En la esquina del espacio y el tiempo, en medio de la red, con ganas de compartir para que todos podamos aprender, enseñar, crecer porque tenemos una enorme fe en la posibilidad de transformar la realidad...¿Te sumás? Si hay algún tema, alguna pregunta, alguna protesta no tenés más que dejar tu comentario, gracias por visitar este espacio, sinceraamente Estela Quiroga
miércoles, 5 de abril de 2017
PRIMER GRADO: DEFINITIVAMENTE el aprestamiento NO enseña a leer y escribir
La compleja labor de una
maestra de primer grado
En
nuestro artículo anterior hablamos de la importancia de crear un ambiente
alfabetizador. Hoy trabajaremos con un tema que nos preocupa. Recuerdo con
horror la cantidad de palotes y montañitas que me hacían hacer en primer
inferior, lo recuerdo con horror y tengo más de seis décadas vividas… Hoy, en
pleno siglo XXI tenemos que ser conscientes que a través del aprestamiento no
se logra NADA.
Cuando niños y niñas tratan de escribir sus primeras
palabras, están intentando pensar al mismo tiempo qué quieren comunicar, cómo
se escribe, en qué dirección, qué letras lleva cada palabra, en qué orden,
cuáles son los rasgos de cada una; intentan además, dominar el lápiz, el
espacio de la hoja y el lugar del renglón por donde se comienza a escribir. Es
decir, que ejercitan toda la motricidad de su mano pero al mismo tiempo piensan
contenidos sustanciales de la lengua y la comunicación escrita. Por el contrario, el aprestamiento es solo una ejercitación motriz sin conexión con el
significado y por eso no les enseña nada
sobre la escritura. Es crucial
que desde el principio los alumnos ensayen
escrituras de unidades con significado, es decir palabras, oraciones y breves textos. Con tiempo, trabajo diario y
enseñanza constante sobre la
escritura y no sobre dibujos y formas sueltas van a aprender a escribir con
claridad y en el lugar de la página que corresponde.
El esfuerzo intelectual más grande para niños y niñas es la comprensión del sistema de
escritura, sus usos sociales y las formas de
comunicación y circulación, especialmente en el caso de las comunidades
indígenas y comunidades de poco contacto con la cultura escrita.
Los programas de aprestamiento consideran que lo
más importante para aprender a leer es la habilidad perceptual visual general y
la auditiva, y que la coordinación visomotora es la habilidad más importante
para la escritura.
Por lo tanto se considera que para aprender a leer
y escribir es necesario realizar una serie de actividades y ejercitaciones
previas que tienen como objetivo entrenar la percepción, la discriminación
visual y auditiva y la coordinación motriz gruesa y fina. El aprestamiento detallaba minuciosamente las
destrezas que debían desarrollar los niños para que, al ingresar a primer
grado, estuvieran “preparados” para el aprendizaje formal de la lectura y la
escritura; para ello, proponía habilidades que aprestan o preparan pero que no
son en sí mismas actos de lectura y escritura, sino habilidades generales que
se concebían como aplicables luego a dichos procesos.
El aprestamiento como propuesta de enseñanza está
directamente ligado al concepto de madurez como proceso estrictamente biológico
y a la concepción del niño como tabula
rasa. Esta concepción suele ser dominante cuando los alumnos provienen de
contextos lingüísticamente heterogéneos, generalmente pauperizados y de escaso
o nulo contacto con la lectura y la escritura, por lo cual muchas veces los
docentes justifican el aprestamiento con el objetivo de estimular de modo
progresivo el desarrollo de habilidades y destrezas y la adquisición de hábitos
y actitudes para tener éxito en los aprendizajes futuros.
La función de aprestamiento se asignó durante mucho
tiempo al Nivel Inicial. Sin embargo, la currícula de Nivel Inicial no propone
el aprestamiento como parte de la alfabetización.
En
realidad, el aprestamiento no está indicado en ningún documento curricular
vigente en nuestro país, aunque en los
cuadernos de primer grado se observan tareas
como completar dibujos y líneas punteadas, trazar renglones con palotes, recortar y pegar rompecabezas de tres o
cuatro piezas, hacer caminos entre dos objetos, pegar
o dibujar objetos adentro o afuera, lejos y cerca, acomodar grandes y chicos y otras
ejercitaciones de ese tipo, con la
creencia de que se está enseñando a leer y a escribir.
Escribir con claridad es importante y por eso es necesario que la escuela se ocupe de enseñar el uso del
espacio en la página, los márgenes, el
renglón,el correcto trazado de las grafías y el uso adecuado de los instrumentos de escritura. Pero eso se logra escribiendo y no dibujando, recortando o pegando, como surge de la lectura del
siguiente texto:
El aprestamiento sostiene la prescripción de ejercicios a través de
los cuales los aprendices deberían madurar en destrezas que facilitarían el
aprendizaje de la lengua escrita, punto de vista que se hizo extensivo a los
programas destinados a los lectores con problemas y que llevó a la
proliferación de materiales al respecto. Además surgió una abundante edición
de tests de madurez lectora, como los de Filho y de Inizan, y los de Downing
y Thackray que medían la madurez para iniciar a los niños en este
aprendizaje. El fracaso de la teoría perceptivista se evidenció en el hecho
de que sus propuestas no mejoraban la competencia lectora de quienes
presentaban problemas. Este fracaso quedó corroborado por los estudios experimentales
de Vellutino (1987), quien mostró que los malos lectores no lo son por
deficiencias perceptivas, sino que su problema proviene de fallos en los
procesos lingüísticos que intervienen en el reconocimiento de la palabra
escrita en los sistemas alfabéticos.
Clemente Linuesa, María
“La enseñanza inicial de la Lengua Escrita, una perspectiva integradora” en
Argentina, Ministerio de Educación, La formación Docente en Alfabetización
Inicial, Buenos Aires, 2009, 2010
|
domingo, 2 de abril de 2017
lunes, 27 de marzo de 2017
HABLAR, ESCUCHAR, LEER Y ESCRIBIR EN EL AULA DE PRIMER GRADO.. Por Estela Quiroga
Siempre
sostuve que de todos los grados el más complejo es primero, porque necesita los
mejores docentes, los más entregados a su tarea, los más pacientes, los más dulces,
los más comprensivos, los más dispuestos…
Preparar el
salón de primer grado implica mucho más esfuerzo ya que requiere armar un
verdadero ambiente alfabetizador, ahora bien ¿qué es un ambiente alfabetizador?
¿De qué se trata? ¿Solo de poner un abecedario y pegar palabras o va más allá?
Es
importante que en las aulas haya diversos y numerosos portadores de textos. Así
se denomina a los soportes materiales de los textos, es decir, todos aquellos
objetos que portan escrituras: libros, revistas, afiches, juegos, diarios,
envases, etc.; de todos éstos, se debe dar prioridad a los libros.
Es
indispensable contar con una biblioteca
del aula, en la que no tienen que faltar textos literarios y no
literarios ya que son irremplazables como alternativa para que los alumnos
puedan aprender a leer libros de cuentos, poesías, HISTORIETAS, o recetas de
cocina…
Asimismo, es
aconsejable contar en el aula con un abecedario
en un panel que sea bien visible. Esto contribuye a que los alumnos
sepan cuántas letras tiene nuestro alfabeto –que no son tantas como ellos a
veces imaginan cuando comienzan a explorar escrituras–, y cuál es su orden
convencional, orden a través del cual se organizan, por ejemplo, las agendas,
las guías telefónicas, los diccionarios y algunas enciclopedias.
¡¡¡Cuidado!!!
Los
abecedarios ilustrados pueden confundir a los alumnos ya que es muy difícil
ilustrar todas las letras en posición inicial con objetos que no den lugar a
ambigüedades en la interpretación.
Por ejemplo,
en muchos de ellos aparece un ñandú en la Ñ, que los alumnos identifican como
avestruz, con lo cual pueden pensar que la Ñ es la primera letra de la palabra avestruz, también aparece en la X una nena que sólo el autor del
material sabe que se llama Ximena. Por esta razón, muchos docentes han adoptado
la decisión de presentar el abecedario sin ilustrar y, además, un panel
colocado a la altura de los alumnos en el que aparecen numerosas imágenes de
objetos que no presentan ambigüedad con los nombres respectivos. Este panel
constituye una especie de banco de
datos que los alumnos consultan de manera autónoma cuando necesitan
saber qué letra les sirve para escribir determinadas palabras.
Es muy
interesante advertir los avances en sus estrategias de consulta porque, muchas
veces, las letras que buscan no están en posición inicial en la palabra y ellos
las identifican en otros lugares.
También es
importante que el docente coloque en las paredes del aula carteles con acuerdos de convivencia, cuadros con agendas de actividades
semanales –en ambos casos, elaborados en forma conjunta con los alumnos– y tarjetas
con los nombres de los alumnos,
que se usarán para pasar asistencia u otras actividades que el docente
considere pertinentes..
En segundo y
tercer año, el banco de datos que los niños utilizan en primero para identificar
letras puede ser reemplazado o acompañado por paneles que contengan información
ortográfica (reglas o vocabulario de uso frecuente).
En cuanto a las situaciones de lectura y
escritura, convengamos que la
sola
presencia en el aula del material mencionado no basta. Es fundamental
utilizarlo para realizar actividades de lectura y escritura que no estén
alejadas de las características de estas prácticas fuera de la escuela: leer
para entretenerse, disfrutar, aprender, informarse; escribir para comunicar
algo, guardar memoria, dar instrucciones, crear textos de ficción, jugar…
El docente
debe tener en cuenta que no se aprende a leer de una vez y para siempre, que el
proceso en el que se forma un lector continúa a lo largo de toda la vida, que
un poema y un texto de estudio se leen de diferentes maneras: en el primer caso
disfrutarán con las imágenes que el poema sugiere, socializarán las diversas interpretaciones,
se detendrán para degustar la sonoridad de las palabras. En el caso de un texto
de estudio realizarán más de una lectura, a fin de seleccionar lo importante,
dejar de lado lo accesorio y comprender las relaciones entre todas sus partes
esenciales.
En cuanto a
la escritura, tampoco se escribe siempre del mismo modo; es bien diferente anotar
algo para no olvidarlo que escribir una carta. Es importante que, en el ámbito
escolar, los alumnos tengan frecuentes oportunidades de escribir para jugar con
el lenguaje como, también, otras en las que, por ejemplo, deban transmitir una
información, realizar una invitación, etc.
TODOS los proyectos de producción de textos DEBEN
REALIZARSE dentro de una situación
comunicativa definida, con propósitos claros y destinatarios preestablecidos,
han demostrado que constituyen una alternativa de trabajo muy fructífera en el
aula.
Un maestro
de primer grado debe ser un hábil narrador y además ser capaz – en especial los
primeros días – de generar verdaderos diálogos que ayuden a conocer a los niños
entre ellos y partiendo de una actividad interesante que tiene el Jardín de Infantes
que es la famosa ronda de intercambio… claro que no es una tarea sencilla. La
práctica de la oralidad es fundamental. Recordemos que el conocimiento de la
propia lengua es intuitivo pero que necesita permanente ejercicio, entre otras
cosas los más pequeños van a tener que ir incorporando los diferentes
propósitos que tiene una situación comunicativa, eso es TODO UN APRENDIZAJE.
Será tarea de la maestra/maestro tender los puentes necesarios para incorporar
otras palabras, otrs formas de decir lo que se piensa y ese es todo un arte.
Porque en este caso el docente no es solamente alguien que se interesa por lo
que los niños dicen sino cómo lo dicen y cómo pueden mejorar lo dicho. El docente de primer grado deberá trabajar
mucho con el tema de los turnos de intercambio, ya que a esta edad muchas veces
los niños tienen dificultades para ver cuándo deben intervenir. Otro obstáculo
que deberán enfrentar son los distintos lectos o formas de decir de los
pequeños, quienes desde luego provienen de diferentes comunidades. Es
importante que el docente sea muy respetuoso porque las variedades dialectales
tienen una fuerte raíz cultural. El desarrollo de la oralidad es sin duda un
contenido FUNDAMENTAL a trabajar todos
los días.
Otra tarea
muy importante es leer a diario, mostrarse como modelo lector. Ahora bien,si los
maestros partimos de la idea que tenemos que tener un auditorio interesado ya
nos estamos limitando, los alumnos ideales no existen y muchas veces los niños
llegan sin ningún hábito de trabajo, por lo tanto tener un auditorio interesado
y atento es un punto de llegada. Tenemos
que tener en cuenta que la situación en
muchos casos es nueva para algunos:
quedarse quietos, respetar
el espacio
de lectura, mantener silencio y no interrumpir con comentarios más o menos adecuados, a medida que la
lectura transcurre es todo un logro que NO SIEMPRE ES POSIBLE….
ESPECIALMENTE
PARA LOS MÁS PEQUEÑOS NO ES NADA SENCILLO tolerar la espera para ver las imágenes, saber
cuándo participar y cómo. Las primeras veces puede no salir como el docente
desea pero eso no tiene por qué desanimarnos…La idea es no morir en el intento,
no desfallecer, hay que insistir.
Ahora bien,
cuando la lectura llega a su fin, el silencio es un buen consejero para que
cada uno “saboree ““metabolice” y disfrute del clima creado y luego será el
momento de observar si se generan comentarios espontáneos de los niños. Este es
el momento crucial , el gran momento en el que se inicia el intercambio y aquí se pone en juego la habilidad del
maestro quien deberá tomar cada comentario y trabajar de manera adecuada.. Esta
es la parte más rica de la clase porque supone un desafío para todos. Aquí el docente tiene
dos caminos, o bien, comenzar desde las
emociones, efectos, impactos que ha causado la historia, algún pasaje, diálogo
o personaje en particular. Una impresión global sobre lo leído. La otra
opción – si el silencio se vuelve incómodo – es que sostenga y profundice el
intercambio volviendo al texto y discutiendo sobre lo leído con todo el grupo
(por lo que dice, por cómo se dice). Relea en voz alta con distintos
propósitos: para hacer notar la belleza de una expresión o advertir la
intervención de un personaje o la parte más emocionante de la historia; para
precisar una interpretación que resulte dudosa o para confirmar o rectificar
apreciaciones diferentes cuando se genera una discrepancia entre los niños ;en
este punto la idea es que llame la
atención sobre algún aspecto no advertido; sin embargo en lo posible debe
evitar su propia interpretación porque de ese modo se “obtura” la
interpretación de los niños. Cuando se abren espacios de intercambios de
opinión sobre lo leído, el maestro interviene para que los niños expliciten lo
que piensan y sienten. El propósito no es evaluar la memoria ni la atención prestada
por los niños en el momento de la escucha; por esa razón, se debe evitar el interrogatorio en relación con el
avance de la acción o la descripción de aspectos irrelevantes para la comprensión
de la historia. La intención es avanzar sobre la formación de lectores que se
posicionan, progresivamente, de manera crítica frente a lo leído; elaboran
justificaciones cada vez más centradas en algún aspecto destacable del escrito;
se tornan, paulatinamente, en lectores más atentos a desentrañar los múltiples
sentidos que poseen los textos. En cuanto a la escritura es todo un capítulo
aparte que dejaremos para otra ocasión…
martes, 14 de febrero de 2017
LA GRAN OCASIÓN La escuela como sociedad de lectura (de Graciela Montes)
Leer vale la pena...
Convertirse en lector vale la pena...
Lectura a lectura, el lector –todo lector, cualquiera sea su edad, su condición, su circunstancia…– se va volviendo más astuto en la búsqueda de indicios, más libre en pensamiento, más ágil en puntos de vista, más ancho en horizontes, dueño de un universo de significaciones más rico, más resistente y de tramas más sutiles. Lectura a lectura, el lector va construyendo su lugar en el mundo.
Lo que sigue es una reflexión acerca de esta lectura que vale la pena. Es también una propuesta: que la escuela se asuma como la gran ocasión para que todos los que vivimos en este país –cualquiera sea nuestra edad, nuestra condición, nuestra circunstancia…– lleguemos a ser lectores plenos, poderosos. La lectura no es algo de lo que la escuela pueda desentenderse.
Lectura a lectura, el lector –todo lector, cualquiera sea su edad, su condición, su circunstancia…– se va volviendo más astuto en la búsqueda de indicios, más libre en pensamiento, más ágil en puntos de vista, más ancho en horizontes, dueño de un universo de significaciones más rico, más resistente y de tramas más sutiles. Lectura a lectura, el lector va construyendo su lugar en el mundo.
Lo que sigue es una reflexión acerca de esta lectura que vale la pena. Es también una propuesta: que la escuela se asuma como la gran ocasión para que todos los que vivimos en este país –cualquiera sea nuestra edad, nuestra condición, nuestra circunstancia…– lleguemos a ser lectores plenos, poderosos. La lectura no es algo de lo que la escuela pueda desentenderse.
Este es un texto
imperdible que debemos leer de punta a punta… así que les sugiero que busquen
el texto completo en la siguiente dirección.. ¡Qué lo disfruten!!
http://www.me.gov.ar/curriform/gran_ocasion.htm
domingo, 12 de febrero de 2017
“Educar tiene que ver con una conversación entre distintas generaciones, niños, jóvenes, adolescentes y adultos, acerca de la herencia, del mundo que ha pasado y de qué hacemos con eso”.
Carlos
Skliar: "El principio de cualquier pedagogía es que haya conversación” publicado en el
diario LA CAPITAL Sábado 15 de Marzo de 2008
Chicos que pasan horas esperando a la salida de la escuela porque sus
padres no acordaron quién los retiraría o extendieron su jornada laboral. Otros
que dicen estar los días enteros solos, los fines de semana en la calle, hablan
más por celular que personalmente o no encuentran nada divertido para hacer
“con los grandes”. Todas de alguna manera son distintas formas de abandono,
masivos o sutiles, que afectan a niños y adolescentes de las distintas clases
sociales y que se manifiestan cada día en las aulas. El investigador y
especialista en educación, Carlos Skliar, analiza una situación que no es
exclusiva de lo que ocurre en la casa, porque —como dice— los chicos tampoco
encuentran en la escuela contención, diálogo y pertenencia.
A un grupo de chicos de Jujuy, les alcanzó un minuto para resumir esta
problemática en un video: “Protección más allá de
la niñezCapital. ”, tal como lo llamaron y donde expresan cómo los
adultos no siempre protegen a los jóvenes. El video, que fue premiado por
Unicef el año pasado en el certamen “Un minuto por mis derechos”, se puede ver
ingresando a esta nota en la edición on line de La
PUBLICIDAD
Para Skliar, lo que básicamente está fallando es la comunicación, el
reconocimiento del otro y la valoración de lo que llama la herencia y la
experiencia. “Educar tiene que ver con una conversación entre distintas
generaciones, niños, jóvenes, adolescentes y adultos, acerca de la herencia,
del mundo que ha pasado y de qué hacemos con eso”. Resalta entonces que esta
conversación, que está siendo rechazada tanto por los adultos como por los
jóvenes, es la que hay que retomar y recomponer.
—¿Qué entiende por herencia?
—Herencia no es simplemente una transmisión de una tradición entre padres e hijos o maestros y alumnos, sino un pasado mayor a nosotros mismos. Cuanto más se quiera definir la herencia simplemente como una tradición obligada peor nos va. Hay abandono de los adultos y también de los jóvenes a los adultos, de lo que me quieren enseñar, que quieren institucionalizar y de la tradición.
—Herencia no es simplemente una transmisión de una tradición entre padres e hijos o maestros y alumnos, sino un pasado mayor a nosotros mismos. Cuanto más se quiera definir la herencia simplemente como una tradición obligada peor nos va. Hay abandono de los adultos y también de los jóvenes a los adultos, de lo que me quieren enseñar, que quieren institucionalizar y de la tradición.
—¿Cuáles son los tipos de abandono?
—El abandono no es sólo una cuestión de tiempo y espacio ni de clase social sino que está ligado a infinitos grupos. En este sentido no sólo los padres han hecho abandono, también las instituciones educativas, por ejemplo, de las personas con discapacidad: sólo del 1 al 4 % de estas personas están en el sistema educativo, este es un abandono muy notorio. El gran abandono educativo es hacia el cuerpo, el aprendizaje y el comportamiento diferentes. Todo lo que no es conocido de antemano puede ser objeto de abandono.
—El abandono no es sólo una cuestión de tiempo y espacio ni de clase social sino que está ligado a infinitos grupos. En este sentido no sólo los padres han hecho abandono, también las instituciones educativas, por ejemplo, de las personas con discapacidad: sólo del 1 al 4 % de estas personas están en el sistema educativo, este es un abandono muy notorio. El gran abandono educativo es hacia el cuerpo, el aprendizaje y el comportamiento diferentes. Todo lo que no es conocido de antemano puede ser objeto de abandono.
—¿Por qué están cada vez más acentuados estos abandonos?
—No quisiera caer en la trampa de decir que es por apatía o un simple descuido. Se ha dado algo muy controversial últimamente sobre la misión de educar. Hace poco tiempo se trataba de educar lo mismo a todos y desde hace 20 años se viene planteando que hay que enseñarles a cada uno algo diferente. Ahí es donde aparece un problema de percepción: en ese planteo ambiguo que se le ha hecho a los maestros y cuya respuesta puede ser el abandono, por no poder estar con todos, por no poder estar con nadie en particular. Antes se los abandonaba porque todos eran homogéneos, entonces no importaba bien quién fuera cada uno, y ahora en ese desmesurado afán de conocer a cada uno, se abandona una totalidad, lo común, lo humano como universal.
—¿Cómo debería abordarse en el aula este conflicto?
—Hay un doble trabajo aquí. En primer lugar, tenemos que estar predispuestos (no digo preparados porque tiene connotaciones de formación docente, de ir a un curso para), primero para encontrarse con cualquier alumno, independientemente de sus características sociales, personales y de las definiciones de diagnóstico. Pero al mismo tiempo, ese maestro tiene que estar disponible para lo que llamo el “contigo”.
—No quisiera caer en la trampa de decir que es por apatía o un simple descuido. Se ha dado algo muy controversial últimamente sobre la misión de educar. Hace poco tiempo se trataba de educar lo mismo a todos y desde hace 20 años se viene planteando que hay que enseñarles a cada uno algo diferente. Ahí es donde aparece un problema de percepción: en ese planteo ambiguo que se le ha hecho a los maestros y cuya respuesta puede ser el abandono, por no poder estar con todos, por no poder estar con nadie en particular. Antes se los abandonaba porque todos eran homogéneos, entonces no importaba bien quién fuera cada uno, y ahora en ese desmesurado afán de conocer a cada uno, se abandona una totalidad, lo común, lo humano como universal.
—¿Cómo debería abordarse en el aula este conflicto?
—Hay un doble trabajo aquí. En primer lugar, tenemos que estar predispuestos (no digo preparados porque tiene connotaciones de formación docente, de ir a un curso para), primero para encontrarse con cualquier alumno, independientemente de sus características sociales, personales y de las definiciones de diagnóstico. Pero al mismo tiempo, ese maestro tiene que estar disponible para lo que llamo el “contigo”.
—¿Qué es ese contigo?
—Es “contigo” específicamente y no con cualquiera: con vos que te llamás así, que tenés este rostro, que hablás de esta manera. El acto educativo es un encuentro con gente con nombre, con rostro, con lenguaje concreto, no hablamos de instancias en abstracto. Ahí es donde hay un doble juego a hacerse: estar disponible para cualquiera pero también estarlo para entrar en relación “contigo” y ese “contigo” esta dicho a la cara de cada uno.
—Es “contigo” específicamente y no con cualquiera: con vos que te llamás así, que tenés este rostro, que hablás de esta manera. El acto educativo es un encuentro con gente con nombre, con rostro, con lenguaje concreto, no hablamos de instancias en abstracto. Ahí es donde hay un doble juego a hacerse: estar disponible para cualquiera pero también estarlo para entrar en relación “contigo” y ese “contigo” esta dicho a la cara de cada uno.
—¿Qué contexto escolar tiene que darse para que esto sea posible?
—Soy partidario de dejar de lado palabras grandilocuentes como diversidad o inclusión, que son más bien mandatos en los cuales el maestro está obligado a realizar una acción sobre alguien. Todos estamos un poco cansados de entender la educación en términos de grandes actos heroicos, esto de educar para la igualdad, para el trabajo, para el futuro, parecen empresas fantásticas. Sin embargo el acto educativo se pone en juego en lo que llamo “gestos mínimos” sobre los que hay que trabajar muchísimo, y por donde pasa mucho más que por esos cambios anunciados con fosforescencia y luces de neón.
—Soy partidario de dejar de lado palabras grandilocuentes como diversidad o inclusión, que son más bien mandatos en los cuales el maestro está obligado a realizar una acción sobre alguien. Todos estamos un poco cansados de entender la educación en términos de grandes actos heroicos, esto de educar para la igualdad, para el trabajo, para el futuro, parecen empresas fantásticas. Sin embargo el acto educativo se pone en juego en lo que llamo “gestos mínimos” sobre los que hay que trabajar muchísimo, y por donde pasa mucho más que por esos cambios anunciados con fosforescencia y luces de neón.
—¿Y cómo hacen los profesores con cientos de alumnos para que haya una
conversación posible?
—El tema es instalar una conversación entre jóvenes y adultos que hasta ahora está siendo negada. Hay una distancia tal entre jóvenes y adultos, que no hay conversación. El principio de cualquier pedagogía es que haya conversación. Me parece que lo que reclaman tanto los jóvenes de la secundaria es que no hay diálogo, por lo tanto no puede haber instrucción ni ningún tipo de explicación. Hoy la conversación tiene que girar en el tono de la sensibilidad y no en el de la moralidad. El abandono se produce cuando queremos instalar una conversación moral sobre lo que está bien y lo que está mal, sobre lo que deberían hacer y no hacen. En cambio, si ocupa el lugar de la sensibilidad, esto es hablar sobre lo que nos pasa, nos gusta o nos disgusta, la tensión y la distensión, por ahí se puede establecer. Y establecida la conversación, hay pedagogía. Sino no la hay.
—El tema es instalar una conversación entre jóvenes y adultos que hasta ahora está siendo negada. Hay una distancia tal entre jóvenes y adultos, que no hay conversación. El principio de cualquier pedagogía es que haya conversación. Me parece que lo que reclaman tanto los jóvenes de la secundaria es que no hay diálogo, por lo tanto no puede haber instrucción ni ningún tipo de explicación. Hoy la conversación tiene que girar en el tono de la sensibilidad y no en el de la moralidad. El abandono se produce cuando queremos instalar una conversación moral sobre lo que está bien y lo que está mal, sobre lo que deberían hacer y no hacen. En cambio, si ocupa el lugar de la sensibilidad, esto es hablar sobre lo que nos pasa, nos gusta o nos disgusta, la tensión y la distensión, por ahí se puede establecer. Y establecida la conversación, hay pedagogía. Sino no la hay.
—¿Cómo repercute el abandono en el aprendizaje?
—Básicamente es la pérdida literal de la herencia, del pasado, repercute en cuanto que cada generación va a tener que reinventar el mundo por sí misma y esto es una tarea imposible. Lo que está provocando es la fractura entre el pasado y el futuro. Este es uno de los mensajes más terribles que se están transmitiendo hoy. Quiere decir: “abandonemos el pasado, hagamos un pacto de mediocridad y no conversemos”. Es un abandono muy terrible, tener que ser responsables de nuestra propia vida sin entrar en una línea histórica con la herencia.
—Básicamente es la pérdida literal de la herencia, del pasado, repercute en cuanto que cada generación va a tener que reinventar el mundo por sí misma y esto es una tarea imposible. Lo que está provocando es la fractura entre el pasado y el futuro. Este es uno de los mensajes más terribles que se están transmitiendo hoy. Quiere decir: “abandonemos el pasado, hagamos un pacto de mediocridad y no conversemos”. Es un abandono muy terrible, tener que ser responsables de nuestra propia vida sin entrar en una línea histórica con la herencia.
—¿Cómo es una escuela
ideal?
—No sé, hablaría de escuelas posibles. Creo que esto depende de la comunidad educativa y no tanto de gobiernos y leyes. No sólo es la escuela sino el lugar donde está, la gente y la vida dentro de ese espacio concreto. Tiene que ver con un lugar donde se conversa acerca de la herencia y la experiencia, ese es el punto en el cual estamos distantes: hoy se explica cierto saber, pero no se conversa acerca de mi experiencia, tu experiencia, nuestra experiencia. El ideal de escuela sería posible si es permeable a que cualquier otro pueda ingresar en ella. En la medida en que tenga mecanismos de defensa frente a lo extraño, a lo diferente, se vuelve imposible y todo lo contrario de lo ideal.
—No sé, hablaría de escuelas posibles. Creo que esto depende de la comunidad educativa y no tanto de gobiernos y leyes. No sólo es la escuela sino el lugar donde está, la gente y la vida dentro de ese espacio concreto. Tiene que ver con un lugar donde se conversa acerca de la herencia y la experiencia, ese es el punto en el cual estamos distantes: hoy se explica cierto saber, pero no se conversa acerca de mi experiencia, tu experiencia, nuestra experiencia. El ideal de escuela sería posible si es permeable a que cualquier otro pueda ingresar en ella. En la medida en que tenga mecanismos de defensa frente a lo extraño, a lo diferente, se vuelve imposible y todo lo contrario de lo ideal.
Carlos Skliar (Buenos Aires, 1960) es investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Argentina (CONICET), y del Área de Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.
Es Doctor en Fonología, con Especialidad en Problemas de la Comunicación Humana con estudios de Pos-doctorado en Educación por la Universidad Federal de Río Grande do Sul, Brasil y por la Universidad de Barcelona, España. Ha sido profesor adjunto de la Facultad de Educación de la Universidad Federal de Río Grande do Sul, Brasil, y profesor visitante en: Universidad de Barcelona, Universidad de Siegen (Alemania), Universidad Metropolitana de Chile, Universidad Pedagógica de Bogotá y Universidad Pedagógica de Caracas.
Es autor de los libros de poemas Primera Conjunción (1981), Hilos después (2009) y Voz apenas (2011), del libro de aforismos y ensayos La intimidad y la alteridad (2006). Recientemente ha publicado los títulos No tienen prisa las palabras (Candaya, 2012) y Hablar con desconocidos (Candaya, 2014).
Es también autor de varios libros de pedagogía y filosofía, entre ellos “Lo dicho, lo escrito, lo ignorado” (Tercer premio nacional de Ensayo, Secretaría de Cultura de Nación, 2013).
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Datos personales
- Estela Quiroga
- Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana. Acaba de publicar Y DE PRONTO LA VIDA un ensayo destinada a la Crianza, la literatura y el Juego.

