jueves, 16 de junio de 2016

Literatura: ¿Otra forma para domesticar la infancia? por Estela Quiroga


    Los  niños, apenas abren los ojos en este mundo, lo exploran, lo olfatean, lo muerden,   lo tocan,  de este modo se van compenetrando de lo que los rodea, observan, sienten, miran, escuchan, patalean, bailan, y poco a poco se apropian cada vez más y más de las  de las palabras y los gestos.
Desde  sus  primeros años, se van sumergiendo en un universo atravesado por la comunicación en el que involucran su cuerpo, su mente, ,  sus sentidos,  los lenguajes, se deslizan a través  de la palabra y el movimiento hacia el arte y la literatura.
Pero cabe preguntarse:   ¿Esa posibilidad de transitar en libertad está abierta para todos? ¿No habremos pasado de la indiferencia medieval sobre la infancia  hacia una suerte de asfixia, de querer controlarlo todo?
Es curioso pero los adultos,  desde nuestro lugar de poder,  nos sentimos con total derecho a intervenir sobre la  infancia, y en ese acto de soberbia perdemos de vista que la infancia es el OTRO. Lo grave es que si no tomamos conciencia de esto terminaremos  reduciendo al niño a nuestra norma, a nuestra mirada, ya no nos importa lo que necesita o lo que desea. En este punto nos parece oportuno citar a Jorge Larrosa:

"... no se trata de que, como adultos, como personas que ya estamos en el mundo, que ya sabemos cómo es el mundo y hacia dónde va o hacía dónde debería ir, que ya tenemos ciertos proyectos para el mundo, convirtamos la infancia en la materia prima para la realización de nuestros proyectos sobre el mundo, de nuestras previsiones, nuestros deseos o nuestras expectativas sobre el futuro. Por ejemplo, una determinada idea de la vida humana, de la convivencia humana o del progreso humano que la educación, a partir de la infancia, debería tratar de realizar." [1]
En otras palabras: los niños no son arcilla… que vamos a modelar a nuestro antojo, es importante que esta idea se haga carne en nosotros. ¿Difícil? Y, sí...que tire la piedra quien esté libre de esa idea. Hay que empezar a cambiar la mirada. .
¿Qué podemos decir de literatura e infancia?
En los primeros tiempos, cuando los niños recién empezaron a ser considerados como tales, la literatura no era otra cosa que una sierva de la   pedagogía. El niño era un escolar, medido según   criterios escolares, sustentados  en la conducta disciplinada, en su  capacidad para ajustarse  al modelo escolar. Al calor de las revoluciones de tinte democrático y de la industrialización, ya iniciado el siglo XVIII aparecen las primeras escuelas populares. Desde ya, esos niños, 'los hijos del pueblo' van a recibir una educación funcional para servir a las clases dominantes: deberán ser dóciles, obedientes, muy trabajadores, ahorrativos y para trasmitirles todas esas virtudes estará siempre atenta la literatura. Claro que aquí podemos marcar una gran contradicción porque si la literatura es arte, nunca podrá ser servil ni obediente, el arte nunca fue algo que tranquilice sino más bien que inquieta, nos desordena las ideas y nos provoca una luz extraña en la mirada, nos hace libres y deliciosamente alborotados. Lo cierto es que literatura para niños  y la didáctica fueron varios siglos de la mano.
Convengamos que recién, después de pensadores como Freud y Piaget  las cosas van a cambiar de rumbo, o al menos aparece un paradigma distinto
Desde luego fue necesario que  el psicoanálisis demostrara que no todo está bajo control, que se ocupara de los sueños, que se reivindicara la fantasía.


Sin embargo  pensemos, sin ir más lejos, durante la época de la dictadura en nuestro país –siglo XX –se combatían los cuentos de hadas y decreto mediante se ponía en tela de juicio la literatura de algunos brillantes autores como por ejemplo Laura Devetach o Elsa Bornemann
 "… se trata de cuentos destinados al público infantil, con una finalidad de adoctrinamiento que resulta preparatoria a la tarea de captación ideológica del accionar subversivo (...)
 De su análisis surge una posición que agravia a la moral, a la Iglesia, a la familia, al ser humano y a la sociedad que éste compone."
 No obstante, a pesar de la censura y la represión muchos padres y docentes estábamos en la “resistencia” y contra viento y marea seguíamos dando a leer a autores como María Elena Walsh, Laura Devetach o Elsa Bornemann
Por  fortuna,  a partir de la reinstauración de la democracia y al fin de esa  etapa de oscurantismo, y  represión intelectual, surge  un grupo de, editores, bibliotecarios, docentes, y nuevos autores, quienes dieron lugar a un importante cambio en la producción y difusión de libros para los más pequeños.
Sin embargo hay que estar muy atentos porque la literatura destinada a los niños, aún hoy – en pleno siglo XXI, puede ser sometida y obligada a domesticar… Tal como lo expresa Marcela Carranza en su artículo 
La literatura al servicio de los valores, o cómo conjurar el peligro de la literatura[2] “Más que "restos" de una moral vigente, existe toda una producción pensada a priori con el fin de enseñar al niño o al joven a entender el mundo y a sí mismo desde un ideal oficial en una sociedad "democrática". Libros creados para enseñar a ser tolerantes, a no discriminar, a resolver los conflictos dialogando, a cuidar el medio ambiente, a vivir en paz... Libros que se ocupan de problemáticas sociales como el sida, la pobreza, la delincuencia, la anorexia… Libros a la carta, hechos a medida, listos para cualquier necesidad didáctica de transmisión de "contenidos transversales" a los niños-alumnos. Y también, y sobre todo, un modo de lectura, un tutelaje pedagógico moralizante sobre la totalidad de la literatura destinada a los chicos.”
Quede claro que no estamos atacando los valores, estamos en contra de utilizar un arte como la Literatura para obligar a otros a ser de determinada manera…



[1] Larrosa Jorge. "El enigma de la infancia" y "La novela pedagógica y la pedagogización de la novela". En: Pedagogía profana. Buenos Aires, Ediciones Novedades Educativas, 2000.

[2] En revista Imaginaria N° 181 | LECTURAS | 24 de mayo de 2006

1 comentario:

Arte, amor y revolución dijo...

Me pareció muy interesante lo leído dado que la literatura es un arte que no es necesario que tenga un sentido pedagógico o didáctico.Sino Que lo que uno lea o escoja para leerle a un niño/a despierte sus pensamientos mas que moldearlos.
Alumna :Sol Dominguez -Practicas del lenguaje- Normal 6- Fecha 17/06/2016

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

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