miércoles, 7 de septiembre de 2016

¿LEER O NARRAR EN SALA DE CINCO?

La escuela es la gran ocasión ¿quién lo duda? La escuela puede desempeñar el mejor papel en este avivamiento de la actitud de lectura, que incluye, entre otras cosas, un tomarse el tiempo para mirar el mundo, una aceptación de lo que no se entiende, y sobre todo, un ánimo constructos, hecho de confianza y arrojo, para buscar indicios y construir sentidos (aun cuando sean sentidos efímeros y provisorios). Si la escuela aceptara expresamente ese papel de auspicio, estímulo y compañía, las consecuencias sociales serian extraordinarias.
Graciela Montes (La gran ocasión)





El Jardín de Infantes, en especial la sala de cinco,  debe cumplir la función primordial de permitir que los niños tengan acceso a experiencias lingüísticas ricas y variadas para permitirle hacer nuevos usos del lenguaje, ampliando, en forma progresiva su repertorio verbal, dándole confianza en su propia expresión.
El Lenguaje desempeña un rol fundamental en la Educación del niño, tanto en sus procesos de aprendizaje, como en su  desarrollo social. En efecto,  la lengua es el canal más importante por el que se transmite todo tipo de conocimientos. A través del lenguaje  se aprende a actuar como miembro de una sociedad y a apropiarse de la cultura.
Cuando los niños ingresan al Jardín, aunque en general poseen un dominio de su lengua materna suficiente para desempeñarse en el medio en que viven, no han desarrollado  aún la competencia comunicativa; pero como docentes tenemos que saber que los pequeños tienen una gran potencialidad para el desarrollo lingüístico en todos sus aspectos. Tanto la oralidad, como la lectura son estrategias muy valiosas
En general elegimos leer en sala de cinco pero esto no significa que dejemos de lado  la narración..Ya que no podemos olvidar que  la narración es un patrimonio de todos y se aprende en la expresión del que escucha. Cuando contamos algo, miramos la cara de quien nos oye y ahí vemos reflejado el texto y lo modificamos, lo aceleramos o le damos suspenso, bajamos la voz para crear intimidad, generamos climas con los tonos y la postura de nuestro cuerpo, que entra en juego. Las preguntas e intervenciones de los niños  durante una narración o lectura nos muestran sus construcciones de sentido, sus hipótesis; nos llevan a aclarar, retomar o generar un espacio de espera para que la narración misma responda, modifique o corrobore las hipótesis. Como docentes no deberíamos abandonar el arte de la narración oral. Claro que conviene articularlo con el modelo lector...Por eso en una secuencia didáctica que se precie de tal deberían estar presentes ambas actividades. Cuando planificamos, huelga decir que tenemos que tener muy claro en primer término cuáles son las características de los chicos y aprovecharlas al máximo. 
Cuando se trabaja la ronda de intercambio
Los relatos de lo cotidiano, de lo que sucedió en el día, que solemos usar para abrir el trabajo en la sala, o las pequeñas exposiciones temáticas, incluso los cuentos que se contaron... todo sirve para pensar y agilizar la espontaneidad y la confianza que cada uno de los niños puede tener en sus propias palabras. La estrategia de la ronda es interesante: desde la disposición física propone un encuentro en donde todos podemos vernos. Pero, además, cuando pensamos en una “ronda” en la cual se van a desplegar palabras, textos y lecturas es para que, a partir del encuentro, las palabras nos ronden, rueden entre nosotros, se conviertan en historias, en sentimientos,  en juego…
Y, en realidad, lo interesante, lo que es importante asegurar en esos momentos es que aquello que los chicos dicen, lo que leen, las construcciones de sentido que se hacen visibles a través de sus palabras y expresiones, en esos momentos tenemos que saber capturar las palabras para poder enseñarles el disfrute de la literatura con sus mundos paralelos y su magia permanente.
Con nuestro propio nombre
En estas rondas dentro de las cuales nuestras palabras circulan nos conocemos por el nombre. El nombre propio, completo, con sobrenombres y apellidos, genera identidad y autoría. Identidad, en un sentido de pertenencia y de camino propio. Escribir el nombre es una de nuestras primeras hazañas como potenciales escritores…
Además el nombre propio es  una fuente inagotble que abre muchas posibilidades…” Con la B de Bruno. O ¡Con la V de Valentina!, o ¡Esta tiene la de Pedro!, cuando ya conoce el nombre escrito de su compañero. El nombre presta sus sonidos, sus letras, a otras palabras y los chicos pueden encontrar pautas de la construcción del lenguaje escrito a partir del orden fijo e inalterable de sus letras. Exploraciones, descubrimientos, encuentros, lecturas todas estas que sobrepasan la decodificación de la palabra escrita. Juegos con los sonidos y las letras que de las palabras parten y a ellas vuelven.
 La ronda nos permite infinidad de actividades: Podemos es plantear rondas de sueños, que dan lugar a recordar y/o inventar historias más disparatadas y con menos resolución lógica, un espacio para fantasear en donde todo es posible. Nadie más que uno mismo es el testigo de los propios sueños, terreno de deseos, narraciones indiscutiblemente ciertas. La ruptura de la realidad y de la lógica genera efectos de humor muy interesantes y de relaciones poéticas que abren el camino para explicar sensaciones. Es dar airea la imaginación, retorcer las palabras y las imágenes, re significarlas, reinventarlas cuando se juntan en formas nunca antes pronunciadas; crear lunas celestes y perros verdes, vacas de seis patas y bichos gigantes. Así, se abre el juego a decir cosas inventadas, locas, divertidas; a generar el extrañamiento en el lenguaje a partir de juntar de manera insólita las palabras conocidas, o de inventar nuevas palabras, nuevos sonidos.
Lo importante es que el docente es un profesional y como tal no puede trabajar por ensayo y error. Tiene que conocer muy bien a sus pequeños y tiene que tener claro cada paso que da. La elaboración de un modelo didáctico alfabetizador permite una enseñanza organizada, sistemática y coherente, que se sustenta en el conocimiento., las habilidades y las experiencias del docente responsable de la tarea, es lo único que nos lleva hacia la verdadera  profesionalización.

                                                   Lic. Prof. Estela Julia Quiroga

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

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