lunes, 3 de agosto de 2015

¿Qué cosas debemos saber para enseñar a leer y a escribir?

Cuanto mejor maneje el lenguaje oral un chico y cuanto mejor sea su conocimiento del mundo, más fácil será la tarea de aprender a leer y escribir.

La tarea de aprender a leer y escribir es muy compleja. Intervienen muchos factores sociales, afectivos, mandatos paternos, cambios de ámbito de acción, de conductas, etcétera. La tarea de enseñar a leer y escribir no es sencilla y las y los docentes deben atender varios problemas al mismo tiempo. Por suerte esto es posible. La psicolingüística no enseña a enseñar ni enseña a aprender. Confiamos, sin embargo, en que lo que sigue puede servir para comprender mejor un aspecto (mental) de los procesos que están involucrados en esta tarea.
¿Dónde ubicamos la psicolingüística?
 Para nosotros la psicolingüística moderna se ubica dentro de las llamadas ciencias cognitivas; es una ciencia cognitiva. Esto significa que se ocupa de los procesos mentales que están comprometidos en la adquisición, comprensión y producción del lenguaje. Afirmamos – concretamente – que cuando una persona emite una forma o un conjunto de formas lingüísticas, puede hacerlo porque ya tiene en su mente - estaban almacenados de algún modo – todo lo necesario para hacerlo. No fue necesaria ninguna influencia del medio: las formas lingüísticas son causadas por estados mentales. Cuando una persona comprende formas lingüísticas es porque se ha llevado a cabo un proceso mental automático que de algún modo cambió en algo algunos de los contenidos de los estados mentales previos. Los mecanismos mentales funcionaron al margen de la voluntad de la persona: no decidió comprender. Esos mecanismos, los que estudiaremos aquí, son específicos para el dominio del lenguaje, no son usados para procesar otro tipo de estímulos ni otra calidad de dato, como sumar o distinguir colores.
La mente humana es una propiedad emergente del cerebro humano; hasta donde sabemos cualitativamente diferente de los cerebros de otras especies animales. La mente funciona del modo en que lo hace porque tiene determinadas propiedades y no otras y tiene esas propiedades porque nuestros cerebros están construidos de determinada manera y no de otra. No fueron los estímulos del medio los que determinaron que los osos siguieran viviendo en cuevas mientras que nosotros – los humanos - sabemos construir viviendas: fueron nuestros cerebros, junto con otras propiedades biológicas heredadas genéticamente. En efecto, aunque osos y humanos hayan compartido el mismo ambiente, formado parte del mismo hábitat, ni el frío ni la lluvia hicieron que los osos construyeran viviendas o –aún más elemental – aprendieran a manejar el fuego. ¿Por qué lo hicimos los humanos? Gracias a nuestros enormes cerebros y sus mecanismos especializados. Es en este sentido que decimos que la construcción de viviendas fue y es causada por nuestras mentes, así como el lenguaje es causado por nuestra mente. Las ciencias cognitivas estudian las formas y procesos del pensamiento, de la actividad mental. Por supuesto que no son nuestras mentes las que construyen casas, ni son nuestras mentes las que hablan; somos nosotros, las personas. Somos las personas las que no queremos sufrir el frío, las que charlamos, sumamos, restamos e imaginamos. Pero son las mentes las que lo hacen posible. De modo que lo que pretendemos desde las ciencias cognitivas – como punto de partida - es entender el funcionamiento mental, qué sucede en la mente cuando hacemos algo. La mente es una prodigiosa procesadora de información. Justamente es en este punto en que las ciencias cognitivas realizan una ruptura epistemológica con el conductismo; esta corriente de la psicología considera que la conducta humana es el resultado del conjunto de los estímulos recibidos, es decir, las conductas serían respuestas ante estímulos. Para los conductistas la actividad humana consiste en un conjunto ordenado de respuestas ante estímulos definibles y controlables, hasta el punto en que si los estímulos son permanentes o muy frecuentes serán causa de conductas habituales. No prestan atención al procesamiento interno, consideran que la mente no puede ser estudiada, por lo que estudian las respuestas a los estímulos del medio - sean estos espontáneos o controlados en laboratorio – y a los estímulos en sí mismos. Para las ciencias cognitivas, por el contrario, el énfasis está puesto en el funcionamiento mental, en la información disponible dentro de la mente y en el procesamiento de esa información, no en los estímulos que puedan recibirse. Por supuesto mucha información almacenada en la mente debió provenir del medio ambiente, pero lo importante, lo que estudiará, es cómo es procesado ese estímulo, de qué forma queda, eventualmente, almacenado y qué cosas y por qué puedan convertirse en estímulo para la mente. No interesa cuánto estimule usted a su amado gato: no podrá leer o interpretar jamás a Cortázar. Es más, en términos estrictos, Cortázar no será jamás un estímulo para su gato. En otras palabras, lo que existe en el mundo será estímulo para la mente humana sólo si ésta ya está preparada (por su diseño y la forma en que está construida) para recibirlo. Esta preparación, debida a la forma de construcción, supone para la especie posibilidades innatas, como distinguir los sonidos lingüísticos de los no son lingüísticos a las pocas horas de vida sin que nadie nos explique qué estamos haciendo, y severos límites: no seremos nunca telépatas aunque pasemos por mil situaciones en que nos sería muy útil conocer qué piensa nuestra jefa, novia, esposo, presidente o amante. Dijimos que la mente es una gran procesadora de información, pero también afirmamos que no de cualquier tipo de información, sino de la información para la cual está genéticamente preparada. Todas las niñas aprenden los números, a contar, sumar y restar (al menos hasta la docena) con muy poco esfuerzo, en medio no escolar. Pasarán los años, iremos a la escuela, estudiaremos, pero seguiremos percibiendo el mundo en tres dimensiones, aunque nos hayan demostrado en materias como Física o Matemáticas que hay otras dimensiones reales y/o posibles.
ALGUNAS CUESTIONES BÁSICAS QUE DEBEMOS TENER EN CUENTA
·        El desarrollo de la lengua oral en el niño se asienta sobre la base de estructuras cerebrales que están predeterminadas y disponibles para cumplir esa función. No es necesario el aprendizaje. Los niños expuestos a su ambiente lingüístico despliegan sus habilidades innatas de producción y comprensión.
·         La lengua escrita es una invención cultural. El cerebro “recicla” una zona específica para almacenar esta información.
·        . Aprender a leer modifica la forma en que se percibe la lengua oral y permite manipular los sonidos de las palabras de una forma más analítica
·        . Un cerebro alfabetizado es un cerebro que se ha modificado y ha aumentado su poder de almacenamiento de datos.

BIBLIOGRAFIA

Jaichenco, V. “Aprender a leer y escribir desde una perspectiva psicolingüística” en La formación docente en Alfabetización Inicial. 2009 – 2010. Ciclo de Desarrollo Profesional en Alfabetización Inicial (páginas 75 – 86) http://cedoc.infd.edu.ar/upload/La_Formacion_Docente_en_Alfabetizacion_Inicial2. pdf Video https://www.youtube.com/watch?v=rb6bTEU13lw Jaichenco, V. Aprender a leer y escribir desde una perspectiva psicolingüística. Ciclo de Desarrollo Profesional en Alfabetización Inicial. La formación docente en Alfabetización Inicial. 2009 – 2010 Raiter, A. “Apuntes de Psicolingüística (que pretenden ampliar la información docente)” en La formación docente en Alfabetización Inicial. 2009 – 2010. Ciclo de Desarrollo Profesional en Alfabetización Inicial (páginas 65 – 72) http://cedoc.infd.edu.ar/upload/La_Formacion_Docente_en_Alfabetizacion_Inicial2. pdf Raiter, A. Apuntes de Psicolingüística. Ciclo de Desarrollo Profesional en Alfabetización Inicial. La formación docente en Alfabetización Inicial. 2009 – 2010

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana.

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