sábado, 17 de junio de 2017

LIBRO ALBUM¿Cómo LEER UNA IMAGEN?




 Durante mucho tiempo, la lectura de la imagen ha sido relegada a un segundo plano, y no contamos con un vocabulario ni con una conciencia tan desarrollada para comprender las imágenes. Hoy en día, la tecnología y los medios de comunicación han hecho sentir la presencia de la imagen en nuestra sociedad hasta el punto en que ellas nos parecen un hecho natural. Estamos  tan inmersos en un mundo visual, y el acto de ver nos parece tan cotidiano y evidente, que pocas  veces nos detenemos a analizar “cómo vemos lo que vemos”. Tampoco solemos preguntarnos de qué manera está estructurado lo que vemos y cómo ese orden nos permite comprender lo que está ante nuestros ojos.
La verdad es que una imagen es como un mapa. Presupone un territorio, pero no es el territorio. Es  una posibilidad de la realidad, pero no la realidad misma. La realidad, podríamos decir, es una suma inimaginable de imágenes que no forman nunca una imagen completa, ya que la imagen no es aquello que supuestamente muestra, sino que transmite un mensaje que debemos saber interpretar  para comprender a cabalidad el uso y función que la imagen cumple en un determinado contexto. La necesidad de una “alfabetización visual” se vuelve más imperiosa aún al considerar la importancia  que tiene este código en nuestra cultura.
En el fondo, la imagen debe ser considerada como un texto. En tanto que texto, la imagen debe  entenderse como un conjunto de signos que interactúan entre sí. ¿Cómo produce significado una  imagen? ¿Cómo llegamos a comprender una imagen?
Cuando vemos una imagen, sucede algo similar a lo que sucede cuando nos enfrentamos a una  palabra. Si leemos la palabra “árbol”, y alguien nos pregunta: ¿qué es eso?, nadie dirá que “eso” es un árbol, sino que dirá que es una palabra escrita. Sin embargo, el poder de la imagen puede  llegar a hacer que alguien olvide que se encuentra frente a una “imagen de un árbol” y no ante un árbol real.
Algunos autores distinguen en la imagen dos tipos de signos: los icónicos y los plásticos. Los signos icónicos son aquellos que remiten a un referente reconocible. Los signos plásticos, en tanto, apuntan  a aquellos elementos que conforman la imagen sin que remitan a un referente relacionado con el  conjunto de la imagen. Entre estos últimos, encontramos elementos tan diversos como el color, la  figura, la luz, la perspectiva, la iluminación, el marco, etc1.
Si consideramos a la imagen como un texto que puede ser leído, debemos asumir que es una composición intencional. En este sentido, al interrogarnos sobre el por qué de la utilización de distintos  recursos o signos, llegaremos a tener una comprensión crítica de la imagen. ¿Por qué una imagen tiene mayor cantidad de colores fríos que de colores cálidos? ¿Por qué la imagen está tan iluminada? ¿Por qué se utiliza un trazo grueso y no delgado? ¿Por qué está configurada como si estuviéramos mirando desde lejos una escena y no desde cerca?
La imagen es el resultado de una serie de decisiones efectuadas por su creador, que al seleccionar algunos signos por sobre otros configura un mensaje determinado. Como lectores, nuestra tarea es comprender el porqué de la elección de un signo u otro y entender el fin que se busca mediante su utilización.
Para leer la imagen, podemos recurrir a nuestros conocimientos sobre la lectura de textos. Hay investigadores que proponen acercarse a la lectura de imágenes estableciendo símiles con la sintaxis lingüística. Así como en la frase puede haber un sujeto o un verbo, también en la imagen podemos buscarlo, reconociendo la acción que está siendo presentada y los actores implicados. Si en el lenguaje especificamos información sobre el contexto de una situación determinada mediante adverbios, en la imagen podemos buscar los elementos que cumplan una función análoga.
Un factor interesante de tener en cuenta a la hora de leer la imagen es la utilización del color. Se suele decir que los colores tienen cierto efecto emocional sobre quienes los observan. Es común, por ejemplo, escuchar quejas sobre “los días grises”, mientras el verde de la primavera parece alegrar a la mayoría. Por otro lado, el rojo nos parece estar asociado a asuntos pasionales y el negro a la noche y al misterio. El blanco está asociado a la pureza, el amarillo a la energía, y el verde a la fertilidad. Si bien este tipo de asociaciones son frecuentes, se basan en paradigmas que varían de una cultura a otra. Por ejemplo, hay países en los cuales el luto no se expresa a través del negro, sino que con el blanco. En otros, el blanco es el color con el cual se festeja la llegada de un nuevo año.
Es importante, pues, considerar que el significado de los colores depende de varios factores. Por una parte, está el gusto subjetivo por tal o cual color. Luego, está el significado cultural que un color recibe. Sin embargo, no podemos contentarnos con una significación fija del color, ya que éste, cuando se trata de una imagen, está inserto en un conjunto de signos que hay que tomar en cuenta para comprender el verdadero sentido de la utilización de ese color y no de otro.
El color no podría ser visto si no hay luz para verlo, por este motivo, también es importante tener en cuenta la utilización de la luz en la imagen. Una imagen que utiliza mucha luz para resaltar a un personaje y poca luz para resaltar a otro está jerarquizando la información de la imagen.
Todos los procedimientos utilizados en la composición de la imagen jerarquizan algunos elementos por sobre otros. El trabajo de lectura de la imagen busca justamente restablecer este orden y comprender cómo y para qué fue establecido en el marco de la imagen analizada.
Podemos imaginar que toda imagen ha sido vista por un “ojo hipotético”. Quien crea un imagen –y en el caso del libro álbum sería el ilustrador– “inventa” un ojo a través del cual produce un estilo visual. Cuando leemos una imagen, es importante entender la especificidad de la mirada.

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana. Acaba de publicar Y DE PRONTO LA VIDA un ensayo destinada a la Crianza, la literatura y el Juego.

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