martes, 23 de febrero de 2021

PARA PRIMER CICLO: PENSAR Y ESCRIBIR

 


UN INTERESANTE EJERCICIO DE ESCRITURA PARA PRIMER CICLO: Producción de recomendaciones.

Después de la lectura es interesante que los niños/niñas puedan pensar en al menos tres razones por las que recomendarían ese cuento que tanto les gustó. Es cierto que al principio las razones pueden ser del tipo: “porque es lindo” pero nosotros iremos alentándolos a ir más allá.

Al dedicarse a la producción de recomendaciones los niños tienen oportunidad de:

 - Leer y escuchar leer a sus maestros variados cuentos en los que se encuentran los personajes elegidos.

 - Leer y escuchar leer recomendaciones de cuentos.

- Discutir y establecer entre todos que la escritura de recomendaciones tiene como particularidad: interesar a otros lectores. Por eso, resulta importante intercambiar sobre los argumentos que pudieran justificar la recomendación de los cuentos según quienes sean los destinatarios de las recomendaciones.

- Producir, con estos primeros datos, una primera recomendación colectiva de alguno de los cuentos más trabajados por dictado al maestro. Esta situación permite poner en evidencia las características de la recomendación, sus partes y la relativa independencia entre ellas. Será una “buen ensayo” para luego escribir las propias (individualmente o en pequeños grupitos, cuando la pandemia lo permita…).

LEER Y ESCRIBIR EN PRIMER CICLO

 


 “Un lector de literatura se forma leyendo obras literarias. Leer mucho, de todas las formas posibles, en todos los momentos que se pueda, solos o con otros…Al hacerlo, se abren cada vez mayores posibilidades de reflexión y de construcción de sentidos, se aprende a reconocer autores, géneros, temas, personajes prototípicos…”

Formarse como lector de literatura”, en DGCyE, Diseño Curricular para la Educación Primaria. Primer ciclo. Prácticas del Lenguaje. La Plata, 2007, p. 105.

 

Estamos en un momento especial, en la mayoría de las escuelas no le permiten a los niños manipular los libros, ni usar el espacio biblioteca. Entonces vamos a tener que cambiar de estrategia. Deberemos convertirnos en LECTORES EN VOZ ALTA, o en NARRADORES. Luego le podemos dar a cada alumno un fragmento del cuento para que sean ellos los que lean en voz alta, pero deberán considerar la respiración, las pausas… ¿A quién no le gusta escuchar un cuento? ¡Es un mimo! En estos tiempos de pandemia viene muy bien una caricia para el alma ¿No les parece?

Un proyecto de lectura con una temática vertebradora suele ser ideal. ¿Qué les parece la idea de seguir a un personaje? ¿Qué les parece la idea que ese personaje sea nada más ni nada menos que una Bruja?

Los pasos a seguir

1.   En esta primera etapa se propone a los niños frecuentar cuentos tradicionales y de autor en torno a las brujas. Durante dos o tres semanas, el docente leerá  en voz alta los cuentos seleccionados. Les propongo las dos versiones de la Cenicienta (la de los hermanos Grimm y la del francés ) “Disculpe, ¿es usted una bruja” de Emily Horm; “La bruja rechinadientes”, “Hansel y Gretel” “Sopa de calabaza” que si bien no tiene una bruja nos puede servir para que los pequeños elaboren hipótesis de pre lectura si les preguntamos “¿qué creen que le pasó al pato?”

Estas son solamente algunas sugerencias

Mientras leemos les podemos señalar, a los niños, las acciones que realizan los lectores expertos mientras se establece un vínculo con textos de la tradición cultural. Es muy importante que cada   docente pueda  contextualizar las  lecturas y la presente brevemente (“Hoy les voy a leer un cuento que a mí me contaron cuando yo era chiquita, es una historia que ha sido contada muchas veces y que tiene una parte que describe una casita que es muy especial…”).

Algo que es fundamental es leer sin interrupciones y creando un clima adecuado, generar   un tono y   un volumen que se adapte a las circunstancias del relato.

2.   Luego de la lectura, se abre un espacio de intercambio sobre lo leído para comentar efectos y compartir sensaciones, establecer relaciones con otros cuentos, hacer planteos u observaciones que permitan releer pasajes con distintos motivos -corroborar interpretaciones, revivir escenas o apreciar la manera en que están escritas.

En este momento debemos aprovechar para  focalizar la conversación sobre uno de los personajes prototípicos: el comportamiento, los estados mentales y cualidades de las brujas (cómo se ven, qué sienten y qué hacen). Es importante detenerse en analizar estas características, la relación de las características del personaje con la trama de la historia, las pistas que va tomando el lector a medida que avanza el relato –que no son las mismas que tienen en cuenta los personajes- y los modos de generar suspenso, miedo, tranquilidad. En un principio,  las opiniones de los chicos  girarán en expresiones tales como “la bruja es mala”, “el cuento es lindo”, “yo vi la película”. A medida que trabajemos sobre los diferentes cuentos las opiniones serán cada vez más profundas y certeras. Al sostener estas situaciones, incluyendo nuevos títulos y variando las modalidades de intercambio, nuestra  intervención como docentes, puede conducir a los niños a enriquecer sus posibilidades de interpretación. Posteriormente, estos espacios de lectura permitirán ampliar sus gustos y preferencias lectoras, sostener la escucha en tiempos más prolongados y profundizar en las historias leídas. Durante el recorrido de estas lecturas, los niños comenzarán a notar particularidades y diferencias entre las brujas de cada cuento, sobre todo entre las brujas de los cuentos tradicionales y aquellas de los cuentos de autor. El docente propone entonces, organizar de manera colectiva un cuadro comparativo donde se apuntan datos sobre la bruja de cada obra leída. Esto nos lleva a la re lectura, a buscar indicios, pistas, a que paso a paso se transformen en lectores cada vez más competentes.

3.   Hora de escribir. Comenzaremos con producciones de textos breves durante el desarrollo de las sesiones de lectura. Pueden ser listas de sustantivos y sus correspondientes adjetivos, elaboración de campos semánticos referidos al personaje que nos interesa, construcciones yuxtapuestas como por ejemplo, los personajes de los cuentos, los ingredientes de la casita de Hansel y Gretel, los elementos, ayudantes y poderes de las brujas. Al tratarse de textos despejados, son escritos que ofrecen beneficios para su producción porque no exigen la coherencia de textos más extensos. Posibilitan concentrarse sobre cuestiones referidas al sistema de escritura (cuántas y cuáles letras poner y en qué orden) en el contexto de sistematizar un aspecto leído (por ejemplo, clasificar los preparados de la brujas) o coleccionar términos específicos vinculados con el contenido abordado

4.   Con todo ese material podemos empezar a trabajar pequeñas descripciones. En principio los niños nos dictarán   a nosotros. Luego cada uno escribirá en su cuaderno. No nos olvidemos que es importante que los niños sepan que un texto es algo que se planea.

Así paso a paso seguiremos avanzando en la escritura. De las descripciones pasaremos al relato de las acciones.  Entre todos, podemos acordar qué ideas van a resultar centrales en la historia y en qué orden sucederán, pensar qué espacios serán descriptos y por qué es importante   hacerlo.

Una consigna interesante es que a partir de uno de los cuentos leídos recreen su propia historia.

 Respecto al contenido de la historia, a partir de la lectura de distintos cuentos cuyos personajes son brujas,  los niños (Con nuestra ayuda) deciden qué aspectos se van a conservar y cuáles no.

5.Para finalizas, podemos pensar en pequeñas historias para publicar en el blog de la escuela, por ejemplo. 

les recomiendo leer el documento LA GRAN OCASIÓN de Graciela Montes, está en la Web. 

La cocina de la bruja - Cuentos infantiles

La bruja rechinadientes - Cuentos Infantiles - Halloween

Disculpe… ¿Es usted una bruja?. Autor: Emily Horn

SOPA DE CALABAZA🎃 - CUENTO INFANTIL

¿Qué se enseña sobre la lectura y la escritura si los alumnos “ya saben leer y escribir”?





El desafío de las escuelas y los docentes en la enseñanza de las Prácticas del Lenguaje en el segundo ciclo de la escuela primaria es cómo generar condiciones y promover situaciones, a la vez sostenidas y variadas, para que los alumnos, que ya están alfabetizados, avancen como lectores, escritores y hablantes. 

El desafío es mantener la continuidad de las prácticas de lectura, escritura y oralidad que se iniciaron el Primer Ciclo, pero además garantizar la progresión en la enseñanza de dichas prácticas.

 

Se trata de fomentar avances en los alumnos que ya saben leer y escribir convencionalmente y así cumplir con los propósitos generales de la enseñanza en Prácticas del Lenguaje relacionados con la inclusión de los alumnos en la cultura letrada, ampliando y diversificando las situaciones de lectura y escritura:

“…de tal modo que leer se transforme en una ocupación predilecta y en un valioso instrumento de resolución de problemas, que la escritura sea utilizada como medio de comunicación, como instrumento de reflexión sobre el propio conocimiento, como herramienta válida para intervenir en la vida ciudadana.”

GCABA, (2004) Diseño Curricular, Prácticas del Lenguaje, Segundo Ciclo, p.645

 

Parámetros para pensar las progresiones

Las progresiones de los alumnos como lectores y escritores se definen, entonces, en relación con sus modos de participación en las prácticas de lectura, escritura u oralidad, según estos parámetros:

  • AUTONOMÍA: CON MEDIACIÓN DEL DOCENTE, SIN MEDIACIÓN DEL DOCENTE, EN COLABORACIÓN CON PARES.
  • COMPLEJIDAD DE LOS TEXTOS QUE SE LEEN O PRODUCEN.
  • DESTINATARIOS CERCANOS O LEJANOS.
  • ASUNTOS DE LOS TEXTOS QUE SE LEEN O PRODUCEN: FAMILIARES O MÁS O MENOS CONOCIDOS O TEMAS DE LA CULTURA UNIVERSAL.
  • AMPLIACIÓN DE LAS LECTURAS: MÁS DIVERSIDAD DE TEXTOS.
  • AMPLIACIÓN DE LAS PRODUCCIONES: MÁS FORMATOS, MÁS SOPORTES.
  • CAPACIDAD DE ESTABLECER MÁS RELACIONES EN LAS INTERPRETACIONES.
  • FOCALIZACIÓN EN ASPECTOS MÁS PUNTUALES DE LOS TEXTOS QUE SE LEEN O PRODUCCEN.
  • CAPACIDAD PARA LA REFLEXIÓN SOBRE LA PROPIA PRÁCTICA.

Para ello se identifican indicadores de avance de los alumnos como lectores y escritores en función de los grados de apropiación que manifiestan los niños cuando participan de distintas situaciones de lectura, escritura y oralidad.

Estos indicadores se elaboran, en primer lugar, a partir de pensar en determinadas condiciones didácticas fundamentales que buscan garantizar el avance de todos los alumnos en la apropiación de esas prácticas:

  • TIEMPOS PROLONGADOS DE EXPOSICIÓN A LAS PRÁCTICAS DE LECTURA Y ESCRITURA
  • CONTINUIDAD DE LAS PRÁCTICAS A LO LARGO DEL CICLO
  • DIVERSIDAD DE PROPÓSITOS, MULTIPLICIDAD DE GÉNEROS Y DIFERENTES SITUACIONES ENUNCIATIVAS
  • MANEJO DE TIEMPO DIDÁCTICO PARA INSTALAR PROPÓSITOS COMUNICATIVOS, PRÁCTICAS HABITUALES Y UN TRABAJO SECUENCIADO
  • INTEGRACIÓN CON SENTIDO DE LAS PRÁCTICAS DE LECTURA, ESCRITURA Y ORALIDAD EN PROYECTOS DE TRABAJO COLABORATIVO

Para que los alumnos progresen en sus aprendizajes como lectores y escritores, las prácticas deben tener lugar a lo largo de períodos prolongados, y deben ser revisitadas en distintos momentos del ciclo, dado que la continuidad es una de las formas de garantizar múltiples situaciones de lectura y escritura con diversidad de propósitos, multiplicidad de géneros y diferentes situaciones enunciativas. 

La escuela debe garantizar que el tiempo didáctico se organice en función del progreso de los alumnos como lectores y escritores, antes que la transmisión de temas o la acumulación de contenidos declarativos, ya que es la prioridad explícita de los enfoques de los diseños curriculares vigentes la formación de los niños como lectores y escritores plenos.

 

Se espera que los alumnos en según ciclo progresen en:

  • conquista de la autonomía como lectores de literatura, 
  • ampliación de sus repertorios de lectura y escritura,
  • profundización de la interpretación con el texto abierto a nuevas y variadas lecturas,
  • relecturas con propósitos múltiples, 
  • complejización de los destinatarios de los textos, 
  • introducción en las prácticas de estudio, 
  • el aporte de recursos lingüísticos y discursivos que sean potentes en los momentos de revisión y de reflexión sobre los textos que leen y producen. 

 

La reflexión sobre el lenguaje en el segundo ciclo

 

El desafío de formar lectores y escritores capaces de volver al texto para verificar sus interpretaciones y de controlar su escritura para adecuarla a los efectos que quiere producir en sus destinatarios y al texto, nos apela como docentes a intentar siempre partir de las situaciones de lectura y escritura y a hacer que los niños vuelvan a ella con conocimientos lingüísticos que les permitan desempeñar esas prácticas cada vez más plenamente. La enseñanza de la reflexión lingüística genera en las aulas, especialmente a partir del segundo ciclo, una tensión entre dedicarle una extensa cantidad de tiempo y recursos didácticos a la gramática y la ortografía o a leer y a escribir textos cada vez más complejos y extensos.

 

“Ni los temas de ortografía (y de gramática) son los contenidos del área, ni la ortografía no importa o no se corrige... Conscientes de la importancia verdadera de la ortografía, los docentes deben recuperar para ella su lugar y su tiempo, reconociéndola, en medio del devenir de los proyectos, las secuencias y las actividades en que los alumnos ponen en práctica las prácticas del lenguaje, como uno de los problemas de la escritura, evitando que: “...como lo más accesible a la evaluación es aquello que puede considerarse ‘correcto’o ‘incorrecto’, la ortografía de las palabras ocupe un lugar más importante que otros problemas más complejos involucrados en el proceso de escritura” (Lerner, 2001:67).

[…] la mayor parte del tiempo dedicado en el aula a las prácticas del lenguaje se emplea en leer y escribir, en llevar adelante las diversas acciones –o actividades–, los pasos necesarios para obtener el producto final1. Pero el maestro destina –prevé, planifica– un recorte en el tiempo; se trata de cuarenta minutos, tal vez menos, en que alguno de los problemas ortográficos surgidos en el momento de la producción del texto se separa de él, se descontextualiza y se toma como tema de trabajo.

La alusión al tiempo no es inocente; estamos planteando una dedicación continua a los proyectos y las secuencias donde los alumnos ponen en juego las prácticas del lector y del escritor (entre las que también señalamos la necesidad de revisar la ortografía) y recortando un tiempo previsto –planificado, no casual aunque alguna vez pudiera serlo– y breve, para reflexionar sobre un tema ortográfico, relevado y/o anticipado por el docente.

La anticipación de los temas de ortografía proviene, para el maestro o el profesor, de diversas fuentes: su propia experiencia de aula, los contenidos ortográficos propuestos en los diseños curriculares2, la previsión del género y del contenido del texto que los alumnos van a elaborar.”

 

Mirta Torres: “La ortografía: uno de los problemas de la escritura”, en Lectura y Vida, Revista Latinoamericana de Lectura, año 23, n° 4, diciembre 2002, pp. 45-46.

 

Si se ponen en primer plano las prácticas de lectura y escritura de los niños y no la lengua, no es sencillo determinar cuáles son los contenidos de reflexión y en qué situaciones pueden ser objeto de reflexión y sistematización pues:

 

“Muchos contenidos –sin lugar a dudas– pueden permanecer implícitos en el transcurso de algunos años o ciclos de la escolaridad, o durante toda esta escolaridad,  ya sea porque no presentan problemas (por ejemplo, la concordancia entre artículo y sustantivo, salvo los casos especiales de los nombres propios, de los nombres geográficos o cuando individualiza o determina, entre otros), o porque dada su complejidad no es conveniente explicitarlos hasta que los alumnos estén en condiciones de apreciar sus alcances (por ejemplo, los recursos más elaborados de la argumentación, a abordar ya avanzada la escuela media).

La explicitación de los contenidos gramaticales tiene lugar primordialmente a partir de las dificultades que aparecen al escribir o al leer. 

Cuántas veces en el proceso de revisión se advierte que se están repitiendo innecesariamente algunas palabras, o que hay dudas sobre la concordancia entre dos sustantivos y el adjetivo que los modifica ”mandatos y solicitudes perentorios o perentorias”, o que no se ha logrado expresar con claridad una relación de causa-efecto...  Estos problemas llevan a la reflexión sobre distintos contenidos gramaticales que se presentan tanto en el nivel oracional como en el textual.

Previendo las dificultades que se les presentan a los alumnos al leer o al escribir, el docente anticipa cuáles son los contenidos gramaticales sobre los que van a reflexionar y puede seleccionar aquellos que se van a sistematizar. 

En lugar de detenerse “en un problema muy común, las repeticiones innecesarias, el docente puede prever reflexiones sobre distintas estrategias de cohesión, tales como la sustitución lexical, la pronominalización o la elipsis. […]

Los contenidos lingüísticos que estaban implícitos se  convierten  así  en objeto de reflexión, es decir, se hacen explícitos. Sin embargo, es de fundamental importancia remarcar que para que un contenido se constituya en objeto de reflexión es condición necesaria que haya funcionado como contenido implícito en una práctica. 

La explicitación se da al enfrentar un problema cuya resolución demanda construir una nueva respuesta. Por ejemplo, al escribir una biografía se quisieron narrar dos cadenas de hechos simultáneos, pero durante la relectura del escrito se advierte que ambos parecen sucesivos, ¿cómo lograr que el lector los interprete como simultáneos? El problema supone reparar en tiempo, modo y aspecto de los verbos empleados, adverbios y frases adverbiales que permiten anclar temporalmente esos hechos, conectores y organizadores textuales, y tal vez también en el uso de ciertos signos de puntuación. 

Ahora bien, aunque las revisiones de los textos que se están escribiendo, o los obstáculos encontrados en el proceso de interpretación de los textos de otros, lleven frecuentemente a la explicitación de algunos de los recursos lingüísticos en uso, no podemos quedarnos en este estadio de la reflexión. 

Es necesario avanzar en el dominio de la estrategias discursivas, y para que esto sea posible se necesita conceptualizar los recursos lingüísticos, no sólo para resolver el problema planteado en un momento determinado, en una situación determinada, sino para poder utilizarlos en otras ocasiones,  trascendiendo el contexto específico de uso. La conceptualización abre camino a la recuperación del saber adquirido en contextos diferentes a aquel en el que surgió el problema.”

 

María Elena Rodríguez, Hilda Levy y Jimena Dib, “Enseñar Gramática en 7° grado”, en Documento de Actualización curricular, Dirección de Currícula, Dirección General de Planeamiento, GCBA, 2007, pp. 92-94.

 

Se plantea, entonces, la alternancia entre situaciones de reflexión contextualizada en los proyectos y dependientes de la interpretación y producción de textos concretos, con destinatario real (en cada secuencia y proyecto de los grados), y secuencias de sistematización de temas gramaticales y ortográficos que previamente se han puesto en uso y discutido. 

 

Las situaciones de reflexión en el marco de los proyectos serán más frecuentes que las secuencias de sistematización, pues siempre los contenidos implícitos que los niños pongan en juego como lectores y escritores van a superar en cantidad a los que puedan llegar a sistematizar a lo largo del ciclo. Pues, se parte de supuesto básico de que los niños tienen conocimientos implícitos sobre la lengua que usan.

 

“Sistematizar es trascender el plano de lo particular de cada problema de lectura y especialmente de escritura y de cada texto para llegar a establecer ciertas regularidades que se constituirán en puntos de apoyo para la revisión de los textos que se producen. Sistematizar es muy diferente de transmitir conocimientos presistematizados o explicitar conocimientos que están implícitos en la práctica de lectura. La sistematización solo cobra sentido cuando se basan en verdaderos problemas de escritura que los alumnos han enfrentado y cuando ellos participan en la elaboración de las conclusiones que están estudiando.”

 

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana. Acaba de publicar Y DE PRONTO LA VIDA un ensayo destinada a la Crianza, la literatura y el Juego.

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