viernes, 16 de septiembre de 2011

¿POR QUÉ HABLAMOS DE PRÁCTICAS DEL LENGUAJE EN LA EDUCACIÓN INICIAL?



Pensar en las prácticas del lenguaje implica concebir de otro modo el objeto de enseñanza. Ya no se trata de enseñar lengua –los tipos de textos y sus aspectos lingüísticos–; sino las prácticas sociales que llevamos a cabo con el lenguaje: hablar y escuchar, leer y escribir. Si el objeto son estas prácticas, los contenidos fundamentales de enseñanza son los quehaceres del hablante, del lector y del escritor, por ejemplo relatar una experiencia a otros, escuchar atentamente un relato, compartir la lectura de un texto, comentar lo leído, releer un párrafo que no se comprendió, planificar lo que se va a escribir en relación con el propósito, etc. Como señala Delia Lerner refiriéndose a las prácticas con el lenguaje escrito:
La orientación del diseño curricular de Prácticas del Leguaje en la Educación Inicial expresa coherencia y articulación con las propuestas de los diseños curriculares de los niveles siguientes. Por lo tanto, las instituciones educativas del nivel asumen el desafío de iniciar a los niños en las prácticas sociales de la lectura, la escritura, el habla y la escucha.
No se trata de un cambio de vocabulario, sino de una visión diferente del objeto de enseñanza y, por lo tanto, de la función del nivel inicial con respecto al lenguaje, de una mirada distinta sobre los saberes y las posibilidades de los niños, y también sobre las condiciones y las modalidades didácticas, privilegiando la continuidad de las mismas a lo largo de la escolaridad.
Toda práctica se adquiere en la práctica. Formar a los niños como hablantes, lectores y escritores significa crear las condiciones didácticas que les permitan ejercer como tales desde su ingreso en la Educación Inicial. Ningún niño se hará lector si en la sala y en el Jardín no se forman verdaderas comunidades de lectores a las que se ingresa participando.
Es decir, para formar a los alumnos como ciudadanos de la cultura escrita y usuarios de la palabra, tenemos que crear las condiciones didácticas para lograrlo. Se trata de organizar la sala de manera que la lectura y la escritura, el habla y la escucha sean prácticas habituales como lo son fuera del jardín.
Una sala en la que el docente le lea sistemáticamente a los niños, propicie el intercambio de opiniones y las conversaciones entre los mismos y se tome el tiempo para la escucha atenta; proponga la exploración de textos y estimule la escritura

Claro está que no es sencillo ya que la comunidad escolar no es homogénea, es expresión de diversidad, como la sociedad misma. Los niños llegan al jardín hablando o comenzando a hablar su lengua materna, la lengua de los afectos, la
de los primeros intercambios familiares, lengua que les da identidad social y cultural. En la sala pueden encontrarse con alumnos de otras regiones que hablan diferentes formas del castellano o que hablan otras lenguas, ya que nuestro país es cada vez más multilingüe. Además en el aula se usan diversas variedades lingüísticas y diferentes registros de una misma lengua. Hay registros formales e informales,
hablados o escritos, científicos, periodísticos, entre otros, que se presentan como el resultado de selecciones hechas por el hablante o el escritor, determinada por la situación de comunicación;10 por ejemplo, el uso de los pronombres personales, vos (informal- expresa que hay poca distancia, mayor conocimiento entre los participantes), usted (formal) o de formas coloquiales, como los pedidos “pis” o
“quiero pis” (de uso familiar) a “voy al baño” (de uso más formal). También los niños están en contacto con variedades dialectales, por ejemplo, el uso de pibe, gurí, nene, viejita, por nombrar algunos, y de diversos registros expresados en los medios de comunicación y de la escucha de la lectura de diferentes textos. Las experiencias en el jardín les permitirán descubrir que se habla diferente con su docente y sus
compañeros que cuando entrevistan a un especialista sobre un tema que están investigando.
Los niños llegan a la escolaridad con prácticas diferentes con el lenguaje, producto de su historia familiar y social, de la posibilidad de participar en conversaciones, en intercambios con otros chicos, con hermanos mayores; de haber escuchado relatos de historias; de tener acceso o no a la información y a la recreación mediante distintas tecnologías de la comunicación; de tener contacto o no con libros, diarios, revistas, etc.
Estas diferencias existen, aunque son evidentes, muchas veces se las niega o son motivo de discriminación, estableciendo qué es hablar bien, inclusive con independencia de los contextos y las condiciones de la situación generada, o se espera que sea la familia quien introduzca al niño en la cultura letrada.
Negar las diferencias, es negar a los sujetos y sus contextos sociales y culturales. Aceptar la diferencia requiere que brindemos la posibilidad a todos los niños de descubrir de cuántas formas distintas pueden llamarse las mismas cosas (barrilete, papalote, cometa/ niño, nene, chico, pibe, gurí) o qué significados tan distintos puede
tener una misma expresión en diferentes lugares (pena, vergüenza), y también reflexionar sobre las diferencias entre cómo se escribe una carta para los chicos de otro jardín y cómo se lo hace cuando el destinatario es, por ejemplo, el delegado municipal. Se trata de poner en escena la diferencia, advertirla, celebrar su existencia
y, progresivamente, explicar su génesis, entender cuáles son los límites de cada situación para el hablante y el escribiente, cuáles serán las posibles interpretaciones del oyente y del lector, que es lo esperable en cada situación y contexto. Se trata que los niños dispongan de diferentes variedades, registros y estrategias discursivas
y aprendan a emplearlas, teniendo en cuenta cuándo y en qué situación es conveniente usarlas .En síntesis, este objeto complejo de enseñanza, las prácticas sociales del lenguaje, nos exigen propuestas didácticas que respeten e incluyan la diversidad como posibilidad de enriquecimiento no solo lingüístico y cognitivo, sino también sociocultural.

CLASE ABIERTA: तप LAS NANAS por Estela Quiroga



Como docentes de Inicial es posible que les toque trabajar con lactantes, me gustaría que se pusiesen a pensar cómo se puede sentir una mamá y su bebé, cuando a los 45 días de ese poderoso vínculo deben separarse por primera vez porque no hay otra opción. Como docentes deberán ser muy contenedoras, mostrarse seguras y manejar la situación, tarea PARA NADA SENCILLA pero no imposible. No hay como una sonrisa y un gesto lleno de afecto. Lo cierto es que ese bebé estará tranquilo en la medida que ustedes lo estén, no hay nadie más intuitivo que un pequeño.
Uno de los elementos más poderosos de unión afectiva entre la madre y el bebé son las canciones de cuna y también las nanas. La fuerza de estas últimas no está en su contenido, que por cierto suele ser bastante agresivo en algunos casos, sino en su melodía musical muy simple y el tono que se usa para cantarlas. El contenido son onomatopeyas, sonsonetes y estribillos elementales, versos que a veces suenan amenazantes:
“Duérmete niño
Duérmete ya
Que si no viene el lobo
Y te comerá”
Sin embargo, su sonoridad es suficiente para crear una atmósfera única e íntima a la hora de dormir. Son también consideradas una forma de poesía, pues así como los elaborados poemas de salón, éstas también deben ser cantadas, tienen ritmo y tienen reverberación. Su presencia se da en tres momentos clave en la vida del bebé: dormir (estimula la imaginación), comer (no hay como una comida serena) y llorar (a manera de consuelo).

Estas mezclas aparentemente caóticas de jitanjáforas, sinsentidos y sonidos incomprensibles son al final literatura; literatura oral, fruto de años de tradición, ternura hecha voz. Esa ternura de mamá quedará grabada en la memoria emocional del niño para siempre, a través de la nana como mensajero. Les voy a pedir ahora que se reúnan en pequeños grupos para recordar si conservan en la memoria alguna canción de su primera infancia, y un olor y un color, quiero que compartan experiencias entre Uds. y luego reflexionaremos todas juntas sobre las investigaciones de un grande de la literatura española FEDERICO GARCIA LORCA, les propongo a continuación leer la conferencia (Granada 1933) que se transcribe a continuación y desde luego elaborar un esquema con las ideas principales


Señoras y señores:
En esta conferencia no pretendo, como en anteriores, definir, sino subrayar; no quiero dibujar, sino sugerir. Animar, en su exacto sentido. Herir pájaros soñolientos. Donde haya un rincón oscuro, poner un reflejo de nube alargada y regalar unos cuantos espejos de bolsillo a las señoras que asisten.
He querido bajar a la ribera de los juncos. Por debajo de las tejas amarillas. A la salida de las aldeas, donde el tigre se come a los niños. Estoy en este momento lejos del poeta que mira el reloj, lejos del poeta que lucha con la estatua, que lucha con el sueño, que lucha con la anatomía; he huido de todos mis amigos y me voy con aquel muchacho que se come la fruta verde y mira cómo las hormigas devoran al pájaro aplastado por el automóvil.
Por las calles más puras del pueblo me encontraréis; por el aire viajero y la luz tendida de las melodías que Rodrigo Caro llamó "reverendas madres de todos los cantares". Por todos los sitios donde se abre la tierna orejita rosa del niño o la blanca orejita de la niña que espera, llena de miedo, el alfiler que abra el agujero para la arracada.
En todos los paseos que yo he dado por España, un poco cansado de catedrales, de piedras muertas, de paisajes con alma, me puse a buscar los elementos vivos, perdurables, donde no se hiela el minuto, que viven un tembloroso presente. Entre los infinitos que existen, yo he seguido dos: las canciones y los dulces. Mientras una catedral permanece clavada en su época, dando una expresión continua del ayer al paisaje siempre movedizo, una canción salta de pronto de ese ayer a nuestro instante, viva y llena de latidos como una rana, incorporada al panorama como arbusto reciente, trayendo la luz viva de las horas viejas, gracias al soplo de la melodía.
Todos los viajeros están despistados. Para conocer la Alhambra de Granada. por ejemplo, antes de recorrer sus patios y sus salas, es mucho más útil, más pedagógico comer el delicioso alfajor de Zafra o las tortas alajú de las monjas, que dan, con la fragancia y el sabor, la temperatura auténtica del palacio cuando estaba vivo, así como la luz antigua y los puntos cardinales del temperamento de su corte.
En la melodía, como en el dulce, se refugia la emoción de la historia, su luz permanente sin fechas ni hechos. El amor y la brisa de nuestro país vienen en las tonadas o en la rica pasta del turrón, trayendo vida viva de las épocas muertas, al contrario de las piedras, las campanas, las gentes con carácter y aun el lenguaje.
La melodía, mucho más que el texto, define los caracteres geográficos y la línea histórica de una región y señala de manera aguda momentos definidos de un perfil que el tiempo ha borrado. Un romance, desde luego, no es perfecto hasta que no lleva su propia melodía, que le da la sangre y palpitación y el aire severo o erótico donde se mueven los personajes.
La melodía latente, estructurada con sus centros nerviosos y sus ramitos de sangre, pone vivo calor histórico sobre los textos que a veces pueden estar vacíos y otras veces no tienen más valor que el de simples evocaciones.
Antes de pasar adelante debo decir que no pretendo dar en la clave de las cuestiones que trato. Estoy en un plano poético donde el sí y el no de las cosas son igualmente verdaderos. Si me preguntan ustedes: "¿Una noche de luna de hace cien años es idéntica a una noche de luna de hace diez días?", yo podría demostrar (y como yo otro poeta cualquiera, dueño de su mecanismo) que era idéntica y que era distinta de la misma manera y con el mismo acento de verdad indiscutible. Procuro evitar el dato erudito que, cuando no tiene gran belleza, cansa a los auditorios, y en cambio, persigo subrayar el dato de emoción, porque a vosotros os interesa más saber si de una melodía brota una brisa tamizada que incita al sueño o si una canción puede poner un paisaje simple delante de los ojos recién cuajados del niño, que saber si esa melodía es del siglo XVII o si está escrita en 3 por 4, cosa que el poeta debe saber, pero no repetir, y que realmente está al alcance de todos los que se dedican a estas cuestiones.
Hace unos años, paseando por las inmediaciones de Granada, oí cantar a una mujer del pueblo mientras dormía a su niño. Siempre había notado la aguda tristeza de las canciones de cuna de nuestro país; pero nunca como entonces sentí esta verdad tan concreta. Al acercarme a la cantora para anotar la canción observé que era una andaluza guapa, alegre sin el menor tic de melancolía; pero una tradición viva obraba en ella y ejecutaba el mandado fielmente, como si escuchara las viejas voces imperiosas que patinaban por su sangre. Desde entonces he procurado recoger canciones de cuna de todos los sitios de España; quise saber de qué modo dormía a sus hijos las mujeres de mi país, y al cabo de un tiempo recibí la impresión de que España usa sus melodías para teñir el primer sueño de sus niños. No se trata de un modelo o de una canción aislada en una región, no; todas las regiones acentúan sus caracteres poéticos y su fondo de tristeza en esta clase de cantos, desde Asturias y Galicia hasta Andalucía y Murcia, pasando por el azafrán y el modo yacente de Castilla.
Existe una canción de cuna europea, suave y monótona, a la cual puede entregarse el niño con toda fruición, desplegando todas sus aptitudes para el sueño. Francia y Alemania ofrecen característicos ejemplos, y entre nosotros, los vascos dan la nota europea con sus nanas de un lirismo idéntico al de las canciones nórdicas, llenas de ternura y amable simplicidad.
La canción de cuna europea no tiene más objeto que dormir al niño, sin que quiera, como la española, herir al mismo tiempo su sensibilidad.
El ritmo y la monotonía de estas canciones de cuna que llamo europeas las pueden hacer aparecer como melancólicas, pero no lo son por sí mismas; son melancólicas accidentalmente, como un chorro de agua o el temblor de unas hojas en determinado momento. No podemos confundir monotonía con melancolía. El cogollo de Europa tiende grandes telones grises ante sus niños para que duerman tranquilamente. Doble virtud de lana y esquila. Con el mayor tacto.
Las canciones de cuna rusas que conozco, aun teniendo el oblicuo y triste rumor eslavo, pómulo y lejanía, de toda su música, no poseen la claridad sin nubes de las españolas, el sesgo profundo, la sencillez patética que nos caracterizan. La tristeza de la canción de cuna rusa puede soportarla el niño, como se soporta un día de niebla detrás de los cristales; pero en España, no. España es el país de los perfiles. No hay términos borrosos por donde se pueda huir al otro mundo. Todo se dibuja y limita de la manera más exacta. Un muerto es más muerto en España que en cualquiera otra parte del mundo. Y el que quiere saltar al sueño se hiere los pies con el filo de una navaja barbera.
No quiero que crean ustedes que vengo a hablar de la España negra, la España trágica, etc., etc., tópico demasiado manoseado y sin eficacia literaria por ahora. Pero el paisaje de las regiones que más trágicamente la representan, que son aquellas donde se habla el castellano, tiene el mismo acento duro, la misma originalidad dramática y el mismo aire enjuto de las canciones que brotan en él. Siempre tendremos que reconocer que la belleza de España no es serena, dulce, reposada, sino ardiente, quemada, excesiva, a veces sin órbita; belleza sin la luz de un esquema inteligente donde apoyarse y que, ciega de su propio resplandor, se rompe la cabeza contra las paredes.
Se puede encontrar en el campo español ritmos sorprendentes o construcciones melódicas llenas de un misterio y una antigüedad que escapa a nuestro dominio; pero nunca encontraremos un solo ritmo elegante, es decir, consciente de sí mismo, que se vaya desarrollando con serenidad querida aunque brote del pico de una llama.
Pero aun dentro de esta tristeza sobria o este furor rítmico España tiene cantos alegres, chanza, bromas, canciones de delicado erotismo y encantadores madrigales. ¿Cómo ha reservado para llamar al sueño del niño lo más sangrante, lo menos adecuado para su delicada sensibilidad?
No debemos olvidar que la canción de cuna está inventada (y sus textos lo expresan) por las pobres mujeres cuyos niños son para ellas una carga, una cruz pesada con la cual muchas veces no pueden. Cada hijo, en vez de ser una alegría, es una pesadumbre, y, naturalmente, no pueden dejar de cantarles, aun en medio de su amor, su desgano de la vida.
Hay ejemplos exactos de esta posición, de este resentimiento contra el niño que ha llegado cuando, aun queriendo la madre. no ha debido llegar de ninguna manera. En Asturias, se canta esto en el pueblo de Navia:
Este neñín que teño nel collo
e d'un amor que se tyama Vitorio,
Dios que madeu, treveme llongo
por non andar con Vitorio nel collo.
Y la melodía con que se canta está a tono con la tristeza miserable de los versos.
Son las pobres mujeres las que dan a los hijos este pan melancólico y son ellas las que lo llevan a las casas ricas. El niño rico tiene la nana de la mujer pobre, que le da al mismo tiempo, en su cándida leche silvestre, la médula del país.
Estas nodrizas. juntamente con las criadas y otras sirvientas más humildes, están realizando hace mucho tiempo la importantísima labor de llevar el romance, la canción y el cuento a las casas de los aristócratas y los burgueses. Los niños ricos saben de Gerineldo de don Bernaldo, de Tamar, de los amantes de Teruel, gracias a estas admirables criadas y nodrizas que bajan de los montes o vienen a lo largo de nuestros ríos para darnos la primera lección de historia de España y poner en nuestra carne el sello áspero de la divisa ibérica: "Solo estás y solo vivirás".
Para provocar el sueño del niño intervienen varios factores importantes si contamos, naturalmente, con el beneplácito de las hadas. Las hadas son las que traen las anémonas y las temperaturas. La madre y la canción ponen lo demás.
Todos los que sentimos al niño como el primer espectáculo de la Naturaleza, los que creemos que no hay flor, número o silencio comparables a él hemos observado muchas veces cómo, al dormir y sin que nada ni nadie le llame la atención, ha vuelto la cara del almidonado pecho de la nodriza (ese pequeño monte volcánico estremecido de leche y venas azules) y ha mirado con los ojos fijos la habitación aquietada para su sueño.
"¡Ya está ahí!", digo yo siempre, y, efectivamente, está.
El año de 1917 tuve la suerte de ver a un hada en la habitación de un niño pequeño, primo mío. Fue una centésima de segundo, pero la vi. Es decir, la vi... como se ven las cosas puras, situadas al margen de la circulación de la sangre, con el rabillo del ojo, como el gran poeta Juan Ramón Jiménez vio a las sirenas, a su vuelta de América: las vio que se acababan de hundir. Esta hada estaba encaramada en la cortina, relumbrante como si estuviera vestida con un traje de ojo de perdiz, pero me es imposible recordar su tamaño ni su gesto. Nada más fácil para mí que inventármela, pero sería un engaño poético de primer orden, nunca una creación poética, y yo no quiero engañar a nadie. No hablo con humor ni con ironía; hablo con la fe arraigada que solamente tienen el poeta, el niño y el tonto puro. Al hablar incidentalmente de las hadas cumplí con mi deber de propagandista del sentido poético, hoy casi perdido por culpa de los literatos y los intelectuales, que han esgrimido contra él las armas humanas y poderosas de la ironía y el análisis.
Después del ambiente que ellas crean hacen falta dos ritmos: el ritmo físico de la cuna o silla y el ritmo intelectual de la melodía. La madre traba estos dos ritmos para el cuerpo y para el oído con distintos compases y silencios, los va combinando hasta conseguir el tono justo que encanta al niño.
No hacía falta ninguna que la canción tuviese texto. El sueño acude con el ritmo solo y la vibración de la voz sobre ese ritmo. La canción de cuna perfecta sería la repetición de dos notas entre sí, alargando su duración y efectos. Pero la madre no quiere ser fascinadora de serpientes, aunque en el fondo emplee la misma técnica.
Tiene necesidad de la palabra para mantener al niño pendiente de sus labios, y no sólo gusta de expresar cosas agradables mientras viene el sueño, sino que lo entra de lleno en la realidad cruda y le va infiltrando el dramatismo del mundo.
Así, pues, la letra de las canciones va contra el sueño y su río manso. El texto provoca emociones en el niño y estados de duda, terror, contra los cuales tiene que luchar la mano borrosa de la melodía que peina y amansa los caballitos encabritados que se agitan en los ojos de la criatura.
No olvidemos que el objeto fundamental de la nana es dormir al niño que no tiene sueño. Son canciones para el día y la hora en que en niño tiene ganas de jugar. En Tamames se canta:
Duérmete, mi niño,
que tengo que hacer,
lavarte la ropa,
ponerme a coser.
Y a veces la madre realiza una verdadera batalla que termina con azotes, llantos y sueño al fin. Nótese cómo al niño recién nacido no se le canta la nana casi nunca. Al niño recién nacido se le entretiene con el esbozo melódico dicho entre dientes, y en cambio, se da mucha más importancia al ritmo físico, al balanceo. La nana requiere un espectador que siga con inteligencia sus accidentes y se distraiga con la anécdota, tipo o evocación de paisaje que la canción expresa. El niño al que se canta ya habla, empieza a andar, conoce el significado de las palabras y muchas veces canta él también.
Hay una relación delicadísima entre el niño y la madre en el momento silencioso del canto. El niño permanece alerta para protestar el texto o avivar el ritmo demasiado monótono. La madre adopta una actitud de ángulo sobre el agua al sentirse espiada por el agudo crítico de su voz.
Ya sabemos que a todos los niños de Europa se les asusta con el "coco" de maneras diferentes. Con el "bute" y la "marimanta" andaluza, forma parte de ese raro mundo infantil, lleno de figuras sin dibujar, que se alzan como elefantes entre la graciosa fábula de espíritus caseros que todavía alientan en algunos rincones de España.
La fuerza mágica del "coco" es precisamente su desdibujo. Nunca puede aparecer, aunque ronde las habitaciones. Y lo delicioso es que sigue desdibujado para todos. Se trata de una abstracción poética, y, por eso, el miedo que produce es un miedo cósmico, un miedo en el cual los sentidos no pueden poner sus límites salvadores, sus paredes objetivas que defienden, dentro del peligro, de otros peligros mayores, porque no tienen explicación posible. Pero no hay tampoco duda de que el niño lucha por representarse esa abstracción, y es muy frecuente que llame "cocos" a las formas extravagantes que a veces se encuentran en la Naturaleza. Al fin y al cabo, el niño está libre para poder imaginárselo. El miedo que le tenga depende de su fantasía, y puede, incluso, serle simpático, yo conocí a una niña catalana que. en una de las últimas exposiciones cubistas de mi gran compañero de Residencia Salvador Dalí, nos costó mucho trabajo sacarla fuera del local, porque estaba entusiasmada con los "papos", los "cocos", que eran cuadros grandes de colores ardientes y de una extraordinaria fuerza expresiva. Pero no es España aficionada al "coco". Prefiere asustar con seres reales. En el Sur, el "toro" y la "reina mora" son las amenazas; en Castilla, la "loba" y la "gitana", y en el norte de Burgos se hace una maravillosa sustitución del "coco" por la "aurora". Es el mismo procedimiento para infundir silencio que se emplea en la nana más popular de Alemania, en la cual es una oveja la que viene a morder al niño. La concentración y huida al otro mundo, el ansia de abrigo y el ansia de límite seguro que impone la aparición de estos seres reales o imaginarios llevan al sueño, aunque conseguido de manera poco prudente... Pero esta técnica del miedo no es muy frecuente en España. Hay otros medios más refinados y algunos más crueles.
Muchas veces la madre construye en la canción una escena de paisaje abstracto, casi siempre nocturno, y en ella pone, como en el auto más simple y viejo, uno o dos personajes que ejecutan alguna acción sencillísima y casi siempre de un efecto melancólico de lo más bello que se puede conseguir. Por esta escenografía diminuta pasan los tipos que el niño va dibujando necesariamente y que se agrandan en la niebla caliente de la vigilia.
A esta clase pertenecen los textos más suaves y tranquilos por los que el niño puede correr relativamente sin temores. Andalucía tiene hermosos ejemplos. Es la canción de cuna más racional. si no fuera por las melodías. Pero las melodías son dramáticas, siempre de un dramatismo incomprensible para el oficio que ejercen, yo he recogido en Granada seis versiones de esta nana:
A la nana, nana, nana,
a la nanita de aquel
que llevó el caballo al agua
y lo dejó sin beber.
En Tamames (Salamanca) existe ésta:
Las vacas de Juana
no quieren comer;
llévalas al agua,
que querrán beber.
En Santander se canta :
Por aquella calle a la larga
hay un gavilán perdío
que dicen que va a llevarse
la paloma de su nío.
Y en Pedrosa del Príncipe (Burgos).
A mi caballo le eché
hojitas de limón verde
y no las quiso comer.
Los cuatro textos, aunque de personajes diferentes y de sentimientos distintos, tienen un mismo ambiente. Es decir: la madre evoca un paisaje de la manera más simple y hace pasar por él a un personaje al que rara vez da nombre. Solamente conozco dos tipos bautizados en el ámbito de la nana: Pedro Neleira, de la Villa del Grado, que llevaba la gaita colgada de un palo, y el delicioso maestro Galindo de Castilla, que no podía tener escuela porque pegaba a los muchachos sin quitarse las espuelas.
La madre lleva al niño fuera de sí, a la lejanía, y le hace volver a su regazo para que, cansado, descanse. Es una pequeña iniciación de aventura poética. Son los primeros pasos por el mundo de la representación intelectual. En esta nana (la más popular del reino de Granada),
A la nana, nana, nana,
a la nanita de aquel
que llevó el caballo al agua
y lo dejó sin beber...,
el niño tiene un juego lírico de belleza pura antes de entregarse al sueño. Ese aquel y su caballo se alejan por el camino de ramas oscuras hacia el río, para volver a marcharse por donde empieza el canto una vez y otra vez, siempre de manera silenciosa y renovada. Nunca el niño los verá de frente. Siempre imaginará en la penumbra el traje oscuro de aquel y la grupa brillante del caballo. Ningún personaje de estas canciones da la cara. Es preciso que se alejen y abran un camino hacia sitios donde el agua es más profunda y el pájaro ha renunciado definitivamente a sus alas. Hacia la más simple quietud. Pero la melodía da en este caso un tono que hace dramáticos en extremo a aquel y a su caballo; y al hecho insólito de no darle agua, una rara angustia misteriosa.
En este tipo de canción, el niño reconoce al personaje y, según su experiencia visual, que siempre es más de lo que suponemos. perfila su figura. Está obligado a ser un espectador y un creador al mismo tiempo, ¡y qué creador maravilloso! Un creador que posee un sentido poético de primer orden. No tenemos más que estudiar sus primeros juegos, antes de que se turbe de inteligencia, para observar qué belleza planetaria los anima, qué simplicidad perfecta y qué misteriosas relaciones descubren entre cosas y objetos que Minerva no podrá nunca descifrar. Con un botón, un carrete de hilo, una pluma y los cinco dedos de su mano construye el niño un mundo difícil cruzado de resonancias inéditas que cantan y se entrechocan de turbadora manera, con alegría que no ha de ser analizada. Mucho más de lo que pensamos comprende el niño. Está dentro de un mundo poético inaccesible, donde ni alcahueta imaginación, ni la fantasía tienen entrada; planicie con los centros nerviosos al aire, de horror y belleza aguda, donde un caballo blanquísimo, mitad de níquel, mitad de humo, cae herido de repente con un enjambre de abejas clavadas de furiosa manera sobre sus ojos.
Muy lejos de nosotros, el niño posee íntegra la fe creadora y no tiene aún la semilla de la razón destructora. Es inocente y, por tanto, sabio. Comprende, mejor que nosotros, la clave inefable de la sustancia poética. Otras veces la madre sale también de aventura con su niño en la canción. En la región de Guadix se canta:
A la nana, niño mío,
a la nanita y haremos
en el campo una chocita
y en ella nos meteremos.
Se van los dos. El peligro está cerca. Hay que reducirse, achicarse, que las paredes de la chocita nos toquen en la carne. Fuera nos acechan. Hay que vivir en un sitio muy pequeño. Si podemos, viviremos dentro de una naranja. Tú y yo. ¡Mejor, dentro de una uva!
Aquí llega el sueño, atraído por el procedimiento contrario al de la lejanía. Dormir al niño, habiendo un camino delante de él, equivale un poco a la raya de tiza blanca que hace el hipnotizador de gallos. Esta manera de recogimiento dentro de sí es más dulce. Tiene la alegría del que ya está seguro en la rama del árbol durante la turbulenta inundación.
Hay algún ejemplo en España, Salamanca y Murcia, en el cual la madre hace de niño, al revés:
Tengo sueño, tengo sueño,
tengo ganas de dormir.
Un ojo tengo cerrado,
otro ojo a medio abrir.
Usurpa el puesto del niño de una manera autoritaria, y, claro está, como el niño carece de defensa, tiene forzosamente que dormirse.
Pero el grupo más completo de canciones de cuna, y el más frecuente en todo el país, está compuesto por aquellas canciones en las cuales se obliga al niño a ser actor único de su propia nana.
Se le empuja dentro de la canción, se le disfraza y se le pone en oficios o momentos siempre desagradables.
Aquí están los ejemplos más cantados y de más rica enjundia española, así como las melodías más originales y de más acentuado indigenismo.
El niño es maltratado, zaherido de la manera más tierna: "Vete de aquí; tú no eres mi niño; tu madre es una gitana". O "Tu madre no está; no tienes cuna; eres pobre, como Nuestro Señor"; y siempre en este tono.
Ya no se trata de amenazar, asustar o construir una escena, sino que se echa al niño dentro de ella, solo y sin armas, caballero indefenso contra la realidad de la madre.
La actitud del niño en esta clase de nanas es casi siempre de protesta, más o menos acentuada, según su sensibilidad.
Yo he presenciado infinidad de casos en mi larga familia en los cuales el niño ha impedido rotundamente la canción. Han llorado, han pataleado hasta que la nodriza ha cambiado, con gran disgusto parte de ella, el disco y ha roto con otra canción en la cual se compara el sueño del niño con el bovino rubor de la rosa. En Trubia se canta a los niños esta añada, que es una lección de desencanto.
Crióme mi madre
feliz y contentu,
cuando me dormía
me iba diciendo:
"¡Ea, ea, ea!,
tú has de ser marqués,
conde o cabaIleru";
y por mi desgracia
yo aprendí a "goxeru".
Facía los "goxos"
en mes de Xineru
y por el verano
cobraba el dineru.
Aquí está la vida
del pobre "goxeru».
"¡Ea, ea, ea!", etc., etc.
Oigan ahora ustedes esta nana que se canta en Cáceres, de rara pureza melódica, que parece hecha para cantar a los niños que no tienen madre y cuya severidad lírica es tan madura que más bien parece canto para morir que canto para el primer sueño:
Duérmete, mi niño, duerme,
que tu madre no está en casa,
que se la llevó la Virgen
de compañera a su casa.
De este tipo existen varias en el norte y oeste de España, que es donde la nana toma acentos más duros y miserables.
En Orense se canta otra nana por una doncella cuyos senos todavía ciegos esperan el rumor resbaladizo de su manzana cortada:
Ora, ora, niño, ora;
¿quién vos hai de dar la teta
si tu pai va no monte
y tua mai na leña seca?
Las mujeres de Burgos cantan:
Échate, niño, al ron ron,
que tu padre está al carbón
y tu madre a la manteca
no te puede dar la teta.
Estas dos nanas tienen mucho parecido. La antigüedad venerable de las dos está suficientemente clara. Ambas melodías están escritas en un tetracordo, dentro del cual desenvuelven su esquema. Por la simplicidad y su puro diseño son canciones que no tienen par en ningún cancionero.
Es particularmente triste la nana con que duermen a sus hijos las gitanas de Sevilla. Pero no creo que sea oriunda de esta ciudad. Es el único tipo que presento influido por el canto de las montañas del Norte y que no ofrece la autonomía melódica insobornable que tiene cada región cuando logra definirse. Constantemente vemos en todos los cantos gitanos esa influencia nórdica a través de Granada. Está recogida en Sevilla por un amigo mío de gran escrupulosidad musical. pero parece hija directa de los valles penibéticos. El diseño tiene extraordinario parecido con este canto de Santander, muy conocido:
Por aquella vereda
no pasa nadie,
que murió la zagala,
la flor del valle,
la flor del vaIle,
sí, etc.
Es una nana de este tipo triste en que se deja solo al niño, aun de la mayor ternura. Dice así :
Este galapaguito
no tiene madre,
lo parió una gitana.
lo echó a la calle.
No hay duda ninguna de su acento nórdico, mejor diría granadino, canto que conozco porque lo he recogido, y en donde se traban, como en su paisaje, la nieve con el surtidor y el helecho con la naranja. Pero para afirmar todas estas cosas hay que andar con sumo tacto. Hace años, Manuel de Falla venía sosteniendo que una canción de columpio que se canta en los primeros pueblos de Sierra Nevada era de indudable origen asturiano. Las varias transcripciones que le llevamos afirmaron su creencia. Pero un día la oyó cantar él mismo y al transcribirla y estudiarla notó que era una canción con el ritmo viejo llamado epitrito y que nada tenía que ver con la tonalidad ni con la métrica típicas de Asturias. La transcripción. al dislocar el ritmo, la hacía asturiana. No hay duda de que Granada tiene un gran acervo de canciones de tono galaico y de tono asturiano, debido a una colonización que gentes de estas dos regiones iniciaron en la Alpujarra; pero existen otras infinitas influencias difíciles de captar por esa máscara terrible que lo cubre todo y que se llama carácter regional, el cual confunde y nubla las entradas de las claves, sólo descifrables por técnicos tan profundos como Falla, quien, además, posee una intuición artística de primer orden.
En todo el folklore musical español, con algunas gloriosas excepciones, existe un desbarajuste sin freno en esto de transcribir melodías. Se pueden considerar como no transcriptas muchas de las que circulan. No hay nada más delicado que un ritmo, base de toda melodía, ni nada más difícil que una voz del pueblo que da en estas melodías tercios de tono y aun cuartos de tono, que no tienen signos en el pentagrama de la música construida. Ya ha llegado la hora de sustituir los imperfectos cancioneros actuales con colecciones de discos de gramófono, de utilidad suma para el erudito y para el músico.
De este mismo ambiente que tiene la nana del galapaguito aunque ya más enjuto y de melodía más sobria y patética, existe un tipo en Morón de la Frontera y algún otro en Usana, recogido por el insigne Pedrell.
En Béjar se canta la nana más ardiente, más representativa de Castilla. Canción que sonaría como una moneda de oro si la arrojásemos contra las piedras del suelo:
Duérmete, niño pequeño,
duerme, que te velo yo;
Dios te dé mucha ventura
neste mundo engañador.
Morena de las morenas
, la Virgen del Castañar;
en la hora de la muerte
ella nos amparará.
En Asturias se canta esta otra añada, en la cual la madre se queja de su marido para que en niño la oiga.
El marido viene golpeando la puerta, rodeado de hombres borrachos, en la noche cerrada y lluviosa del país. La mujer mece al niño con una herida en los pies, con una herida que tiñe de sangre las cruelísimas maromas de los barcos.
Todos los trabayos son
para las pobres muyeres,
aguardando por las noches
que los maridos vinieren.
Unos veníen borrachos,
otros veníen alegres;
otros decíen: «Muchachos,
vamos matar las muyeres».
Ellos piden de cenar,
ellas que darles no tienen.
"¿Qué ficiste los dos riales?
Muyer, ¡qué gobierno tienes!!»
Etc., etc.
Es difícil encontrar en toda España un canto más triste y de más cruda salacidad. Nos queda, sin embargo, por ver un tipo de canción de cuna verdaderamente extraordinario. Hay ejemplos en Asturias, Salamanca, Burgos y León. No es la nana de una región determinada, sino que corre por el norte y el centro de la Península. Es la canción de cuna de la mujer adúltera que cantando a su niño se entiende con el amante.
Tiene un doble sentido de misterio y de ironía que sorprende siempre que se escucha. La madre asusta al niño con un hombre que está en la puerta y que no debe entrar. El padre está en casa y no lo dejaría. La variante de Asturias dice:
El que está en la puerta
que non entre agora,
que está el padre en casa
del neñu que llora.
Ea, mi neñín, agora non,
ea, mi neñín, que está el papón.
El que está en la puerta
que vuelva mañana,
que el padre del neñu
está en la montaña.
Ea, mi neñín, agora non,
ea, mi neñín, que está el papón.
La canción de la adúltera que se canta en Alba de Tormes es más lírica que la asturiana y de sentimiento más velado...
Palomita blanca
que andas a deshora
el padre está en casa
del niño que llora.
Palomita negra
de los vuelos blancos,
está el padre en casa
del niño que canta.
La variante de Burgos, Salas de los lnfantes, es la más clara de todas:
Qué majo que eres,
qué mal que lo entiendes,
que está el padre en casa
y el niño no duerme.
Al mu, mu, al mu mu
del alma,
¡que te vayas tú!
Es una hermosa mujer la que canta estas canciones. Diosa Flora, de pecho insomne, apto para la cabeza de la víbora. Ávida de frutos y limpio de melancolía. Esta es la única nana en la cual el niño no tiene importancia de ninguna clase. Es un pretexto nada más. No quiero decir, sin embargo, que todas las mujeres que la cantan sean adúlteras; pero sí que, sin darse cuenta, entran en el ámbito del adulterio. Después de todo, ese hombre misterioso que está en la puerta y no debe entrar es el hombre que lleva la cara oculta por el gran sombrero, con quien sueña toda mujer verdadera y desligada.
He procurado presentar a ustedes diversos tipos de canciones que, con excepción de la de Sevilla, responden a un modelo regional característico desde el punto de vista melódico. Canciones que no han recibido influencia. melodías fijas que no pueden viajar nunca. Las canciones que viajan son canciones cuyos sentimientos permanecen en un equilibrio tranquilo y que tienen cierto aire universal. Son canciones escépticas, hábiles para cambiar el matemático traje del ritmo, flexibles para el acento y neutrales para la temperatura lírica. Cada región tiene un núcleo melódico fijo e insobornable y un verdadero ejército de canciones peregrinas que circulan por donde pueden y que van a morir fundidas en el último límite de su influencia.
Existe un grupo de canciones asturianas y gallegas que, teñidas de verde, húmedas, descienden a Castilla, donde se estructuran rítmicamente y llegan hasta Andalucía, donde adquieren el modo andaluz y forman el raro canto de montaña granadino.
La seguiriya gitana del cante jondo, la más pura expresión de la lírica andaluza, no logra salir de Jerez o de Córdoba. y, en cambio. el bolero, melodía neutra, se baila en Castilla y aun en Asturias. Hay un bolero auténtico en Llanes, recogido por Torner.
Los alalás gallegos golpean noche y día los muros de Zaragoza sin poder penetrarla y, en cambio, muchos acentos de muñeira circulan por las melodías de ciertas danzas rituales y cantos de los gitanos del Sur. Las sevillanas, que llegan intactas hasta Túnez. llevadas por los moros de Granada, ya sufren un cambio total de ritmo y de carácter al llegar a la Mancha, y no logran pasar del Guadarrama.
En las mismas nanas de que hablo, Andalucía influye por el mar, pero no logra llegar al Norte, como en otras clases de canciones. El modo andaluz de la nana tiñe el bajo Levante, hasta algún vou-vei-vou balear, y por Cádiz llega hasta Canarias, cuyo delicioso arroró es de indudable acento bético.
Podríamos hacer un mapa melódico de España, y notaríamos en él una fusión entre las regiones, un cambio de sangres y jugos que veríamos alternar en las sístoles y diástoles de las estaciones del año. Veríamos claro el esqueleto de aire irrompible que une las regiones de la Península, esqueleto en vilo sobre la lluvia, con sensibilidad descubierta de molusco, para recoger en un centro a la menor invasión de otro mundo, y volver a manar fuera de peligro la viejísima y completa sustancia de España.

PRÁCTICAS DEL LENGUAJE II





Berta Braslavsky ha sido sin duda, una de las más importantes especialistas en materia de ALFABETIZACION INICIAL.



Su trabajo está basado en la teoría socioconstructivista del aprendizaje. Esta orientación parte de un modelo de alfabetización que no comienza en la escuela sino al nacer. Y está basada en estudios de la segunda mitad del siglo cuando se observó que chicos de 4 años leían y escribían. Los investigadores fueron a sus casas y descubrieron que sus padres eran lectores que, a su vez, leían a sus hijos y les daban la oportunidad de manejar libros. En esta situación el chico tenía un rol activo.

"No hay chicos abstractos. Sino concretos y que viven en determinada situación. Algunos están en contacto con experiencias de hogares letrados y otros no. La diferencia entre ellos cuando llegan a la escuela es ésa: la alfabetización temprana", solía explicar Braslavsky.

Siempre remarcaba la importancia de la lectura en voz alta por parte de los padres.
"Si se pone mayor acento en la comprensión, el niño empieza a entender que leer y escribir es encontrar el sentido de lo que hay detrás de ese material escrito. Enseñar no es transmitir ni dar un conocimiento hecho. Sino promover la capacidad de construir conocimiento", explicaba.

Por eso nunca se cansó de repetir que en la enseñanza de la lecto-escritura es importante poner el acento en la producción de significado. "En nuestro alfabeto cada letra es un sonido. Y se trata de ver el simbolismo del conjunto de las letras, la palabra, que cada letra por separado no lo tiene. Por eso no hay que empezar enseñando las letras sino trabajar con lo esencial de la lengua escrita que es la significación".

jueves, 8 de septiembre de 2011

LITERATURA EN LA EDUCACIÓN INICIAL



Prof. Lic. Estela Quiroga
Para iniciar este curso deberíamos preguntarnos qué diferencia hay entre la LITERATURA y la LITERATURA INFANTIL. De hecho se trata de una pregunta muy compleja, se han escrito libros enteros acerca de “¿Qué es la literatura?” tomaremos como base el texto de Jean Paul Sartre, pero desde luego no es el único. Veamos, qué palabras asocian ustedes con LITERATURA, seguramente cada uno de nosotros podría llegar a hacer una intricada red y sin duda, cada uno intuye qué es esto de la LITERATURA. Sabemos que se trata siempre de FICCIÓN, que es un ARTE, que tiene un carácter LÚDICO, que se caracteriza por ciertos PROCEDIMIENTOS que transforman la palabra en algo plagado de sentido ESTÉTICO. A decir verdad creo que entre la LITERATURA y la LITERATURA INFANTIL no debería haber diferencia, salvo claro está la audiencia, pero en general la BUENA LITERATURA resulta atractiva a los niños y a los adultos.
¿LOS NIÑOS SIEMPRE FUERON NIÑOS?
El tiempo de la infancia es un tiempo construido por los adultos, un tiempo histórico, cultural, es la trama de una sociedad. Esto significa que el concepto de infancia ha variado mucho a través de los tiempos y que un niño de la Edad Media no era considerado con una óptica semejante a la actual. Por un momento imaginemos ese momento histórico plagado por la miseria, allí los niños eran útiles por su tamaño ya que éste les posibilitaba hacer trabajos especiales o porque podían salir a mendigar, claro que sus bocas hambrientas eran un verdadero problema y en ese sentido “Hansel y Gretel” cuenta una historia muy cercana a la realidad, si faltaba el pan el mejor plan era deshacerse de los pequeños. Tampoco existía por aquel entonces el apego familiar como podrán apreciar. El tema es bastante extenso e interesante y es posible que lo hayan estudiado en otro espacio curricular, si no lo han visto los remito al DOSSIER de la Revista EL MONITOR sobre “LAS INFANCIAS” Lo importante es que quede claro que las cosas fueron cambiando y mucho. Preguntarse por la infancia es partir de una hipótesis, analizar los conceptos de la infancia en un período histórico nos informa no sólo sobre la situación de los niños sino sobre la construcción de la cultura política y de la cultura escolar de dicha época. Sin duda, desde el campo de la historia el referente por excelencia de los estudios sobre la infancia es Philippe Aries a través de su libro “El niño y la vida familiar en el Antiguo Régimen” publicado en la década del 60. Justamente este autor francés describe el pasaje entre la Edad Media (que como ya dijimos era una época en la que no había una idea de educación ni de protección a los niños, quienes no eran más que adultos en miniatura, sin privilegio alguno)y la Edad Moderna en donde se empieza a diferenciar el niño del adulto y se privilegia la educación, nace otra idea en la familia, una necesidad de tratar a los pequeños en forma diferente, aparece según dice Aries un verdadero “sentimiento de la infancia” entendido como la actitud de los adultos frente a los niños. La historia de la infancia y de la educación se van entrelazando y con el advenimiento de la psicología los pequeños van pasando a ocupar un lugar de privilegio, hoy por hoy a veces de “tiranía” pero eso se relaciona con la falta de autoridad que ejercen ciertos adultos. Ustedes como futuros docentes deben saber que cada uno tira de la cuerda mientras se lo permiten…
La literatura pensada para los niños, es decir, una literatura especialmente diseñada para ellos es algo desde el punto de vista histórico, reciente, y necesitó para su aparición que primero existieran los niños como “idea” en las mentes de los adultos. Junto a la “creación” del concepto de Infancia surgió la escuela. Los pedagogos vieron la necesidad de crear libros que les facilitaran llevar a cabo sus objetivos. Muchos de los textos que los niños ya leían, esos que circulaban en publicaciones económicas llamadas “literatura de cordel”, no satisfacían tales necesidades pedagógicas y, desde el punto de vista de los adultos, más bien iban en contra de las mismas y debían ser rechazados. Fue así que surgió toda una literatura específicamente creada para el niño-alumno, al servicio de inculcar en él representaciones, valores, contenidos, normas, identidades considerados legítimos por la sociedad del momento. Podría decirse que la literatura infantil comienza a conformarse como un sistema a partir del surgimiento de una literatura y principalmente de un modo de lectura cuyo principal objetivo no es estético, sino formativo. Lo estético, lo artístico es para esta concepción de las lecturas infantiles sólo un anexo, un plus que vuelve más atractivo y ameno lo que realmente interesa: la transmisión a las nuevas generaciones de un modelo considerado legítimo por los adultos.
Esta instrumentalización del texto literario, tan antigua como la literatura infantil misma, no ha perdido vigencia y como señala Graciela Montes se trata de la “forma de domesticación más tradicional y prestigiosa de la literatura”
Tenemos que estar atentos porque la idea de la LITERATURA INFANTIL nada tiene que ver con la “domesticación” de los pequeños, la LITERATURA INFANTIL debe ser por sobre todas las cosas LITERATURA, o sea ante todo expresión artística. Otro escritor de cabecera que vamos a tener en este curso es Gianni Rodari quien dice cosas tan interesantes como estas: “’ese niño-que-juega’ es finalmente el verdadero vencedor, porque los libros nacidos para el ‘niño-alumno’ no permanecen, no resisten el paso del tiempo, las transformaciones sociales, las modificaciones de la moral ni tan siquiera a las conquistas sucesivas de la pedagogía y de la psicología infantil. Los libros nacidos de la imaginación y para la imaginación, sin embargo, permanecen, y a veces, hasta incluso se hacen más grandes con el tiempo. Se tornan en ‘clásicos’”
Estaba clarísimo que detrás de un modo de comprender la literatura, había un modo de comprender y relacionarse con los niños, había una posición política e ideológica muy fuerte. Cuidado: los textos, los auténticos textos de LITERATURA INFANTIL no deben vincularse simplemente con la transmisión de valores, la LITERATURA va mucho más allá de eso, como ya dijimos tiene que ver con lo artístico, con lo bello, con lo original y esto no podemos perderlo de vista.
La persona que más me enseñó sobre LITERATURA INFANTIL, Marcela Carranza escribió un artículo sin desperdicio sobre el particular con el que trabajaremos al finalizar la primera parte de esta clase.
El arte ignora las restricciones, es peligroso, poco adecuado, muchas veces molesto, siempre audaz, nos transforma, nos libera, nos vuelve desenfadados y creativos, tal vez peligrosos. La LITERATURA ES ARTE, será por eso que a lo largo de la historia tantas veces se quemaron libros..
¿Por qué es importante que las personas, también los niños, entren en contacto con obras literarias, con obras de arte? ¿Qué función cumple la literatura, el arte, en la vida de las personas tengan la edad que tengan? ¿Qué sucede en las personas cuando leen literatura?
Grandes pensadores y poetas han buscado una respuesta a estos interrogantes, podría decirse que de Aristóteles a esta parte se ha tratado de responderlos. Según Jorge Larrosa
“… la lectura sería un dejarse decir algo por el texto, algo que uno no sabe ni espera, algo que compromete al lector y le pone en cuestión, algo que afecta a la totalidad de su vida, en tanto que lo llama a un ir más allá de sí mismo, a devenir otro.”
En efecto, la LITERATURA y el ARTE son inquietantes, no transmiten certezas, por el contrario abren interrogantes. La poesía es inefable, la experiencia estética también lo es, no hay palabras, solamente sensaciones, vivencias, no hay explicación, magia, sorpresa, ambigüedad, la LITERATURA es alocada, desordenada, impertinente, salvaje, con el pelo suelto y alborotado…¡¿se animan a transitar este sendero para descubrirla?! De eso se trata, bienvenidos entonces simplemente déjense caer por el hueco de la madriguera para descubrir el único verdadero poder del ser humano: LA IMAGINACIÓN
Hemos extraído este artículo de la Revista Imaginaria Nro 1 de junio de 1999 para debatir en nuestro Seminario de Literatura Infantil
Las bibliotecas como bien público: El factor humano
por Javier Pérez Iglesias
Un análisis sobre el rol de la Biblioteca Pública en la sociedad. De la revista Educación y Biblioteca, Año 11, N° 97. Madrid, enero de 1999. Reproducido con autorización de los editores.
Nos acercamos al final del milenio envueltos en una revolución tecnológica que permite que la información viaje cada vez más deprisa independientemente de que ésta se presente en texto, imágenes o sonido. El mundo avanza en interconectividad y al mismo tiempo se producen nuevas formas de aislamiento. Las diferencias entre el Norte y el Sur son cada vez más profundas y la separación entre ricos y pobres crece. Dentro de nuestro mundo desarrollado los sectores marginales, toda esa población que llamamos pobres, quedan cada vez más aislados y no parece haber un proyecto económico y social que les tenga en cuenta.
Nuestra sociedad debe enfrentarse a un mundo cambiante marcado por los rápidos avances tecnológicos que suponen mucho más que cambios en los procedimientos. Los nuevos tiempos traen consigo daños sociales entre los que se encuentra el peligro de desintegración social. Podemos transmitir a través de las redes todo lo que queramos, pero no podemos cohesionar y dinamizar una comunidad a través de la red. Al menos si no existe un lugar en el que la gente se encuentre y se relacione. Cada vez tenemos más noticias sobre la incomunicación en las grandes ciudades o sobre conflictos raciales y culturales dentro de nuestras comunidades.
Los ancianos, los niños, las minorías, los menos pudientes económicamente, los extranjeros, los emigrantes, la gente sin recursos de información, quedan aparcados y apartados en un mundo en el que prima la individualidad.
Actualmente muchas personas han olvidado o perdido la noción de que hay un bien público general y que debemos pagar los servicios públicos de acuerdo con nuestros medios y no solamente por los beneficios directos que se deriven para nosotros.
Necesitamos bibliotecas como necesitamos parques, agua potable, aire puro, transporte público, educación, sanidad y otras manifestaciones de los servicios públicos que benefician a toda la sociedad y que, a pesar de lo que digan los adoradores del mercado, pueden aportar beneficios.
Las bibliotecas públicas, en cuanto instituciones flexibles y adaptadas a las necesidades de su comunidad, se convierten en parte activa para la construcción de una sociedad cívica.
El hecho de que sean lugares abiertos a todo el mundo y de que se pueda entrar en ellos sin necesidad de pedir permiso, les convierte en lugares privilegiados para la socialización.
Para muchísimos niños, tener un carnet de la biblioteca es la primera vía de ser reconocidos como ciudadanos individualizados. Es también mucho más. En una época en la que los movimientos de los niños están coartados por el miedo a su propia seguridad, la Biblioteca Pública representa un espacio, intermedio entre la escuela y la casa, en el que tienen libre entrada y pueden tener la posibilidad de relacionarse socialmente.
Hay muchas otras cosas que las bibliotecas pueden hacer por los niños. Muchas cosas que los niños necesitan y para las que no pueden esperar. Pueden, por ejemplo, recibir libros. En medio de este clima de locura tecnológica el libro sigue siendo la herramienta más interactiva que existe: activa la mente, la imaginación y afecta al corazón de la creatividad. Además, de momento, no tiene competencia en cuanto a calidad de resolución, es ligero, fácil de manejar y no demasiado caro.
Los niños también pueden encontrar en las bibliotecas seguridad, autoestima y atención. Todo esto está relacionado con lo que las bibliotecas contienen pero, muy especialmente, con el hecho de que existan bibliotecarias y bibliotecarios para quienes los niños y niñas son visitantes importantísimos, usuarios a los que se trata con educación, atención y respeto.
En las bibliotecas los niños pueden escuchar historias, a veces contadas por personas mayores que no necesitan equipamientos especiales, ni recursos extra de energía eléctrica ni softwares sofisticados. Y sin embargo estas personas mayores (abuelos y abuelas), tienen mucho que ofrecer en tradición oral, en capacidad de comunicación y en afectividad. Y los niños son estupendos receptores de todos esos bienes, tan valiosos, pero de difícil cuantificación.
Las bibliotecas pueden ser instrumentos de dinamización en sus comunidades. En las páginas de esta revista han aparecido numerosos ejemplos pero me gustaría referirme a la experiencia de la Biblioteca de Camas (Sevilla) y su Programa "La sirenita". A partir de una búsqueda bibliográfica común y corriente surgió la colaboración del equipo de la biblioteca con un grupo de danza contemporánea y con varios artistas locales. Se han organizado talleres, exposiciones, guías, etcétera, y se ha logrado que los usuarios de la biblioteca participen en actividades comunitarias (EDUCACIÓN y BIBLIOTECA, nº 90, mayo 1998, pp. 58-65).
Lo que quiero destacar, sobre todo, es esa capacidad de las bibliotecas para ayudarnos a viajar con la imaginación. Uno llega buscando cualquier cosa y gracias a esa bendición llamada "libre acceso" podemos hojear, leer ociosamente, pasar de un título a otro y de una materia a otra en un proceso no instrumental sino creativo, que nos aleja del apresuramiento y que tiene mucho que ver con esa sensación de paz y relajación que tantos usuarios valoran como una de las cualidades principales de las bibliotecas. Esta actividad que se denomina con el término inglés browsing, y que los anglosajones han estudiado y evaluado, es una de las cualidades de los servicios públicos de lectura que yo veo unida a otro de sus grandes valores: ser garantía de la libertad intelectual y de pensamiento.
Todos los documentos que podemos encontrar, hojear, leer, ver y escuchar en una biblioteca, están ahí (deben estar ahí) independientemente de lo apropiados que nos parezcan. En el espíritu que conforma la Biblioteca Pública, la libertad de pensamiento está celosamente protegida. Las ideas con las que no estamos de acuerdo, la expresión de las minorías, lo desdeñado, lo diferente, es lo que debemos proteger a toda costa.
En las grandes superficies de consumo cultural encontramos todas las novedades editoriales atractivamente expuestas, pero nada nos garantiza que doce meses más tarde esos libros, o productos, vayan a seguir allí (más bien tenemos garantizado lo contrario). En la biblioteca tiene cabida lo no comercial, lo poco conocido, lo experimental. En muchas localidades los artistas jóvenes (me remito de nuevo al ejemplo de Camas, entre otros) pueden utilizar la biblioteca como espacio para sus presentaciones, son centros de reunión para las personas inquietas y tienen unos objetivos más amplios que los de los establecimientos comerciales, marcados por la moda y el mercado.
Pero además, y esto es fundamental, las bibliotecas prestan, no venden. Y este espíritu que implica compartir (reciclar) es uno de los valores de las Bibliotecas Públicas, que va más allá de ofrecer servicios a quien no puede pagar por ellos.
El préstamo es muchas veces una forma de probar algo que luego compramos. Las bibliotecas pueden ser un campo de prueba para los consumidores culturales, para iniciarse en nuevos gustos, son una fuente libre y gratuita para la experimentación cultural que además respeta la individualidad. De esta manera cumplen un importante papel en la promoción de la independencia artística, la innovación y la diversidad cultural.
Pero volvamos al préstamo. Esta actividad tan "antigua", tan ligada a valores antiguos instalados y aceptados, coloca a las Bibliotecas Públicas en un campo nuevo e innovador con valores tan actuales y tan necesarios como son compartir recursos y reciclar. Tomar en préstamo cosas que no necesitamos comprar o poseer para siempre (por ejemplo libros caros de arte o álbumes ilustrados para niños que éstos ven con agrado una o dos veces y luego arrinconan).
Siempre habrá quien prefiera tener todos los libros que usa en propiedad, pero las Bibliotecas Públicas aseguran la posibilidad de elección entre comprar o tomar en préstamo y pueden ser un laboratorio en el que se desarrollen valores como compartir y reciclar. Las bibliotecas pueden hacer viva la máxima de que "hay cosas que no son de nadie y sirven para todos".
Naturalmente para que las Bibliotecas Públicas sean centros dedicados al préstamo, deben ser centros que adquieran. La relación entre nuevas adquisiciones y aumento en los préstamos está muy estudiada y sin que aquéllas sean garantía se convierten en condición sine qua non para éstos.
Este aspecto convierte a las bibliotecas en instituciones con una capacidad de compra que no valoramos debido a la descentralización con la que se trabaja. Pero las bibliotecas pueden ser grandes empresas que hagan valer su capacidad de compra.
Por otro lado podemos ver una estrecha relación entre el número de préstamos de las bibliotecas activas y las ventas en las librerías. Aún más, en Inglaterra hay estudios sobre la reactivación que han experimentado centros comerciales en los que se ha instalado una Biblioteca Pública. Los dueños de las tiendas han comprobado el descenso en las ventas los días que la biblioteca cerraba o acortaba su horario.
Las Bibliotecas Públicas en cuanto conocedoras del mercado cultural, y en cuanto centros de gran poder adquisitivo, tienen un campo abierto hacia el futuro en la cooperación con editores, distribuidores y libreros, tanto del sector público como del privado.
Las bibliotecas representan el derecho al conocimiento. Éste no es sólo un derecho intelectual, es también un derecho social. "Conocimiento es poder", este cliché contiene verdades y mentiras. Hay poder en el conocimiento e impotencia en la ignorancia (no lo dudamos); pero el conocimiento no puede detener a los tanques ni desviar las balas.
El poder del conocimiento al que nos referimos deriva de la habilidad para conocer mejor el mundo, saber más sobre nuestras circunstancias particulares y saber lo que otros han hecho cuando las circunstancias en sus vidas fueron similares.
Hay muchos testimonios (biografías y entrevistas) que nos hablan de personas con éxito, entendamos el éxito en un sentido amplio, que cuando eran jóvenes se sintieron diferentes (por ser tímidas, tener inclinaciones artísticas, ser gays o lesbianas, ser empollonas o estudiosas, o simplemente por sentirse superadas por los esplendores y miserias de la vida) y estas personas encontraron en la biblioteca de su barrio o pueblo un lugar de refugio y consuelo. Los libros y recursos que ofrecen las Bibliotecas Públicas pueden aminorar el sentimiento de soledad, dar valor a la diferencia y hacer que la vida sea digna de ser vivida. Además, todos esos documentos se ofrecen sin juicios de valor y sin restricciones.
Desde mi punto de vista, uno de los principales valores sociales de las bibliotecas se puede encontrar en esas historias de gente joven infeliz, que salieron adelante en parte por el consuelo del conocimiento que encontraron en las bibliotecas.
Por encima, o por debajo, de esa superficie de orden, organización, quietud y tranquilidad que podemos encontrar en cualquier Biblioteca Pública de cualquier lugar del mundo, está el impulso anárquico (anarquía como libertad y autoorganización) que alimenta la creencia de que en cualquier momento nuestras vidas pueden cambiar.
En España no existe un debate social sobre las Bibliotecas Públicas. Las decisiones que se pueden tomar sobre ellas están en manos de personas que han crecido sin bibliotecas y que, en muchos casos, ven con disgusto algunos aspectos de los cambios sociales en los que estamos inmersos. Por eso es urgente que exista un movimiento de apoyo a las Bibliotecas Públicas que promueva una institución más dinámica y moderna, que cree opinión, dé otra imagen entre las generaciones jóvenes y proclame su modernización cultural con orgullo más que de una forma defensiva y evasiva.
Las bibliotecas deben adaptarse a una sociedad en transformación y sacar provecho de su amplio bagaje (no sólo el propio de nuestro país, que no es muy rico, porque otra de las características que han acompañado históricamente a los bibliotecarios es el internacionalismo). Las bibliotecas tienen asegurado un largo futuro si son flexibles, anticipadoras y experimentales.
El conocimiento y la interacción con su comunidad, la organización del trabajo centrándose en sus usuarios (y en sus no usuarios), la planificación, son valiosos instrumentos que nos van a ayudar en el camino. Es importante que para este viaje ampliemos nuestros contactos y ganemos aliados. Será muy interesante que conquistemos a miembros de otras profesiones para nuestro campo, por ejemplo para la gestión. Pero la dirección, el camino, lo deben marcar mujeres y hombres que se dediquen con devoción a las bibliotecas. Éstas son instituciones culturales y en ellas tiene un peso enorme el factor humano.
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Javier Pérez Iglesias es licenciado en Geografía e Historia, especializado en Historia Moderna por la Universidad de Cantabria. Actualmente es Director de la revista Educación y Biblioteca.
Educación y Biblioteca:

TRABAJO PRÁCTICO
1. Reunidas en pequeños grupos extraerán cinco ideas principales del texto.
2. ¿Qué propuestas hace el autor para proteger a las bibliotecas públicas?
3. ¿Qué ventaja tiene una biblioteca sobre una librería para niños que les permiten manipular el material?
4. ¿Qué bibliotecas o librerías conocen que respondan a las características del artículo en nuestra Ciudad?

LA ADIVINANZA DE HOY PARA LOS MÁS CHIQUITITOS



A pesar de su aguijón
Que puede amargar tu piel
Este insecto es muy dulzón
Porque fabrica la miel
No soy florista
Pero trabajo con flores
Y, por más que me resista,
El hombre arrebata
El fruto de mis labores.

LITERATURA EN LA EDUCACIÓN INICIAL



LA MISIÓN DEL MEDIADOR O LA MEDIADORA

Es sin lugar a dudas una delicada selección de los textos, ya que esto constituye una de las cuestiones claves en relación con las prácticas de lectura (y escritura), ligadas a una situación de enseñanza literaria.
En efecto, los textos constituyen la materialidad con la cual los lectores entrarán en diálogo en su tarea como productores de sentidos. Podemos pensar entonces la selección de los textos como una invitación, como un desafío a "aprender a leer" ese libro en particular…como nos dice Graciela Montes en “La gran ocasión”( documento que insistimos deben leer y que pueden buscar en Internet en un archivo pdf).
Les sugerimos una serie de títulos para que comiencen a preparar las fichas del trabajo práctico.
De la Editorial Colihue, colección El pajarito remendado:
Graciela Montes:
“La familia de la soga” ;” El club de los perfectos”; “Un gato como cualquiera.”
Ema Wolf: “Pelos y Pulgas”
Ricardo Mariño: “Cuento con ogro y princesa” / “Eulato”
Laura Devetach: “Un cuento puaj” “La gran pelea”
Javier Villafañe: “El juego del gallo ciego” / “Los sueños del sapo”
Laura Roldán: “Mucho bicho”
De la misma editorial pero de la colección “Los morochitos” les recomiendo los textos de Guillén, Neruda, Machado, Goytisolo, Tallón. En este caso se trata de POESÍAS. Les recuerdo que tenemos que trabajar con los tres géneros literarios.
De la misma editorial pero esta vez de la colección LOS LIBROS DEL MALABARISTA y ya que hablamos de poesía: “Las torres de Nuremberg “ de José Sebastián Tallón.. Desde luego dentro de esta colección podemos mencionar muchos otros textos, estoy pensando en “Monigote en la arena” de Laura Devetach, o en “El monte era una fiesta” de Gustavo Roldán, aquí también pueen encontrar algunas obras de teatro como por ejemplo “La travesía de Manuela” de Ana Alvarado
Del GRUPO EDITORIAL NORMA de la colección La torre de papel
Ema Wolf: Silencio niños y otros cuentos
De ALFAGUARA INFANTIL
Gustavo Roldán: “Sapo en Buenos Aires” cuentos muy divertidos ya que se trata del retrato de los porteños pero desde la perspectiva de un sapo
Elsa Bornemann: “Un elefante ocupa mucho espacio”
De Sudamericana, de la colección LOS CAMINADORES, les recomiendo un cuento popular anónimo en la versión de Laura Devetach y con ilustraciones de Raquel Cané: CUENTO DE RETINTIN
En esta selección no deberían faltar Mitos y Leyendas, en ese sentido les recomiendo un libro de la editorial Hola chicos, “Leyendas para querer y conocer a mi país desde pequeño”.
Desde luego no deben olvidarse de los cuentos tradicionales, recuerden que pueden encontrar en Internet las versiones completas tanto de los Grimm como de Perraullt.
Tampoco debemos olvidarnos de los grandes clásicos: Andersen, por ejemplo, Collodi, James Barrie, Lewis Carroll..bueno creo que tienen una idea de por dónde empezar… desde luego busquen en las bibliotecas del profesorado, caminen por Corrientes y revuelvan las librerías, visiten algún shopping y como quien no quiere la cosa lean algún cuento en esas cómodas librerías que incluso les permiten tomarse un cafecito, recorran los parques y plazas que venden usados..Por ahí, quién les dice que alguna tiene suerte y encuentra una interesante antología del CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA prologada por G. Montes, “El cuento infantil” que contiene entre otros textos “Los cisnes salvajes “ de Andersen. La idea es que respiren literatura y que inicien esta mágica aventura de ir en busca de ese libro especialmente escrito para cada una de ustedes…Buena suerte y buen fin de semana!!!!

miércoles, 7 de septiembre de 2011

ATENCIÓN!!!!UNA PROPUESTA PARA TENER MUY EN CUENTA…



ESTUDIANTES DE LOS DIFERENTES PROFESORADOS, SEGUIDORES DEL BLOG, AMIGOS..
Nuestra Ciudad está siempre colmada de eventos culturales que debemos saber aprovechar.. En el marco del FESTIVAL INTERNACIONAL DE LITERATURA EN BUENOS AIRES, hay un espacio para la literatura destinada a los niños, nos parece fundamental “darse una vueltita por allí” ¿qué les parece?

Diálogo “Humor: el gran desarticulador” (Noticias en REVISTA IMAGINARIA)
• Participan: Elvira Lindo y Luis María Pescetti. Modera: Mirta Gloria Fernández.
• Día, horario y lugar: jueves 15 de septiembre, a las 18 horas, en Eterna Cadencia (Honduras 5582, barrio de Palermo).
• “Mientras los chicos —vírgenes de los discursos políticamente correctos— disfrutan de la irreverencia en la literatura, los adultos muestran por momentos preferencias disciplinadoras, libros que enseñen o transmitan valores. La escritora española Elvira Lindo, autora de la saga de Manolito Gafotas, y el argentino Luis María Pescetti (Natacha, El pulpo está crudo, Nadie te creería) dialogarán sobre la parodia, la burla, el humor negro, la escatología y la incorrección como formas de subvertir órdenes establecidos e interpelar los supuestos de lo adecuado e inadecuado en los libros infantiles.”

Workshop “Andar entre libros”
• Coordina: Jesús Pascual.
• Día, horario y lugar: sábado 17 de septiembre, a las 11 horas, en La Boutique del Libro de San Isidro (Chacabuco 459, San Isidro, Provincia de Buenos Aires).
• “El docente y narrador Jesús Pascual ofrece estrategias para que los adultos puedan posicionarse como referentes lectores, favorecer el acceso de los niños a la lectura y entender al lector como un sujeto activo, curioso, productor de sentidos. Un espacio pensado para trabajar sobre cómo transmitir el deseo de leer, el placer de construir sentidos y cómo acompañar la aventura de tomar un libro por primera vez. Se trabajará de forma teórico-práctica y se ejercitarán lecturas y técnicas de acercamiento al texto. Para docentes, bibliotecarios, padres, abuelos, etc.”
Panel “De qué hablamos cuando hablamos de literatura infantil”
• Participan: Ricardo Mariño, Liliana Bodoc, Istvansch. Modera: Sandra Comino.
• Día, horario y lugar: sábado 17 de septiembre, a las 16 horas, en Clásica y Moderna (Callao 892, barrio Recoleta).
• “’Literatura infantil’, ‘literatura para niños’, ‘libros para niños’ y ‘libros infantiles’, todas formas de nombrar a un tipo de literatura definida por su destinatario, los niños, pero seleccionada y mediada siempre por adultos —autores, editores, padres—. ¿Qué es lo que define a la literatura infantil? ¿Cuáles son sus marcas de especificidad? ¿Lo simple? ¿Lo formativo? ¿Aquello que es adecuado para lo que entendemos por ‘infancia’? Tres reconocidos autores discutirán sobre estos postulados y dialogarán sobre el tipo de lector que tienen en mente en el acto de escritura.”
Teatro Kamishibai “Los artistas del bosque”
• Día, horario y lugar: domingo 18 de septiembre, a las 14:30 y 15:15 horas, en MALBA (Av. Figueroa Alcorta 3415, barrio de Palermo).
• “Hay muchas formas de contar historias. En los templos japoneses del siglo XII, los monjes budistas crearon pequeños teatros con maderas y pergaminos para transmitir, combinando historias con imágenes, relatos y enseñanzas a las audiencias analfabetas. Fue el comienzo del kamishibai, teatro de papel. En esta función coorganizada con Planta Editora se presentará la fábula ‘Los artistas del bosque’, del escritor Daniel Link y la ilustradora María Guerrieri. Para chicos a partir de 3 años.”

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Licenciada y profesora en Letras Modernas, egresada de la UNIVERSIDAD NACIONAL DE CÓRDOBA.ESPECIALISTA EN LITERATURA ARGENTINA. Especialista en Investigación Educativa. (ISP Joaquín V. González) Especialista en Litertura Infantil y Juvenil (CEPA) Actualemnte se encuentra cursando la Maestría en Análisis del Discurso (UBA) Publicó numerosos artículos y ensayos para diferentes sellos editoriales (Cántaro, Puerto de Palos, Paidos, revistas del ISPEI Sara Eccleston) En el 2012 su blog Entre el mouse y la tiza recibió el PRIMER PREMIO A LOS BLOGS EDUCATIVOS otorgado por la UNIVERSIDAD NACIONAL DE BUENOS AIRES (UBA) A raíz de ese premio fue convocada por distintos medios periodísticos. Durante 2013 el mismo blog resltó ser finalista de dicho concurso. En estos momentos se encuentra abocada a la investigación y la escritura de un ensayo en colaboración con la Lic. Cristina Olliana. Acaba de publicar Y DE PRONTO LA VIDA un ensayo destinada a la Crianza, la literatura y el Juego.

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