jueves, 30 de junio de 2011

PROFESORADO DE EDUCACIÓN PRIMARIA.

TALLER DE ALFABETIZACIÓN.
DIME CÓMO EVALÚAS Y TE DIRÉ COMO ENSEÑAS
Cuando diseñamos una planificación no podemos nunca dejar de lado un aspecto tan importante como la evaluación. Aquí les dejamos algunas ideas que pueden resultarles muy útiles.
Partimos de la idea de que la evaluación es inherente al proceso de enseñar y de aprender.
Como planteamos en Las prácticas docentes, la tarea del docente consiste básicamente en
enseñar. Por lo tanto, la primera cuestión a considerar es tener claro qué es lo que se ha
enseñado, para luego poder evaluar eso y no otra cosa. En este sentido, la evaluación tendría
dos dimensiones:
• conocer qué aprendieron los alumnos;
• conocer en qué medida las situaciones didácticas puestas en juego facilitaron o no esos
aprendizajes.
Tanto la evaluación de las situaciones didácticas como la evaluación de los aprendizajes de los
alumnos –que esas situaciones posibilitaron– forman parte del proceso de enseñanza. (…)
Si reconocemos que la evaluación forma parte del proceso de enseñanza, se hace necesario
abordarla mediante los mismos procedimientos didácticos con los que se organizan y
resuelven las situaciones de enseñanza. Por lo tanto, las acciones de evaluación deben ser
planificadas.
Evaluación, acreditación y promoción no pueden ser pensadas como instancias
independientes del proceso de enseñanza, sino que requieren prever y llevar adelante
determinadas acciones en el marco mismo de ese proceso.
La promoción implica la toma de decisiones sobre la base de los datos recabados. Esos datos
se obtendrán por medio de las acciones de evaluación, acciones que –insistimos– refieren a
dos aspectos de un mismo hecho: la evaluación de las propuestas didácticas y la evaluación
de los aprendizajes logrados. Estas acciones deben ser planificadas como parte del proceso
de enseñanza.
Cuando se diseña la evaluación se piensa en –por lo menos– dos niveles de concreción: el
institucional y el áulico. El nivel institucional compromete todos los criterios, tanto explícitos
como implícitos, que cada uno de los docentes involucrados en el proceso (maestro de grado,
maestro bibliotecario, profesores especiales, equipo de orientación escolar, equipo directivo)
respetará a la hora de armar los dispositivos de evaluación (…)
El nivel del aula compromete todos los criterios, tanto explícitos como implícitos, que el
docente utiliza para armar los dispositivos de evaluación en relación con su tarea y en relación
con el desempeño de sus alumnos (…)
Entonces, para diseñar la evaluación, se deberían enunciar los criterios que se están
utilizando.
Desde el nivel institucional podrían considerarse los siguientes aspectos.
Si se facilitan condiciones que den lugar a establecer acuerdos, ¿cómo se organizan los
tiempos? ¿Entre quiénes? ¿De qué forma se distribuyen los espacios? ¿Cómo y cuándo se
usan esos espacios?
Si se establecen acuerdos en relación con:
- criterios para la selección de materiales (tipos y diversidad de textos, ludotecas, videotecas);
- criterios para la selección de los contenidos, en relación con el Diseño Curricular y el
Proyecto Curricular Institucional (¿Se distribuyen los tipos de textos a enseñar durante los
distintos años de un ciclo? ¿Se atienden cuestiones como los saberes previos de los niños y la
complejización paulatina de los contenidos?);
- criterios para la toma de decisiones (¿Son individuales, a cargo del maestro del año? ¿Son
grupales? ¿Se incluyen los puntos de vista de los profesores especiales, los bibliotecarios y el
equipo de orientación escolar? ¿De qué modo? Si se trabajaron junto con el docente algunas
situaciones de enseñanza, ¿se compartieron las situaciones y criterios en relación con las
decisiones tomadas?);
- criterios para la comunicación con los padres (¿Qué reuniones se planificaron? ¿Para qué?
¿Qué demandaron? ¿De qué se les informó a los padres? ¿En qué momento se los convocó?
¿Antes, durante o después de la toma de decisiones?).
Desde el nivel del aula podrían considerarse los siguientes aspectos.
Si los alumnos participaron de manera continua en distintos contextos de habla, escucha,
lectura y escritura (a lo largo de todo el ciclo escolar, ¿se presentaron en distintas situaciones
los mismos contenidos? Un ejemplo en escritura es que el texto “invitación” se haya trabajado
el 25 de mayo, el 9 de julio, el 17 de agosto, etc.).
Cuántas veces a la semana, quincenal o mensualmente y de modo colectivo, grupal y/o
individual, los chicos tuvieron oportunidad de:
- escribir textos, palabras, el nombre propio, entre otros;
- leer textos literarios e informativos;
- escuchar relatos, informaciones, etc.;
- enunciar oralmente relatos, informaciones, etc.;
- realizar otras actividades, fuera de las mencionadas (¿cuáles fueron esas actividades?).
Otras consideraciones referidas a:
[…]
- ¿cuál es la distancia entre los mayores y los menores logros obtenidos (en relación con las
prácticas del lenguaje)?
Estas cuantificaciones permitirán advertir en qué estuvo centrado el trabajo de enseñanza y, a
partir de allí, definir más adecuadamente lo que ha de evaluarse, de acuerdo con el criterio
según el cual solo se evalúa lo que se enseñó. En este aspecto, será muy importante
asegurarse de que las consignas que se les dan a los niños en la evaluación tengan relación
directa con los contenidos por los que son evaluados. Si se solicita la escritura de un tipo de
texto en particular, se evaluarán los logros en la producción del tipo pedido teniendo en cuenta
qué contenidos fueron trabajados con los alumnos para elaborar ese tipo de texto. Por
ejemplo, en caso de que se evalúe la producción de un texto instruccional como la “receta de
cocina”, se tendrá en cuenta:
si previamente se buscaron y leyeron recetas;
si se analizó la estructura que presentan las recetas en cuanto a la organización en
ingredientes y procedimiento (pasos a seguir);
si, para señalar el fin de cada paso, se observó y acordó la utilización de punto final.
Si fue así, entonces, se evaluará la nueva producción teniendo en cuenta estos aspectos
trabajados y descartando otros que, aunque sean característicos de las recetas (como el uso
del infinitivo o del modo imperativo en el enunciado de los pasos), no hayan sido objeto de
reflexión y, por lo tanto, no puedan ser objeto de evaluación. (…)
Consideramos que la evaluación es una instancia didáctica institucional, en la cual el docente
del año trabaja con el resto de los compañeros de equipo (personal directivo, profesores
especiales, bibliotecario, equipo de orientación escolar). Por ello, es importante dedicar un
espacio de trabajo conjunto para tomar nota de aquellos aspectos que descubrieron en ese
intercambio.

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

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