios tiempos y el silencio interior...

Mariana Goyechea dijo...

Mariana Goyechea. Normal 6.
En la actualidad un niño escucha más la televisión o la computadora que a un adulto, coartándose así la posibilidad de desplegar su imaginación y su hábito de hacer silencio y de escuchar. Se ha perdido la importancia del encuentro con el otro, de ese escenario en el cual todos puedan expresar sus ideas, intereses, sentimientos; y aquí está la importancia de un espacio en la sala para la lectura, la narración... para la "magia de la palabra".

Alumnos de segundo grado dijo...

Cuando uno escucha el relato de un cuento puede estar sentado, fingiendo que le interesa, pensando en cualquier otra cosa, prestando atención; en definitiva pueden estar pasando muchas cosas por nuestra mente. Por esta razón, creo que tan importante como leer, es generar un clima apropiado para dicho momento. No sólo se trata de tener un espacio para la lectura, sino también el hecho de generar un clima acorde, donde realmente nos conectamos con lo que escuchamos, comenzamos a imaginar y a darle sentido al cuento.
Me parece genial el ejercicio que propone el autor, en cuál cada chico tiene un momento para expresarse y qué, en el caso de no querer decir nada, todos deban respetar ese silencio.
Crear un circuito de comunicación no es una tarea fácil. Se debe apelar a que el momento de lectura sea por el propio placer a la lectura y no porque después tenemos que hacer una actividad.
Si la literatura es un arte, de eso se trata entonces, de disfrutarla como tal pieza artística, como lo haríamos con una canción o una pintura......

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

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