miércoles, 9 de marzo de 2016

HOY PRESENTAMOS: SALA DE DOS… por Estela Quiroga




Un niño de dos años ya es capaz de  pronunciar su nombre y también  construye frases de varias palabras. Ya puede adecuar las palabras a la acción y viceversa. Hace soliloquios mientras juega. Su capacidad verbal va desde 12 a 1.000 palabras, según el caso.
Como acaban de descubrir lo divertido que es moverse de un lado hacia otro es difícil mantenerlos quietos por mucho tiempo, por lo tanto es más recomendable narrarles que leerles porque es mejor agotar todos nuestros recursos expresivos para sostener su atención. Podemos trabajar con poesías con movimiento, canciones, títeres de dedo…
Es  muy importante que recordemos que todavía  no puede compartir. Aferra sus posesiones y pelea por ellas a empujones, si es necesario….. Le encanta observar las actitudes de las personas y a otros niños. Colabora en las tareas de la sla. Tiene más noción de lo que puede tocar o no.

Me ha pasado de ir con mis residentes a una sala de dos en el primer cuatrimestre y ver que casi no hablaban y que esos mismos niños en la segunda mitad del año atravesaban una explosión de palabras… Incluso que me recordaban y sabían mi nombre…
Muchas veces, sobretodo en la segunda mitad del año hicimos la experiencia de trabajar con libros álbum sencillos: Mi papá, Mi mamá, Mi hermano de A. Brown de FCE.
Les encantaba escuchar cuentos narrados por las residentes.. por ejemplo este:


Arnold Lobel (USA 1933)

Habi
́a una vez un ratón muy alto y un ratón muy bajo que eran muy buenos amigos.

Cuando se encontraban Rato
́n Muy Alto decía:

–¡Hola, Rato
́n Muy Bajo!
Y Rato
́n Muy Bajo decía:
–¡Hola, Rato
́n Muy Alto!.
A los dos amigos les gustaba ir a pasear juntos.

Cuando paseaban Rato
́n Muy Alto decía:
–¡Hola, pa
́jaros!
Y Rato
́n Muy Bajo decía:
–¡Hola escarabajos!

Cuando paseaban por el jardi
́n Ratón Muy Alto decía:
–¡Hola flores!
Y Rato
́n Muy Bajo decía:
¡Hola rai
́ces!

Cuando pasaban delante de una casa, Rato
́n Muy Alto decía:
¡Hola techo!
Y Rato
́n Muy Bajo decía:
–¡Hola so
́tano!

Un di
́a a los dos ratones los pilló una tormenta. Ratón Muy Alto dijo:
–¡Hola gotas de lluvia!

Y Rato
́n Muy bajo dijo:
–¡Hola charcos!
Corrieron a la casa para no mojarse.

–¡Hola techo!, dijo Rato
́n Muy Alto.
–¡Hola, suelo!, dijo Rato
́n Muy bajo.

Pronto paso
́ la tormenta. Los dos amigos corrieron a la ventana. Ratón Muy Alto cargó a Ratón Muy Bajo para que pudiera ver. ¡Hola, arco iris! gritaron emocionados los dos juntos.

https://elperiodicodelaltoaragon.files.wordpress.com/2013/01/c2bfa-que-sabe-la-luna-cuento-para-la-paz.pdf
https://www.youtube.com/watch?v=mt8CPYO2XIg&index=1&list=PLBlXYndKHP7j_uqToH-7aYlWpGy9RVz34


Otro muy interesante  para sala de dos es
¿A qué sabe la luna? de Michael Grejniec. 
Traducción al castellano: Carmen Barreiro.
Kalandraka Editora, 1999.
Título original en alemán: Wie schmeckt der Mond?, Bohem Press, 1




CUENTO FOLKLORICO
LA GALLINITA ROJA
Había una vez una gallina roja llamada Marcelina, que vivía en una granja rodeada de muchos animales. Era una granja muy grande, en medio del campo.
En el establo vivían las vacas y los caballos; los cerdos tenían su propia cochiquera. Había hasta un estanque con patos y un corral con muchas gallinas. Había en la granja también una familia de granjeros que cuidaba de todos los animales. Un día la gallinita roja, escarbando en la tierra de la granja, encontró un grano de trigo.
Pensó que si lo sembraba crecería y después podría hacer pan para ella y todos sus amigos.
-¿Quién me ayudará a sembrar el trigo?, les preguntó.
- Yo no, dijo el pato.
- Yo no, dijo el gato.
- Yo no, dijo el perro.
- Muy bien, pues lo sembraré yo, dijo la gallinita.
Y así, Marcelina sembró sola su grano de trigo con mucho cuidado. Abrió un agujerito en la tierra y lo tapó. Pasó algún tiempo y al cabo el trigo creció y maduró, convirtiéndose en una bonita planta.
-¿Quién me ayudará a segar el trigo?, preguntó la gallinita roja.
- Yo no, dijo el pato.
- Yo no, dijo el gato.
- Yo no, dijo el perro.
- Muy bien, si no me queréis ayudar, lo segaré yo, exclamó Marcelina.
Y la gallina, con mucho esfuerzo, segó ella sola el trigo. Tuvo que cortar con su piquito uno a uno todos los tallos. Cuando acabó, habló muy cansada a sus compañeros:
-¿Quién me ayudará a trillar el trigo?
- Yo no, dijo el pato.
- Yo no, dijo el gato.
- Yo no, dijo el perro.
- Muy bien, lo trillaré yo.
Estaba muy enfadada con los otros animales, así que se puso ella sola a trillarlo. Lo trituró con paciencia hasta que consiguió separar el grano de la paja. Cuando acabó, volvió a preguntar:
-¿Quién me ayudará a llevar el trigo al molino para convertirlo en harina?
- Yo no, dijo el pato.
- Yo no, dijo el gato.
- Yo no, dijo el perro.
- Muy bien, lo llevaré y lo amasaré yo, contestó Marcelina.
Y con la harina hizo una hermosa y jugosa barra de pan. Cuando la tuvo terminada, muy tranquilamente preguntó:
- Y ahora, ¿quién comerá la barra de pan? volvió a preguntar la gallinita roja.
-¡Yo, yo! dijo el pato.
-¡Yo, yo! dijo el gato.
-¡Yo, yo! dijo el perro.
-¡Pues NO os la comeréis ninguno de vosotros! contestó Marcelina. Me la comeré yo, con todos mis hijos.
Y así lo hizo. Llamó a sus pollitos y la compartió con ellos.



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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

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