lunes, 1 de mayo de 2017

¿Qué es la ENUNCIACIÓN NARRATIVA?



CÓMO TRABAJAR LA ESCRITURA CON LOS ESTUDIANTES DE SEGUNDO CICLO DE LA ESCUELA PRIMARIA

Todo  lector, niño o adulto, es capaz de detectar en las OBRAS LITERARIAS (OL) un lenguaje, intenso, poseedor de cierta cadencia, cierto ritmo,  una extraña resonancia que – como por arte de magia - es capaz de exceder  el significado referencial del lenguaje cotidiano.

Esta forma particular de decir las cosas, atrae sobre sí la atención, SEDUCE  al lector y entonces cuando éste se adentra   en el universo literario,  recupera el valor de las palabras, se va habituando a hacer algo más que  simplemente mirar a través del lenguaje, comienza a “mirar” el lenguaje mismo, un lenguaje  que no es tan transparente, que no es solo un lente a través del cual acceder a un significado, que se vuelve opaco y se hace notar 



“Adentrarse en el universo literario es ingresar en otros mundos posibles, vivir otras vidas y considerar la propia desde otras perspectivas”

La literatura – como cualquier objeto artístico – se caracteriza por su pluralidad de sentidos, como docentes nos compete compartir ese disfrute de leer por leer. De eso se trata, leer sin acribillar a los niños a preguntas capaces de destruir toda magia. Leer es una aventura que siempre deberíamos habilitar en la escuela porque la  lectura es un disfrute, en especial si llega de la mano de un docente apasionado.

Una pregunta importante es saber qué hace que un texto sea literario. Todos sabemos que se trata de  ese trabajo especial sobre el lenguaje. Comenzar a ver, cómo se construye. No es lo mismo decir “Hace calor” que escribir “El calor se pasea pesadamente por la habitación”..

En efecto,  la literatura propone un lenguaje lleno de asociaciones posibles, rico en connotaciones y alusiones que el lector puede asignarle a partir de su propia experiencia y conocimiento. Las figuras del lenguaje: imágenes sensoriales, metáforas, comparaciones, personificaciones,  permiten palpar esta  experiencia estética; su valoración no depende de reconocerlos como una taxonomía –en el ejercicio de señalar recursos en un texto–, sino de ampliar con ellos la experiencia de los chicos como auténticos escritores y lectores  de literatura.

Tenemos que ayudar a nuestros pequeños estudiantes que descubran cómo se  construye, cómo se opera sobre el lenguaje, qué figuras tiene, cómo se van presentando los distintos aspectos que configuran el texto. Para llegar a hacer esto, aparecen como auxilio las distintas teorías literarias, que van a ayudarnos a ver algo que como lectores ingenuos a veces no lo podemos ver. Y ahí está la ayuda que nosotros podemos brindar a nuestros alumnos, preparándonos para ver aquello que, con seguridad, por sí solos no puedan ver. Quiere decir que lo primero que vamos a tener que hacer es tomar conciencia, en una segunda lectura de qué estrategias se vale el escritor para generar ciertas reacciones en el lector. Ahora bien, desde el punto de vista didáctico es recomendable mirar de una cosa por vez porque de otro modo “el bosque no nos permitirá observar las particularidades del árbol”…

En este artículo solo vamos a trabajar un aspecto fundamental en la composición del texto literario (OL): LA ENUNCIACIÓN NARRATIVA.

Ahora bien, ¿qué es la ENUNCIACIÓN NARRATIVA?

 Componer un texto narrativo implica,  tomar una decisión sobre el punto de vista o sea preguntarse cómo voy a contar esa historia.

María Filinich dice que “Es precisamente la adopción de un ángulo de observación de los sucesos por parte de un sujeto de enunciación lo que confiere a una serie de hechos el carácter de historia”  Porque  la  resolución de una historia se asienta en buena medida en  la selección, en el recorte  o en la renuncia a contar de tal o cual manera. Es bueno entonces saber que optar por un narrador es al mismo tiempo una decisión y una renuncia, aceptación de los límites y de las leyes del narrar, porque es precisamente la sujeción a una ley lo que hará que una historia pueda nacer desde el caos. Que los niños sepan que todo escritor se hace estas preguntas y toma decisiones de acuerdo con los efectos que desea provocar en el lector y que se corra de la idea que el escritor es un señor alocado que en un rapto de inspiración decide contarnos una historia. Ser escritor es un trabajo, requiere tiempo y esfuerzo como cualquier otro trabajo. Es importante que podamos reflexionar sobre este aspecto y que luego ellos decidan por qué desean escribir desde ese lugar y no desde otro. 

Para que la narrativa sea posible, es decir para que podamos acceder a los hechos que se nos cuentan es indispensable entonces la figura del narrador. Así, un narrador es, en principio, la persona verbal a través de la cual se ejerce el acto de contar. Sin embargo un narrador es mucho más que eso, es por sobre todo la conciencia del relato, la conciencia a través de la cual pasan los hechos contados. Así, en el acto narrativo que es el cuento (o la novela), el narrador cuenta, lo que es decir da cuenta de su particular modo de ver esos hechos, ya que las cosas no son lo que son de un modo absoluto sino que, podríamos decir siguiendo la frase popular, son según el cristal con que se miran.

Podríamos clasificar gruesamente a los narradores según la persona verbal utilizada, como narradores en primera, en segunda, en tercera persona. Sin embargo, bastaría echar mano a los dos o tres primeros ejemplos que encontremos para comprobar cómo lo sencillo puede volverse infinitamente complejo, infinitamente rico en matices, según quién y cómo use la palabra yo, una palabra que lo abarca todo: conciencia, ideología, sentimientos, conocimientos, lenguaje, cultura, espacio geográfico, tiempo histórico, capacidad de comprensión, singularidad sobre todo pero también pluralidad, distancia con lo contado, posición/ afinidades/ diferencias respecto de lo contado. Con lo que estamos diciendo cae por tierra cualquier pregunta para detectar el tipo de narrador y solo eso, además ese tipo de preguntas no tienen sentido porque mi objetivo como docente es lograr que los chicos PROGRESEN  en la escritura y no que vean un tipo de narrador y ya.



El punto de vista desde el cual se cuenta una historia es lo más importante en esa historia, lo primero a decidir, lo que determinará todo el resto, cada palabra, cada puntuación que ahí vaya. Me atrevería a decir que una historia no es tal por separado sino a través de su narrador y su punto de vista. Que nosotros la separamos a los efectos de trasmitir el proceso de escritura o de lectura, pero que ambas cuestiones - lo narrado y el punto de vista- son una sola misma cosa. 
El punto de vista está constituido por la siempre particular voz que narra, por la distancia, vinculación, grado de compromiso y ángulo de mirada que el narrador tiene con respecto a lo narrado, más eso intangible (lo más difícil de alcanzar en la narrativa) que es el tono, acaso el estado íntimo y el grado de subjetividad con que quien escribe una historia pretende que el narrador narre lo narrado.
Por otra parte debemos considerar, ademas el  tono,vale decir el estado, sutileza, espiritualidad que el narrador imprime de un modo sutil, casi invisible (como una lluvia de polvo) sobre lo narrado El tono va siempre en estrecha relación con el narrador elegido y con el punto de vista y se manifiesta –como todo en un texto- en las palabras elegidas y en su especial, particular, combinatoria.
A la hora de escribir una historia, una vez decidida la voz narrativa y el punto de vista desde el cual narrar, se vuelve fundamental el control de esa voz como una unidad (hecha de cohesión, de coherencia ideológica, psicológica, social, cultural, lingüística) de todo lo contado para que no se interponga nuestra propia voz ni interfieran otras voces posibles ni otros posibles saberes o poderes sobre lo narrado. Hiperconciencia también acerca de las posibilidades, tonalidades y límites que cada tipo de narrador ofrece. 
Es bueno saber, por ejemplo que  la tradición oral, lo mismo que la literatura narrativa de carácter sagrado, implica la existencia de un narrador cuya autoridad no sea puesta en duda. En la tradición oral el narrador trabaja a partir de la tradición, en la literatura sagrada, el narrador es el inspirado a quien Dios le ha insuflado el conocimiento, pero siempre es depositario de toda la verdad y tiene la última palabra sobre la historia.
Otro caso diferente es el de  el narrador en tercera persona clásico, el narrador omnisciente de los cuentos tradicionales, que  funciona como un gran ojo que asiste al despliegue de unos personajes como quien mirara un teatro de sombras.
 En la mayoría de las obras narrativas para adultos del siglo XIX, los escritores no aparecen muy preocupados por el problema del narrador (el novelista cuenta y da por supuesto que unos lectores lo leerán y eso basta). La conciencia acerca de la figura del narrador se acrecienta notablemente en torno a Freud y al descubrimiento del inconciente, sin lo cual no podrían explicarse ni Joyce, ni Hermann Broch, ni Kafka, ni Faulkner, por dar sólo algunos ejemplos, y desde ese momento la figura del narrador/punto de vista ya no cesa de complejizarse, paralela a la convicción cada vez más potente de que no existen verdades absolutas, que cada uno de nosotros construye su pequeña verdad.
En la literatura destinada a niños y jóvenes, como sucede en otras cuestiones, esta preocupación y esta conciencia es mucho más tardía y más aún lo es en nuestro país, donde la narración de historias de largo aliento, salvo algunas excepciones, ha comenzado hace, relativamente,  pocos años. 



El narrador omnisciente, un narrador que en buena medida se acompaña por verbos en pretérito imperfecto, que aportan un matiz de durabilidad en el pasado y de acción de efecto inacabado, impreciso, remite –como decíamos- a un tiempo lejano, ya perdido, un tiempo atravesado por las fuerzas del bien y del mal, por el asombro y por la magia y fuertemente anclado en una dimensión ética de la existencia. Se trata de un narrador que reclama un tú lleno de fe, un tú que acepte sin remilgos el mundo narrativo que se le ofrece, un tú con casi tanta fe como aquellos hombres que cubiertos apenas por pieles o desnudos se sentaban en torno al fuego a oír las primeras historias. 




Algunos narradores son más difíciles de sostener con elegancia a todo lo largo de un cuento o de una novela. El narrador en segunda persona, por ejemplo, a menudo demanda verbos en futuro, y nos lleva con frecuencia a un matiz imperativo, a lo indefectible, a cierta condición de inevitabilidad de los hechos narrados. Cuestión que puede venir a enriquecer o a entorpecer lo contado, según el proyecto de escritura que tengamos.
Suceden cuestiones similares en otras exploraciones narrativas poco usuales, tales como un narrador impersonal sostenido por verbos en infinitivo a la manera de un instructivo.
Como puede verse no es un tema sencillo de modo que debemos trabajarlo con cuidado y poco a poco. La modalización de la voz narrativa involucra varias dimensiones interrelacionas: la puesta en palabras de la historia que se comunica, los efectos de persuación del relato destinados al lector potencial, la forma en la que se articulará la voz del narrador con la voz de los personajes. Si como docentes somos capaces de tomar conciencia de esta complejidad jamás se nos ocurriría dar una consigna tan.. faraónica como: "Escriban un cuento fantástico" porque para llegar a hacer algo así hay que recorrer un largo, largo camino...
        


domingo, 9 de abril de 2017

JARDIN MATERNAL



LAS PRÁCTICAS DEL LENGUAJE EN EL JARDÍN MATERNAL
HABLAR CON LOS MÁS PEQUEÑOS…
 “La adquisición del lenguaje comienza mucho antes de que el niño exprese su primera palabra”
                           Bruner, J. El habla del niño


Cuando fui  profesora de Taller 5, en mi carácter de Especialista, observaba  ciertas  dificultades y deficiencias  en los procesos comunicativos entre las practicantes - futuras docentes - y los niños.
Es importante que podamos trabajar acerca de  los intercambios comunicativos  ya que es común que esa “comunicación” se reduzca  a interjecciones, balbuceos y exclamaciones, en general, vacías de contenido. Este uso restringido del lenguaje obstaculiza su apropiación por parte de los niños y, posteriormente, tiene efectos negativos en la adquisición de la lengua escrita.
Las investigaciones demostraron que existen dos formas del lenguaje oral: el lenguaje fáctico y el lenguaje del relato. El lenguaje fáctico es el lenguaje de la inmediatez, de lo cotidiano, es el que permite realizar comentarios de las situaciones inmediatas. Es el que menciona las cosas presentes, el aquí y el ahora. Cuando se utiliza este tipo de lenguaje se omiten palabras y construcciones, y se reemplazan por otros signos sólo comprensibles en ese contexto. En cambio, en el lenguaje del relato, las formas discursivas son más complejas porque se habla de lo ausente.
Todo está referido. Esta forma del lenguaje oral tiene características similares a las del lenguaje escrito, por eso algunos lo describen como un “prescrito en lo oral”. Estas investigaciones también demostraron que en los medios más desfavorecidos, para dirigirse a los niños generalmente se utiliza la lengua fáctica, es decir esa lengua de la inmediatez, que tiene una función esencialmente utilitaria. Y la lengua del relato, la de contar historias que juegan con las palabras es mucho más ajena. Esto trae consecuencias importantes en el momento en que los niños comienzan a apropiarse del lenguaje escrito el cual se desarrolla en el registro del lenguaje del relato, del espacio y el tiempo diferidos. Por eso los niños que no han tenido un contacto fluido con él, se encuentran en una situación desfavorecida respecto de aquellos que accedieron a diversos registros lingüísticos.
 “Lo que determina la vida de un ser humano nos dice Michelle Petit , es el peso de las palabras o de su ausencia. Cuanto más capaz es uno de nombrar lo que vive, más apto será para vivirlo y para transformarlo”. El lenguaje tiene que ver con la construcción de nosotros mismos como sujetos parlantes.
Una forma de generar más posibilidades a los niños  es relatar todo el tiempo lo que se está haciendo con ellos, no importa que tenga seis meses, o tres años, la idea es contar todo el tiempo. través de los intercambios cotidianos, de modo de “hablarle al niño como un sujeto en construcción, decirle lo que uno va a hacer... hablarle, como dice Francoise Dolto, como a un ser al que se le debe una explicación de todo lo que va a suceder”
Otra forma de enriquecer la oralidad es  por medio de la literatura tanto  oral como escrita. En el Jardín Maternal siempre recomendaba la importancia del relato de breves historias por parte de la docente, acompañada de imágenes, cabe señalar que  las estudiantes del Normal 6 hicieron una muy interesante experiencia que llevamos adelante en sala de dos a partir del cuento A QUÉ SABE LA LUNA, esta experiencia participó de un congreso en la Ciudad de Córdoba durante 2014.  
¿Por qué la literatura? Porque la literatura permite entrar en un nuevo orden simbólico. El texto literario es el puente que permite mejorar la comunicación, que da acogida a los nuevos intercambios en donde la palabra está investida de la capacidad de simbolizar, de dar sentido a lo que se vive. Jugar con las palabras y sus formas les da a los niños pequeños la oportunidad de aprehender ese objeto complejo que es la lengua. “Para pensar, hace falta haber imaginado antes mucho”, como decía René Diatkine. Para que un niño se interese un día en la escritura, debía haberse apropiado previamente del idioma de una manera lúdica, gratuita, poética, sin otro objeto que el placer compartido de las palabras. La literatura abre las puertas de otro espacio y otro tiempo, a otro modo de pertenecer al mundo.
Es importante señalar que los bebés y  los niños menores de 3 años se van a ir apropiándose progresivamente del lenguaje del mundo que los rodea. Por lo tanto no es lo mismo hacer las cosas de modo automático y cambiarlos sin decir palabra, esto no es una acción menor, es la acción que les generará confianza, es un gesto que manifiesta la calidad de los cuidados. Si ya leyeron Bruner deben saber que   El primer libro que el bebé lee es la voz y el rostro humano, reconoce de inmediato la voz de sus progenitores y eso lo ayuda a superar el momento traumático de su nacimiento. Hablarle al niño pequeño todo el tiempo es lo que hace que ese niño tenga en el futuro palabra para describir el mundo .De aquí que sea tan importante propicia un trabajo permanente con el lenguaje en los bebés. La Idea  es hablarle al niño siempre que sea posible.... y necesario. Además resulta muy importante nuestra gesticulación que se llevarán adelante en momentos cotidianos (durante la cambiada, el sueño,la alimentación, el juego, etc.) Se propone una gesticulación más intensa, que permita al bebé el reconocimiento de diferentes gestos y expresiones. Esto va a dar pie  a juegos de imitación progresiva ya que este trabajo gestual, realizado de manera consecuente, permitirá que el niño se vaya apropiando paulatinamente de esas formas de expresión.
 Yolanda Reyes nos dice  “Los libros ejercen una fascinación temprana, una especie de amor a primera vista en los niños...” por eso en el Jardín Maternal no debe faltar un bolsillero, o una canasta con diferentes tipos de libros: de cartón, de tela, de plástico, libros que presenten diferentes texturas, libros que emiten sonidos, libros de poesías, rimas. Este primer acercamiento a la literatura les permite a los bebés una “manera más de conocerse a sí mismos.
Tal como dice  Bruner la idea de que “la adquisición del lenguaje comienza mucho antes de que el niño exprese su primera palabra. Comienza cuando la madre y el niño crean una estructura predecible de acción recíproca que sirve como un microcosmos para comunicarse y constituir una realidad compartida”
BIBLIOGRAFÍA
Bonnafé, Marie “Poner al bebé en el centro”, Espacios para la lectura, Año 2, Nº 5, 2000
Bellorín , Brenda “Puertas a la palabra escrita” Espacios para la lectura, Año 2, Nº 5, 2000
Blanco, Lidia, “Libros para los más pequeños”, Espacios para la lectura, Año 2, Nº 5, 2000
Bruner, J.; El habla del niño, Bs. As., Paidós
Bruner, J.; Acción, pensamiento y lenguaje, Alianza, Madrid, 1984
Larrosa, Jorge; La experiencia de la lectura .Estudios sobre literatura y formación. Barcelona, Leartes, 1996
Reyes, Yolanda,”Las bebetecas”, Ponencia del Congreso de Literatura Infantil, Colombia, 2000
Petit, M.; Nuevos acercamientos a los jóvenes y a la lectura, México, F.C.E., 1999


para finalizar COMPARTIMOS UN INTERESANTE CUENTO PARA SALA DE DOS…

Había una vez un ratón muy alto y un ratón muy bajo que eran muy buenos amigos.

Cuando se encontraban Ratón Muy Alto decía:

–¡Hola, Ratón Muy Bajo!
Y Ratón Muy Bajo decía:
–¡Hola, Ratón Muy Alto!.
A los dos amigos les gustaba ir a pasear juntos.

Cuando paseaban Ratón Muy Alto decía:
–¡Hola, pájaros!
Y Ratón Muy Bajo decía:
–¡Hola escarabajos!

Cuando paseaban por el jardín Ratón Muy Alto decía:
–¡Hola flores!
Y Ratón Muy Bajo decía:
¡Hola raíces!

Cuando pasaban delante de una casa, Ratón Muy Alto decía:
¡Hola techo!
Y Ratón Muy Bajo decía:
–¡Hola sótano!

Un día a los dos ratones los pilló una tormenta. Ratón Muy Alto dijo:
–¡Hola gotas de lluvia!

Y Ratón Muy bajo dijo:
–¡Hola charcos!
Corrieron a la casa para no mojarse.

–¡Hola techo!, dijo Ratón Muy Alto.
–¡Hola, suelo!, dijo Ratón Muy bajo.

Pronto pasó la tormenta. Los dos amigos corrieron a la ventana. Ratón Muy Alto cargó a Ratón Muy Bajo para que pudiera ver. ¡Hola, arco iris! gritaron emocionados los dos juntos.
Arnold Lobel (USA 1933)

miércoles, 5 de abril de 2017

EL ARTE DE SER DOCENTE…



Quiero compartir con ustedes el secreto que me ha llevado a alcanzar todas mis metas: mi fuerza reside únicamente en mi tenacidad.
— Louis Pasteur.


"No hay palabra más bella, más mágica, más política, más apasionante que la palabra enseñar"
“Se trata de abandonar al docente amateur y posicionarse en el lugar de un profesional de la educación reflexivo y crítico”. (Davini, 2010).

 En efecto, la palabra enseñar implica una intencionalidad deliberada, eso significa que no puede quedar nada librado a la mera improvisación. No podemos perder de vista que la didáctica es una disciplina y que como tal exige el diseño de nuestras prácticas. Un docente es un profesional,  por lo tanto deberá focalizar el objeto de estudio, precisar el enfoque  y a partir de allí va a poder construir sus estrategias, tomar decisiones acordes con el grupo de estudiantes. Todo este accionar me pone frente a un modelo de enseñanza. Posicionarme desde la reflexión que va a evitar caer en propuestas contradictorias...
 El docente concebido como un profesional de la educación reflexivo y crítico debe poder dar respuesta a varios interrogantes: ¿Su propuesta de enseñanza reconoce fundamentos teóricos explícitos y actualizados? ¿Es reproducción de las costumbres de la escuela? ¿Es fruto de la improvisación? ¿Es adecuada para el grupo escolar? ¿Cómo lo sabe? ¿Tiene en cuenta las dificultades que presentan los niños frente al aprendizaje? ¿Las tiene en cuenta para discriminar buenos y malos desempeños o para proponer formas diversificadas de intervención docente? ¿Propone actividades que permitan a todos los niños apropiarse del contenido? ¿Valora las tareas que facilitan la construcción del conocimiento en el grupo? ¿Recupera los aprendizajes con la intención de que los niños reflexionen sobre la tarea realizada?
Muchas más preguntas aquejan al docente cuando  piensa su propuesta en la soledad de su tarea, es por eso que cuanto más se sabe sobre cómo encararlas, menos errático será el resultado. Observamos que la mayor parte de estas preguntas se vinculan con la reflexión didáctica y metodológica.
Este es un tema importante para reflexionar: es evidente que algunas posturas en educación sostienen que ordenar y sistematizar la tarea en la escuela puede ser causa de aprendizajes rígidos que atentan contra el pensamiento divergente.
¿Qué significa un MODELO DIDÁCTICO?
Todo modelo responde a un marco teórico. Por ejemplo, no es lo mismo el modelo ptolomeico del universo que el modelo copernicano, porque el marco teórico del modelo ptolomeico era la teoría geocéntrica y, en cambio el marco teórico del modelo copernicano era la teoría heliocéntrica. Los distintos modelos pueden hacer uso de los mismos elementos o partes constitutivas, pero al no compartir las mismas líneas teóricas el sistema o modelo resultante no es el mismo. Para seguir con el ejemplo: en ambos modelos, el ptolomeico y el copernicano, aparecen los mismos elementos, el sol, la tierra las elipses (los recorridos) y los demás planetas; sin embargo, en función de sus respectivos y diferentes marcos teóricos, los sistemas resultantes y sus relaciones son diferentes. ¿Qué sucedió entre un modelo y otro? Cambió el modo de concebir y abordar el universo. En el modelo ptolomeico el universo es fijo, cerrado, finito y estático y se lo aborda por la contemplación; en el modelo copernicano el universo se mueve, es abierto, infinito y dinámico y se lo conoce a través de la observación rigurosa de la que se derivan leyes científicas.
En el campo de la educación también nos referimos a estas características cuando hablamos de Modelo Didáctico. Todo modelo didáctico responde a un marco teórico.  Su diseño permite describir, explicar y anticipar cómo se puede encarar la enseñanza para que se produzca el aprendizaje. Basado en un modelo el docente puede reconocer qué contenidos teóricos va a seleccionar para fundamentar su proyecto de enseñanza, qué elementos son esenciales y cuáles no, cómo va a diseñar su propuesta, cómo va a implementar y  fundamentar sus intervenciones en el aula. 
Sin embargo, también es cierto que los modelos didácticos organizan los mismos elementos pero no necesariamente comparten las mismas líneas teóricas. Entonces podemos concluir que como no todos  los marcos teóricos son iguales tampoco lo son los modelos didácticos que ellos iluminan.
Muchas veces se observa en las aulas de una misma institución y aun en una misma aula, la presencia simultánea de propuestas de enseñanza dispares, con intenciones educativas no sólo diferentes sino erráticas y contradictorias, que necesariamente afectan los procesos de aprendizaje y pueden ser la fuente de dificultades diversas. Se puede afirmar, sin duda, que se trata de la coexistencia de modelos didácticos que no comparten las mismas líneas teóricas. Estas situaciones son las que permiten visualizar las debilidades de la formación profesional de los docentes, que no les permite identificar las incoherencias manifiestas en sus propuestas de enseñanza. A la vez, se debe reconocer que en estos casos también se carece de un proyecto educativo institucional. Si lo hubiera, los consensos entre cátedras y grados serían posibles y los proyectos áulicos tendrían concepciones didácticas compartidas, cualesquiera fueran las especialidades que se enseñen. La imposibilidad de  discutir líneas teóricas impacta en la imposibilidad de articular entre los distintos espacios curriculares y explica las dificultades que se observan a la hora de planificar la enseñanza.
La escuela es el ámbito específico en el que tiene lugar el acto educativo intencional y deliberado entre los sujetos adultos responsables que enseñan y los grupos de alumnos que aprenden. Es allí donde cada docente profesional pone en juego la coherencia entre las líneas teóricas provenientes de las ciencias de referencia y el modelo didáctico que asume.


Datos personales

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana. Acaba de publicar Y DE PRONTO LA VIDA un ensayo destinada a la Crianza, la literatura y el Juego.

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